enero 30, 2026
Master Escribe Cardozo

En nuestro idioma español hay una palabra muy particular que a veces nos provoca un cierto escozor; esa palabra es «pero». A guisa de ejemplo, puedo decir: Tengo fe, pero la cosa está brava, o también, la cosa está brava pero tengo fe. La expresión que viene con más fuerza es la que va luego del pero. En el primer caso, lo más fuerte es que la cosa está brava y en el segundo que tengo fe. Estoy seguro de que los amables lectores saben a lo que me estoy refiriendo. Mi voto en la segunda vuelta de estas Elecciones va a ser para Álvaro Delgado. Entiendo que la Coalición Republicana, obtuvo una serie de logros que ameritan un nuevo período en el Gobierno del país. Entiendo que Delgado es un político que reúne las condiciones necesarias para que Lacalle Pou le deje el mando. Entiendo que las fuerzas políticas que conforman la Coalición, allende los matices, han estado a la altura de lo esperado. Y, con todo respeto, entiendo que por parte del conglomerado de izquierda no hay nada descollante a nivel de propuestas. Sin duda estamos viviendo la Elección más reñida de los últimos tiempos. La oposición ha conseguido imponerse en la Cámara de Senadores y la Coalición Republicana apenas la supera en Diputados con la incógnita sobre adónde pueden ir los votos de los dos legisladores de Identidad Soberana, el partido del Dr. Gustavo Salle. Salle no merece críticas destructivas porque, si bien tiene un estilo confrontativo y por demás histriónico, todo indica que está siendo sincero con lo que siente y con lo que piensa; está llevando a la gente de todos los pelos, a considerar temas que no se hallan en ninguna agenda. Entonces, habrá que ver cuándo se levantan esas dos manos y en apoyo de quién.  Es difícil que el Frente Amplio pueda dividirse en una votación. Si el destino le reserva otra vez la función de opositor, menos aún. Se supone que la Coalición Multicolor también habrá de proceder monolíticamente, aunque puede caber el temor a alguna fisura. El panorama da a entender que las victorias legislativas van a ser a lo Pirro o con finales bandera verde.  Lo que hemos visto durante estos años, nos da a entender que la izquierda va a trancar fuerte en todo. Pero, aquí viene otro pero a tener en cuenta, el Presidente, como tal está constitucionalmente habilitado para disolver ambas ramas legislativas y convocar a elecciones anticipadas, o sea, antes de la finalización del período. Sabemos que es difícil que en Uruguay se pueda dar algo por el estilo. La historia nos enseña que no somos una República de elecciones que se desarrollen antes de lo previsto en el cronograma y todos los actores políticos tienen en claro las reglas de juego. Es mucho lo que a varios se les puede terminar si se tomara una medida de esa naturaleza. Unos y otros, oficialismo y oposición, medirían las distancias hasta ver adónde pueden llegar. No obstante el artículo 148 de nuestra Carta Magna es muy claro al respecto y prevé una serie de mecanismos que lo hacen posible, en especial cuando las gestiones ministeriales están en juego. Son cuestiones que dependen mucho de la visión y del «ojo largo» del estadista ya que un error de cálculo podría ser fatal para sus intereses. «Pero», la Constitución lo prevé, es posible y todo lo que es posible puede suceder.