NUEVAS BRISAS DESDE EL PLATA DEL PROYECTO ARAZATÏ (1)
Como un ciudadano con inquietudes compartidas con diferentes colectivos que se han mostrado reacios a la puesta en marcha del proyecto Neptuno inicialmente, Arazatí posteriormente, deseo realizar algunas consideraciones que modestamente ayudarían a destrabar en parte las objeciones más importantes al proyecto original, e incluso hasta podríamos llamarle de Brisas del Plata como referencia cercana, al lugar propuesto para una nueva toma.
La existencia de propuestas desde actores privados y a la realidad de un ente como OSE que sabemos tiene múltiples problemas a encarar, como pérdidas de casi el 50% de agua potabilizada o/y el saneamiento en ejecución, parece adecuado seguir aceptando la propuesta ya aprobada, con modificaciones de orden de diseño e incluso con replanteos económicos.
Históricamente ha existido un freno aceptado en cuanto a las tarifas que aplica este organismo de saneamiento y suministro de agua, que le ha llevado a tener baja capacidad de inversión , teniendo hoy por hoy un techo de 70 millones de dólares al año, que harían imposible afrontar por sí solo un desafío tan importante.
En este momento de cambio de gobierno y frente al reconocimiento a las actuales autoridades de no firmar el proyecto, que ha despertado resistencias de los colectivos comprometidos con el agua desde siempre y de asociaciones de productores rurales, que pueden ver afectada sus empresas de producción agraria; creemos que un replanteo sería saludable para que las aguas vuelvan a su cauce (nunca mejor dicho).
ESTAMOS A TIEMPO
Realmente hasta no firmar y/o arrancar la obra siempre se está a tiempo y más en este caso al tratarse de un consorcio nacional como contraparte, la cual no tengo dudas es esencial su realización, no solo por el significado en sí mismo, sino además por su valor de bajar el nivel de riesgo, al existir una sola planta potabilizadora(es de común acuerdo que no tener por los menos dos plantas nos hace muy vulnerables ante cualquier desperfecto de la actual).
Al considerar la única cuenca involucrada aun siendo muy grande en los tiempos vividos o por vivir, sabemos que los fenómenos extremos hacen que eventos de sequía como el vivido pone en tela de juicio su capacidad de suministro adecuado del vital elemento, especialmente en calidad de los volúmenes suministrados (mezcla de agua dulce con salina como ocurrió recientemente).
PARA BAJAR LA INCIDENCIA DE AFECTACIONES DE SUELO PRODUCTIVO
Sabemos que el proyecto original no contemplaba la realización de una reserva adicional de agua bruta para amortiguar los posibles momentos de elevada salinidad en el Río de la Plata y también, hemos sido testigo de la resistencia declarada de actores del quehacer agropecuario, que veían afectados sus empresas por la expropiación evidente de acuerdo a la necesidad de superficie para este reservorio.
Se estima la afectación de casi 300 ha entre la construcción del pólder (240) y más de 50 para el depósito de los lodos de la planta, lo cual significarían solamente de área expropiada un desembolso de 3 millones de dólares, más los movimientos de tierra, impermeabilización, que bien podrían ahora compensar en parte el alejamiento del punto de donde se coloque la toma desde el río.
Por lo tanto consideramos, que sí la zona de toma sobre el Río tiene menor probabilidad de salinización, podríamos prescindir del pólder y así además disminuir costos, que seguramente compensen holgadamente la necesidad de un mayor recorrido de las tuberías necesarias para trabajar en una zona de mayor seguridad de la calidad del agua que entraría al sistema.
Una consideración que hasta el presente no he escuchado es en cuanto a la deposición final de los residuos de la nueva planta de tratamientos, reiterando un problema que se viene dando desde siempre en Aguas Corrientes, lo cual ha llevado a una acumulación de lodos histórica en el propio río y si bien no afecta al producto a ser tratado por existir una barrera física, su acumulación ha generado un deterioro evidente del fondo del río circundante. Como figura en las actas del Comité de Cuenca del Río Santa Lucía que integro, al tratar este tema realicé una sugerencia para investigar la posibilidad en el uso de estos residuos (grandes volúmenes diarios), para su deposición en suelos halomórficos de zonas cercanas con características sódicas (solonetz o solod ) o incluso se podría incluir arenosoles de la unidad Angostura con precauciones respecto a la costa, de baja saturación en bases.
El tratamiento del secado de los lodos debería ser parte del proyecto en función de una posible deposición al terreno posterior, de acuerdo a las investigaciones necesarias previamente.
CASUPA COMO PARTE DE Y NO COMO SUSTITUCIÖN
Durante la sequía se planteó la falsa contradicción entre este proyecto respecto a la realización de la represa de Casupá, cuando en realidad este último no había realizado las expropiaciones necesarias y estaba en la cuenca similar donde se producía la escases de las lluvias; así que aun haciéndole en tiempo record difícilmente se hubiera logrado los beneficios de su existencia, porque le hubiera sido imposible lograr los volúmenes de almacenamiento requeridos.
Me resulta sorprendente la tozudez de algunos actores en un momento tan dramático creando la expectativa de decir que era la solución a la sequía o a la salinización existente, a sabiendas que era parte de la misma cuenca y aún construida era muy poco probable que se diera un almacenamiento adecuado para abastecer tan importante déficit. Como parte de un proyecto específico, Casupá seguiría siendo necesaria para cubrir las necesidades de almacenamiento del actual sistema, aunque si lo pensamos en forma más holística en función de la demanda y también del riesgo de inundaciones, lo más recomendable serían varias represas pequeñas que nos permita controlar el flujo del río en diferentes escenarios de máxima o mínima, de tal forma que podamos controlar los excesos o déficit temporarios. Con la experiencia reciente de inundaciones con graves consecuencias que siguieron al déficit prolongado en la cuenca, el impacto de los cambios bruscos y de mayor frecuencia que inevitablemente suceden bajo el paragua del cambio climático, nos parece que un enfoque aislado de las sequía y/o las inundaciones no sería lo recomendable, siendo un abordaje más integral de las dos consecuencias obligatoriamente de consideración, aunque en contextos de urgencia diferentes.
Continuará la semana que viene……
