«ASÍ ESTÁ EL MUNDO»
Jorge Traverso fue, tal vez, el mejor periodista de televisión que tuvo este país. Cuando hacía, y seguramente volveré a poner al aire, el programa «Perfiles», emitido por el Canal Local de Pando, lo consideré un referente, aunque no tuve el honor de conocerlo personalmente. El estilo de Traverso fue único. En la televisión hay gente con ética, pero Traverso, en sí mismo, era «la ética». Jamás nadie le escuchó una expresión fuera de lugar, ni tuvo el más mínimo roce con un entrevistado. Con una combinación perfecta entre su tono de voz y la profundidad de sus preguntas, sabía llevar al interlocutor al punto justo y a obtener la respuesta que la gente esperaba. Escuchar y ver a Traverso era aprender a comunicar situándose con exactitud ante la noticia y el contexto de la misma. De su muerte se puede decir sin reparo alguno una frase que se ha acuñado con el paso del tiempo: «se nos fue un grande». Lo vamos a extrañar. Por otra parte, este año, se celebra el bicentenario de la Declaratoria de la Independencia. Desde los albores de nuestra educación, merced a nuestros docentes, tenemos esta fecha como sagrada. Es difícil no sentir alguna emoción cuando leemos que la proclama de la playa de la Agraciada rezaba: «liberar a la patria o morir en la demanda». Eso fue lo que nos dijeron. Desde hace tiempo, mucha gente para la que esto no es más que un dato de la historia, ha recibido la información de que los «Treinta y Tres» no eran, precisamente Treinta y Tres, sino muchos más. Muchos entendían que el relato no iba más allá del cuadro de Juan Manuel Blanes. Tampoco eran todos orientales, sino que había varios extranjeros y hasta se dice que entre ellos se contaba a un africano. Otra cosa que no nos dijeron en las aulas era que el Libertador Juan Antonio Lavalleja, comenzó la proclama diciendo: «Orientales Argentinos», ya que lo que se buscaba en esos momentos no era formar un Estado independiente, sino ser parte de algo mucho más grande como las Provincias Unidas del Río de la Plata que abarcaba un territorio mayor que lo que hoy consideramos como nuestro suelo. El tema era liberarse del yugo portugués y dejar de ser la Provincia Cisplatina. Claro está que, como siempre ocurre en estos casos, había una serie de temas económicos que determinaban todas las acciones. Se puede hablar hasta el hartazgo de todo esto y más aún después de leer al desaparecido profesor Guillermo Vázquez Franco, quien aportó argumentos de peso, estructurando una versión diferente sobre lo que llamamos «Historia Nacional», que, ante todo, es atendible. Se ha constatado que la historia oficial tiene una serie de lagunas que pocos se han atrevido a dragar; Vázquez Franco lo hace, sin dudas y sin permiso. Todo indica que pudimos haber sido una nación mucho más grande. ¿Más próspera? De pronto sí. Pero podemos trabajar juntos para construir ésta patria que hoy tenemos y hacerla cada día mejor.
