febrero 1, 2026

No nos van a convencer de que el mundo no es para todos

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Edila Martínez destaca la experiencia valiosa gracias a la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida

La Edila Cecilia Martínez, en sesión de la Junta Departamental de Canelones se refirió a la experiencia valiosa que se está viviendo en el departamento gracias a los centros sociales y educativos de la Federación de Obreros y Empleados de la BebidaTiene la palabra la señora edila Cecilia MartinezSEÑORA MARTÍNEZ (Cecilia).- Señora presidenta: en esta oportunidad, quisiera referirme a una experiencia muy valiosa que se está viviendo en nuestro departamento desde hace algunos años y merece ser conocida. Se trata de los centros sociales y educativos de la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida -FOEB-. Estos son ocho en el país: uno en Montevideo, dos en Paysandú, uno en Lavalleja y cuatro en Canelones, ubicados estos últimos en los barrios Paso Carrasco, Pinar norte, Barros Blancos y frente al Parque Roosevelt. Todos están cerca de una escuela pública.

Allí, niños de 3º, 4º, 5º y 6º año, después de almorzar, van a los centros hasta las 16:00, 16:30. Cambian sus túnicas blancas por otras verdes y, luego de lavarse las manos, la cara y los dientes, reciben apoyo escolar en matemáticas, idioma español y comprensión lectora, y hacen los deberes. Además, tienen talleres de ajedrez, informática, huerta y otras temáticas que tienen que ver con su entorno, con su barrio, como educación vial —tan importante para los niños de Pinar norte, que todos los días cruzan la Interbalnearia para llegar a su escuela— o el cuidado del ambiente —las causas y consecuencias de la contaminación del arroyo Carrasco, tan cercano para esos niños del Paso—. También juegan, festejan sus cumpleaños, hacen paseos y leen en la biblioteca. Luego, toman una merienda y se van a sus casas. Todo este proceso también involucra a las familias, porque está claro que no se trata de reemplazar, sino de apoyar. Esta iniciativa surge en los Consejos de Salarios de 2015, cuando el sindicato acuerda con la patronal que un porcentaje del aumento que se había alcanzado por parte de los trabajadores se volcara a un proyecto educativo que redundara, en alguna medida, en beneficio de la sociedad.

Es así que las empresas trasladan ese porcentaje a la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida, que lo administra, y con ello paga los salarios de los docentes y los talleristas, el personal de servicio, la alimentación, los uniformes y materiales de trabajo. Todo esto es auditado por una consultora, una institución externaque controla y lleva las cuentas para total transparencia y confianza del proyecto. Como dije al principio, en Canelones hay cuatro centros, de un total de ocho en el país. ¿Saben por qué? Porque nuestra Intendencia también es parte activa del asunto y, en este caso, en este departamento, es la que paga los alquileres de los locales y los gastos de luz y agua. El proyecto sumó, hace poco más de un año, una escuela de oficios — donde se enseña, por ahora, carpintería— para adolescentes que hayan abandonado los estudios y quieran aprender un oficio y hábitos de trabajo. Además de hacer carpintería, se trabaja en la importancia de la puntualidad, la disciplina y el respeto a los compañeros para adquirir así herramientas para desenvolverse en el mundo del trabajo. Estos jóvenes asisten allí de 8:00 a 14:00 horas. Reciben desayuno y almuerzo, y un viático, todos los viernes, que se genera por sus trabajos. Hace unos días, pudimos asistir a la presentación de la escuela y nos enteramos de que la idea es que haya empresas dispuestas a tomar a estos jóvenes —luego de un proceso y con mayoría de edad—. De hecho, en breve, cuatro de ellos comenzarán a trabajar en un gran supermercado y en una fábrica de bebidas.

Entonces, señora presidenta, además de dar a conocer esta experiencia tan exitosa, por la que niños y jóvenes canarios cuentan con un espacio complementario para su desarrollo social y educativo —experiencia de la que los trabajadores organizados tienen el gran mérito—, mi intención también es invitar a reflexionar sobre el papel que cada uno de nosotros tiene en la construcción de comunidad, porque los niños y los jóvenes que asisten a estos espacios van a contar con más herramientas para la vida y la convivencia, que lamentablemente otros no tendrán.Todos y todas somos responsables de cambiar esta sociedad, que nos golpea diariamente con niveles de violencia exacerbados y el individualismo a tope, porque es posible, con voluntad y compromiso, mejorar nuestro entorno. Acá, tenemos otro ejemplo. Esta Junta Departamental tiene un convenio con el Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente -INISA-, desde 2015, que va en el mismo sentido: ayudar a generar oportunidades para salir adelante, para mejorar, para cambiar.

En un pizarrón, en un lugar donde yo trabajaba con jóvenes, alguno escribió un día: “Para que te aprecien necesitás hacer mucho y para que te desprecien necesitás solo un error”. Todo lo malo puede comenzar por un error, por una decisión mal tomada o porque conocés otra realidad. Para todos y cada uno de nosotros, la vida cotidiana se nos presenta como algo natural, como la única forma de vida posible, y estamos llenos de prejuicios. Debemos darnos cuenta de que para evolucionar, para mejorar, hay que modificar esos juicios prestablecidos y tener confianza en que podemos cambiar las cosas. A veces, esos intentos fallan —nos ha pasado acá—, pero si nos quedamos con que todo lo que intentemos no va a funcionar, nos paralizamos. De hecho, tenemos felices ejemplos de que las cosas pueden salir bien. Además, siempre, siempre vale la pena intentar.

Por eso, saludo los centros sociales y educativos de la FOEB y su escuela de oficios, y cualquier iniciativa que encuentre al Estado, los trabajadores y los empresarios juntos, construyendo oportunidades para lograr una sociedad más igualitaria. Y también por eso tomo la consigna de los queridos compañeros del Colectivo +igualdad para titular esta exposición: “No nos van a convencer de que el mundo no es para todos”. Señora presidenta, solicito que la versión taquigráfica de mi exposición sea enviada a la Federación de Obreros y Empleados de la Bebida; al coordinador de los centros en Canelones, señor Fernando Pérez; a la intendenta de Canelones, profesora Gabriela Garrido;   las cámaras empresariales a las que podamos llegar; al presidente del Instituto Nacional de Inserción Social Adolescente, licenciado Jaime Saavedra; a todos los municipios de Canelones; a la Comisión Permanente Nº 5, y a la prensa acreditada ante este cuerpo.