EL TRANSFUGUISMO DEGRADA LA DEMOCRACIA Y COLOCA A LOS TRÁNSFUGAS EN EL PODER ESTATAL I
El término transfuguismo refiere a palabra compuesta, que significa cambio de postura frente a la defendida hasta ahora, por motivaciones económicas y/o beneficios personales, que conduce a este a fugarse desde la posición original de referencia.
Generalmente es el resultado de la intervención de dos opciones, que actúan tratando de mejorar su posicionamiento económico, social y/o político por intermedio de un cambio incentivado desde uno de los actores y aceptado por el semejante, por lo tanto ambos se convierten en tránsfugas para la opinión pública, porque han vendido sus principios al bajo o alto precio de la necesidad.
Sin embargo cuando además el padrino de la boda es el propio estado al que contribuimos todos es de una inmoralidad adicional, porque ni siquiera usa recursos propios para lograr el objetivo de hacer cambiar al otro.
En función de su posición de poder para usar los recursos estatales en beneficio propio y/o colectivos, el principal beneficiado es el que realiza el disparador de la seducción, aunque quien lo acepta no se exime de igual responsabilidad.
La primera vez que he escuchado esta denominación ha sido por parte del presidente del gobierno español en referencia al líder del Partido Popular español, cuando pretendiendo ser embestido como nuevo presidente y no teniendo los apoyos requeridos acude a seducir a viejos socialistas, para completar los votos necesarios y si bien en este caso no están comprobados los incentivos pecuniarios o de posiciones gubernamentales futuras, el solo hecho de manifestarlo provocó el rechazo unánime del sistema político.
En Brasil es muy común que inmediatamente de las elecciones los nuevos representantes se reacomodan de acuerdo a nuevos acuerdos con los ganadores siendo una burla muy grande a quienes le dieron su apoyo y generando un sistema de clientelismo político desenfadado o compensaciones económicas, sin mayores regulaciones, aunque de conocimiento público.
Sí este comportamiento fuera en el fútbol terminaría en una gran bataola , siendo casi imposible que a alguien se le ocurra incentivar a sus oponentes circunstanciales, y menos poner dinero en el acuerdo, ni siquiera se aceptan errores de jugadores que jugaron en otro equipo, que en este momento es el rival.
Por suerte este tipo de comportamiento generalmente termina en falsas expectativas, porque el rebaño a veces se revela y no quiere ser rehén de decisiones de corte inmorales, que desconocen su voluntad de apoyo previo, para terminar muchas veces siendo participe de posturas que hasta hace pocos días les eran cuando menos no propias.
La mayor parte de las situaciones en este tipo de transacciones terminan quedándose con la corona pero no con la corte, porque la mayor cantidad de voluntades que hasta ayer apoyaban es muy probable que con el nuevo escenario ya no lo hagan y apoyen a alguien con un poquito más de dignidad, que hasta ayer estaba más cerca de su líder, que a quien proponen gracias a la maniobra realizada fuera del marco moral y ético.
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