abril 20, 2026

VAMOS HACIA OCTUBRE CON CANDIDATOS QUE BANALIZAN LA POLÏTICA (I)

Master Escribe Casanova

En 1966 tenía unas ganas inmensas de votar, pero con 16 años la ley no me lo permitía, de cualquier  forma y sin influencia familiar que tenían otras preferencias opté por un partido menor, que me daba esperanza de cambiar una realidad social cada día más compleja, donde los desposeídos eran cada día más, mientras 400 familias concentraban la riqueza del país.

La verdad que visto desde hoy la ecuación no sería tan simple, pero era algo que se sentía cada día con más fuerza en las calles, o en los clubes sociales, o en la propias casas, sin embargo la esperanza de una mejora de la distribución de bienes y servicios estaba en el ADN de nuestras esperanzas, siendo el motor de nuestra rebeldía sana, para luchar a partir del convencimiento de otros, para generar un voto disruptivo respecto a los partidos tradicionales.

En ese año existían los famosos campamentos previos al día, o durante  las elecciones, donde se desarrollaba como una zona franca para el juego o el alcohol, como forma de atraer voluntades mediante la astucia de la transgresión, ya que fuera de ese recinto estaba prohibido. Sin embargo entre mate, caña y taba era muy factible conseguir la adhesión de votantes poco concientizados o cuando menos, sin demasiado poder crítico.

Era famoso un señor conocido como el ciudadano Segovia del partido colorado, que unos días antes organizaba asados en los cantegriles seguramente bien roseado de vino, para lograr adherentes circunstanciales para su sector y así lograr mayorías dentro de su partido.

Siendo un lecherito de la ciudad llegaba hasta un barrio apartado donde habitaban personas con características muy similares a los de barrios tugurizados, en casa apartadas; el día de la votación me preguntaron donde tenía mi campamento para ir a pasar el día con su familia, a lo cual le manifesté que pertenecía a un partido pequeño que no tenía ese modo operante. Al otro día me cuentan que habían votado a una senadora que para la época era una opción diferente, no por ella sino porque fue el primer lugar que encontraron en su ruta hacia el centro de la ciudad.

Ustedes se imaginan como serían las decisiones políticas electorales en lugares más alejados del mundanal ruid, como influirían los caudillos locales en la opción elegida por aquellos que menos tienen y terminaban apoyando, muchas veces a los propios responsables de sus miserias  de vida.

Sin embargo la magia seductora en el discurso y con menos capacidad de llegada en los medios audiovisuales les permitía que a la distancia nos parecía que aquellos líderes reencarnaban nuestras esperanzas o deseos en tiempos de incertidumbre, por eso la gente acudía a los actos sin pedir nada o simplemente como agradecimiento a ese bálsamo de palabras bien hilvanadas, que analizaban la realidad con rigurosidad y proponían salidas realizables a la crisis que soportaba la gente.La base caudillista del Uruguay no solo venía de las luchas fratricidas , también las fueron elaborando los propios representantes nacionales mediante una sensibilidad diferente, para llegar a abordar los grandes problemas de la gente, poniéndose de su lado e inclusive apartándose de los grandes intereses como en el año 68, donde se produce una ruptura evidente entre los políticos profesionales con el poder real, haciendo que los propios empresarios tomen la manija del estado, para cuidar sus intereses e inclusive amparándose en las fuerzas armadas cuando le fue necesario.

No crean que el golpe de estado cayó del cielo o fue solamente responsabilidad de unos aventureros que coparon el club del tiro Suizo en el 63, también la casta privilegiada del país jugó su partido, cuando los gobernantes dejaron de asegurarles la tranquilidad para sus negociados, porque si aquellos vientos traían tempestades revolucionarias los impactos sobre los dueños de las inversiones de la época corrían peligro.

Los líderes de aquellos tiempos se revelaron ante su desplazamiento creando una nueva fuerza política o incidiendo dentro de las tradicionales, pero las circunstancias  fueron agudizando las diferencias y terminamos  con 12 años de oscuridad política partidaria, asesinados, exiliados o en el mejor de los casos desplazados de la actividad política.

Con el advenimiento de la democracia muchos líderes fueron parte de la restauración, pero la biología o la tristeza se encargaron de su lenta desaparición física, solamente van quedando fotos en las listas, su impronta y su forma de llegar para motivar al electorado no se visualiza en sus sucesores, casi son como en las religiones, necesitan de una estampita que apoye a los nuevos candidatos como respaldo a  su pretensión de ser acompañados por la gente, porque solos  serían ilustres desconocidos.

La verdad que con siete décadas pensando las ganas que tenía en el 66 pero no podía votar, las retomadas en el 84 con la fuerza de un ciclón , parece que hoy me ha ganado la abulía, el desinterés y hasta diría que soy un desencantado más en la lista de gente que abrazamos con fuerza la política y hoy no sentimos atracción alguna, por candidatos de una elevada pobreza intelectual y rodeada como todo líder, por cortesanos con escasa aptitud para sacarlos del barranco de la ignorancia o de su  debilidad para sentirse estadistas.

Fíjense sus motivaciones, reflexiones, proposiciones o incluso capacidad de interacción con la comunidad de los candidatos con cierta probabilidad de llegar , dan ganas de llorar al solo pensar en que manos estará el país en el quinquenio que viene .Cantaremos aquello de misiadura al poder( año 71 de Cuqui Sclavo y Juseca), «gloria a dios en las altura aquí está la misia dura para avisarles a los checa tos lo que pasó en el quinquenio» y luego venía una serie de desavenencias que hacía a los pobres más pobres

Continuará hasta previo a la veda………