PERSPECTIVAS EQUIVOCADAS
La incesante presión de los más diversos sectores sociales, ha conseguido que la Biblioteca Nacional volviera a abrir sus puertas. Lo ha hecho con las limitaciones propias de un servicio que, desde hace buen tiempo, se ha visto resentido por innumerables factores. Los problemas edilicios, seamos claros, continúan existiendo y se espera que las autoridades tomen la decisión de solucionarlos, pero, aunque más no sea con agenda previa para el lector, y en horarios especiales, ese ícono de nuestra cultura, está otra vez funcionando y esperemos que cada día funcione mejor. Por otro lado manifestamos nuestra preocupación ante lo que se ha dado en llamar ideología de género. Antes, cuando no se hablaba sobre estos temas porque eran tabú o porque eran pocos los interesados en abordarlos, la palabra género se utilizaba para establecer distinciones entre conceptos masculinos o femeninos y hasta neutrales. Hoy día, se la emplea como un «sustituto» de sexo. Ya resulta común que en varios ámbitos se hable de «género masculino» o «género femenino». Son nuevas tendencias, digamos. Hay conceptos que deben quedar claros de entrada para evitar confusiones que lleven a posibles enfrentamientos. No sentimos que esté en juego la libertad de elegir una tendencia sexual por parte de cualquier persona; hoy día, y más con los avances del mundo, resulta demencial poner obstáculos a una elección de esa naturaleza. Menos humano resulta todavía el hecho de discriminar al otro por ser diferente. Pero hay un gran trecho entre eso y ambientar en los ámbitos educativos tendencias sexuales de cualquier tipo. Es algo inútil y sobretodo innecesario. Hoy día, parece que todo apunta a eso, porque ya hay textos escolares que hablan del derecho de los niños a escoger ¡siendo niños! cualquier tendencia sexual y hasta hay quienes se han ido mucho más lejos, pregonando que los niños tienen derecho a tener relaciones sexuales con personas mayores. Se nos podrá decir que estos tiempos avanzan a ritmos vertiginosos y que lo que en otras décadas era motivo de represión hoy sale a la luz en aras de sociedades más sanas y con otras perspectivas. Pero de ahí a promover la iniciación sexual de los niños desde los albores de su vida, alterando su forma de pensar y sometiéndolo a tener que tomar decisiones sobre puntos de su propia existencia que todavía no comprende, hay una distancia sideral. Actualmente, muchos niños y adolescentes se están sintiendo presionados ya que el sistema que debería ampararlos les está pidiendo una definición que, naturalmente, no están en condiciones de dar. La enseñanza, como tal, debería centrar sus preocupaciones en la trasmisión de valores firmes, que ayuden al niño a ir cimentando su personalidad en todos los aspectos. En la libertad creadora, en la serenidad en la toma de decisiones. En el respeto, principalmente a sí mismo y, por consiguiente, a los demás. En nuestro país la educación siempre ha sido un elemento igualador que permitió construir el futuro de cada uno. Si se empezara por ahí, si se insistiera en seguir ese camino las esperanzas de un mundo mejor se renovarían.
