mayo 6, 2026
Master Escribe Cardozo

Durante años experimenté admiración por la Sra. Senadora Blanca Rodríguez. Su estilo como informativista y periodista siempre me resultó sereno y confiable; por lo tanto, daba por sentada la veracidad de sus expresiones. Cuando ingresó a la arena política, diciendo que pisaba la misma para «prestigiarla», no lo tomé como una falta de humildad, sino como una manifestación sobre lo que todos los legisladores deben hacer. Estamos hablando de una persona culta, y suponemos que tiene un buen conocimiento de la historia nacional. Sin embargo, hace pocos días dijo que las políticas sociales en este país habían comenzado con el Frente Amplio. Cabe la posibilidad de que lo haya dicho haciéndole un guiño a la gente de su partido que la avaló para ocupar su cargo y con quienes, posiblemente, se sienta en deuda. Pero si lo dijo con convicción, si verdaderamente cree en sus propias palabras, sería bueno que tomara nuevamente los libros de historia y, por cierto, no los que hablan de la misma con mayor profundidad, sino cualquiera que haya sido escrito con pretensión de objetividad. Antes del surgimiento del Frente Amplio, en este país se habían concretado enormes conquistas sociales, desde el primer batllismo hasta entrado este siglo. ¿Acaso no se enteró de la existencia de la Ley de ocho horas? ¿De la construcción de innumerables centros educativos? ¿Del descanso semanal preceptivo? ¿De las escuelas de tiempo completo? ¿De la edificación de cientos de centros de atención a la salud? ¿No estaba, la Sra. Senadora al tanto de todo esto?  Y lo mencionamos como una simple muestra de lo realizado; está claro que hay muchísimo más y que es bien conocido por todos.  Lamentablemente, la legisladora cayó en lo que muchos han caído desde hace bastante tiempo: en la división entre uruguayos, colocando de un lado a los que son «buenos», porque adhieren a las concepciones ideológicas de lo que conocemos como izquierda, y del otro a los malos, identificados con la derecha. El mundo consideró al Uruguay como «la Suiza de América» mucho antes de la aparición del Frente Amplio. Los elogios que nos ha prodigado la Comunidad Internacional por la responsabilidad en el cumplimiento de nuestras obligaciones y por el respeto a las normas de Derecho Internacional, así como por todos nuestros logros en lo social, vienen de mucho tiempo antes del nacimiento de la Sra. Senadora. No dejo de admirarla como comunicadora, en las décadas que se manejó con objetividad. Más sus expresiones actuales asombran al país entero ya que es alguien que debería hacer otra clase de honor al nivel cultural que la precede. Y bueno sería que alguien que ocupa tan alto cargo supiera honrar nuestra rica historia como la misma se merece. Lo del título.