abril 20, 2026
simone

Los meses fueron pasando, un año de vigencia y aplicación tiene la Ley de Urgente Consideración (conocida como LUC), aprobada con el voto de todos los partidos, malgré algún negativo u otra abstinencia. Pero aprobada, vigente y aplicada como queda dicho.
La oposición también la votó y quedó entrampada, motivo por el cual buscó la asistencia de su sucursal (PITCNT) para la movilización de un Referendum derogatorio de un sinnúmero de artículos. La Corte Electoral tiempo constitucional y según información oficial de su página recién habría sobrepasado el 50% de la cantidad de firmas presentadas oportunamente. Pero llegará, sin duda.
Las fuerzas en pugna, oficialismo y oposición, están armando sus huestes, organizando tácticas, informaciones y razones que avalen sus respectivas posiciones, para llegar exitosamente a la ciudadanía. Y aquí comienzan las dudas de quienes pretenden poner sensatez en sus opiniones, en sus comentarios, en el estudio de cada artículo. Y comienzan las preguntas y las dudas subsiguientes. Cómo se pretende influir en la sana respuesta del uruguayo término medio, consciente de la obligación democrática de emitir un voto responsable, sabiendo que de su decisión depende el futuro del país y de sus conciudadanos.
Cuántos uruguayos han leído los más de quinientos (500) artículos, de la LUC ?. Cuántos uruguayos han leído los ciento treinta y cinco artículos a derogar por el Referendum ?. Cuántos han estudiado y entendido el alcance y las razones de cada uno de los artículos votados y aprobados, así como de los artículos en vías de derogar ?. Mientras eso no ocurra, es imposible pensar sensatamente en un voto válido, respetuoso, consciente. Será más bien, un recuento de papeles con síntoma de “rebaño” como se ha puesto de moda con motivo del Covir.
Es muy cierto que nuestra democracia vivió y seguirá viviendo al influjo de personalidades modernas y/o caudillos de la vieja usanza, que sin mucho miramiento ponen en el bolsillo del elector, la “lista” o el voto por el “si” o por el “no” como nos tememos que ocurrirá en esta oportunidad. Mientras no tengamos educación cívica suficiente y arraigada, será imposible pretender mejorar el panorama. Y pensar que la materia liceal de Educación Moral y Cívica lleva muchos años de aplicación, pero sin que haya mejorado consecuencias.
Y cuando los estandartes de la opinión oficialista o de oposición direccionen sus respectivas campañas publicitarias educativas a la exposición de razones y motivos válidos, todo será lógico y sensato. Pero si a falta de ideas comenzamos con los agravios, “las grietas”, los insultos, las acusaciones de “mentiras” y la oposición de “verdades” verdaderas, no llegaremos a buen puerto. Mentiras y verdades no pueden ser la razón de nuestro voto electoral. Deseamos y no creemos imposible, la decisión estudiada, respetuosa y responsable de toda la ciudadanía. Que así sea