De los médicos pioneros a “la salud en su lugar”;muchos recuerdos apretados en mil palabras
En las etapas tempranas del desarrollo de la medicina, la comprensión de la fisiología humana era incipiente; el acervo de conocimientos médicos era relativamente limitado y asimilable por un profesional individual. Las disfunciones de los sistemas biológicos, tal como se interpretaban entonces, podían correlacionarse directamente con alteraciones anatómicas o conductuales identificables a través de una anamnesis minuciosa y un examen clínico riguroso.En Pando, el ejercicio de la medicina se caracterizaba por la autonomía del facultativo, quien operaba basándose en su pericia clínica y experiencia, en interacción directa con el paciente. El apoyo ocasional de colegas locales o el traslado de pacientes a Montevideo para intervenciones quirúrgicas o atención especializada constituían las principales estrategias para abordar casos que excedían la capacidad individual.Este enfoque se articulaba con un, aún vigente, principio fundamental que me transmitió el Dr. Basilio Pozzi quien ya estaba jubilado cuando me recibí de médico. Me preguntó qué especialidad iba a ejercer, y me regaló su martillo de neurólogo y me dijo, más o menos, así: «Con el tiempo, observarás que la evolución natural remite espontáneamente la afección en el 80% de tus pacientes, haciendo que la inacción sea la estrategia más adecuada. Del otro segmento de pacientes, algunos fallecerán, requiriendo su acompañamiento constante y el alivio sintomático en la medida de lo posible. No obstante, la función primordial del médico radica en identificar el porcentaje remanente de pacientes, aquellos cuyo pronóstico puede ser favorablemente modificado mediante una intervención oportuna y apropiada.»La validez de la observaciones del colega las confirmé indubitablemente en mi ejercicio profesional. La intervención excesiva en la evolución natural es una imprudencia peligrosamente favorecida por la industria farmacéutica. Asimismo, su visión concerniente al 20% restante también está vigente. El progreso de la medicina se evalúa por el desplazamiento de la frontera entre los dos grupos pertenecientes a ese 20%. El avance del conocimiento contemporáneo requiere acciones colectivas para avanzar dicha frontera en el buen sentido. Impone un esfuerzo colectivo de articulación de conocimientos y de aplicación de recursos materiales y edilicios a través de equipos de asistencia multidisciplinarios, que trascienden la mera integración de facultativos de diversas especialidades médicas e integran a otros profesionales. Ello derivó en la imperiosa necesidad de establecer estructuras organizativas de niveles superiores de asistencia.En reconocimiento a esta realidad, hacia finales de la década de 1950, un colectivo de profesionales médicos de la entonces 7ª sección del departamento de Canelones (cuya extensión geográfica era considerablemente mayor a la actual) fundó, en una asamblea celebrada en el Club Solís, la Agrupación Médica de Pando «Dr. Francisco Soca» (AMePa) con una doble orientación científica y gremial. En dicho periodo, el Centro Auxiliar constituía la principal institución asistencial pública.En esa época, el ejercicio liberal de la profesión médica era la práctica prevalente, donde los facultativos ofrecían atención tanto en sus consultorios privados como mediante visitas domiciliarias. Los nacimientos en Pando acontecían en el domicilio materno o en la clínica de una partera. La asistencia médica colectivizada se prestaba mediante policlínicos adscritos a instituciones de medicina colectivizada de origen Montevideano, las cuales, si bien tenían un enfoque asistencial similar, garantizaban la derivación para internación y procedimientos quirúrgicos.En la década de 1960, se estableció CADE, una cooperativa médica de la zona que introdujo una innovación significativa: un Sanatorio. Este centro de segundo nivel habilitó la realización de intervenciones quirúrgicas y hospitalizaciones en Pando. Paralelamente, el colectivo de médicos asociados a una de las cooperativas de Montevideo (CeMeCo) consiguió cierta autonomía operativa, gracias a la considerable proporción de residentes de Pando entre sus afiliados.Hacia el final de esa década, surgieron diversas Cajas de Auxilio vinculadas a gremios profesionales (e.g., CHAMSEC para la construcción). La Agrupación Médica de Pando (AMePa), inicialmente de carácter gremial, asumió la provisión de servicios asistenciales para estas cajas. De manera progresiva, la atención médica colectivizada se consolidó mediante la acción de tres instituciones principales: CADE, CeMeCo y AMePa. Esta última estableció un segundo sanatorio, en un local frente al Centro Auxiliar, e inició la construcción de un local propio. Mediante la labor de estas entidades, los profesionales médicos locales colaboraron en la asistencia sanitaria de la población durante el complejo periodo de la década de 1970 y principios de la siguiente.En 1979 se centralizó la administración de las Cajas de Auxilio se reconfiguró la Administración de estos seguros como una Dirección adscrita (DISSE) a la Dirección General de la Seguridad Social.Debido a su magnitud, las contribuciones de DISSE constituyeron un pilar financiero basal para las instituciones de asistencia médica colectivizada. El mejor aprovechamiento de los recursos implicaba aunar esfuerzos para acceder a un tercer nivel de atención médica en Pando.Simultáneamente, CeMeCo experimentó una grave crisis financiera que generó una acumulación de deuda salarial superior a seis meses con el personal técnico y administrativo de Pando. Los profesionales médicos, en su carácter gremial, elevaron una solicitud a la directiva de CeMeCo demandando la regularización de los haberes adeudados. La respuesta emitida por dicha directiva se alineó con el contexto sociopolítico de la época, profiriéndose la amenaza de denunciar ante las Fuerzas Conjuntas la presunta infracción de la prohibición de actividad sindical por parte del personal médico. Una amplísima mayoría de los médicos involucrados en el conflicto renunciaron a sus respectivos cargos. Este incidente fue la gota que colmó el vaso.Se hizo evidente que la organización de la asistencia médica debía desarrollarse en la zona, gestionada por los médicos de la zona, y servir a la población de la zona. Surge entonces CAAMEPA como fusión de CADE y AMePa. Esta nueva entidad significó una mejora sustancial en la calidad de las prestaciones y permitió la asistencia de las emergencias médicas y el tratamiento intensivo cerca del domicilio del paciente. Paralelamente, procesos análogos en diversas localidades del interior del país culminaron en la conformación de un sistema de atención médica que actualmente ostenta una relevancia primordial a nivel nacional, FePreMI.
