Colectividad italiana conmemoró el aniversario de la proclamación de la republica

La colectividad italiana de Pando conmemoró este lunes 2 de junio un nuevo aniversario de la Fiesta de la República Italiana con un acto realizado en la Plaza del Bicentenario, junto al Monumento a la Inmigración Italiana. La actividad reunió a integrantes de la comunidad italiana, autoridades locales, docentes, alumnos y vecinos, quienes participaron de una ceremonia que recordó uno de los acontecimientos más trascendentes de la historia contemporánea de Italia.
La fecha conmemora el referéndum celebrado el 2 de junio de 1946, cuando el pueblo italiano decidió democráticamente poner fin a la monarquía y adoptar la forma republicana de gobierno. Aquella consulta popular marcó el inicio de una nueva etapa para el país europeo, basada en los principios de la democracia, la libertad y la participación ciudadana.
Durante la actividad, el presidente del Círculo Italiano de Pando, José Luis Rivan, destacó la importancia de mantener vivas las raíces culturales de la colectividad y fortalecer el vínculo con Italia a través de las nuevas generaciones.
Afirmó que “Como hijo y nieto de inmigrantes italianos siento un profundo apego hacia Italia. Pretendemos mantener la vinculación y las tradiciones, transmitir a las siguientes generaciones un poco el sentido de correspondencia que tenemos hacia Italia”, expresó.
En el marco de la ceremonia también se compartió una reflexión sobre el significado histórico de aquella jornada de 1946 y la vigencia de los valores que surgieron de esa decisión colectiva. El Dr. Pedro Martino integrante de la Colectividad, dirigiéndose a los presentes dijo: Queridos amigos del Circolo italiano di Pando, maestros y alumnos de la escuela N° 111 “Colectividad italiana de Pando”, autoridades presentes y vecinos: Hoy no vengo solamente a hablarles de la historia de Italia. Vengo a hablarles de una decisión capaz de cambiar el destino de un pueblo. Hace 80 años, millones de italianos se enfrentaron a una pregunta fundamental: ¿qué país querían construir para el futuro? Y tuvieron el valor de elegir.
Después de años de guerra, dolor y dictadura, el pueblo italiano decidió dejar atrás el miedo y apostar por la democracia, la libertad y la participación ciudadana. Por primera vez, además, las mujeres pudieron votar. Ese momento histórico no solo cambió una forma de gobierno:de monarquía a República; cambió la manera de entender la ciudadanía y la dignidad humana. Imaginen por un instante lo que significó aquel 2 de junio de 1946: personas comunes, trabajadores, estudiantes, madres, jóvenes y ancianos, todos unidos por la esperanza de construir algo mejor. No tenían certezas. Tenían algo más poderoso: la convicción de que el futuro podía ser diferente. Y esa es la gran enseñanza que nos deja la historia.
Las naciones no se transforman solamente por decisiones de los líderes. Se transforman cuando las personas comunes entienden que también son protagonistas. Cada voto, cada idea, cada acto de solidaridad y cada compromiso con los demás ayudan a construir una sociedad más justa. Hoy el mundo también enfrenta desafíos enormes: conflictos, desigualdades, intolerancia y divisiones. A veces pareciera más fácil rendirse, pensar que nada puede cambiar. Pero la historia demuestra lo contrario. Los pueblos avanzan cuando sus ciudadanos participan, dialogan y no pierden la esperanza. Ustedes, los jóvenes, tienen un papel fundamental. Tal vez algunos crean que todavía son demasiado pequeños para cambiar algo. Pero cada generación tiene una misión, y la de ustedes es construir un mundo más humano, más inclusivo y más solidario.La República italiana nació de una decisión colectiva basada en la participación y en el coraje. Y eso sigue siendo actual: la democracia no es algo que se hereda para siempre; es algo que se cuida todos los días. Por eso, nunca subestimen el poder de sus ideas, de sus palabras y de sus acciones. Un estudiante que estudia, que piensa críticamente, que respeta a los demás y que se compromete con su comunidad ya está ayudando a cambiar el mundo. Que esta historia nos inspire a valorar la libertad, la educación y la participación. Porque el futuro no está escrito: lo escriben las personas que se animan a construirlo
