abril 16, 2026

Como se juntó el ganado para los colonos de Montevideo (entre ellos los del arroyo Pando)

historia

Por Daniel Mesa-
Ya hemos hecho referencia a la introducción de los primeros ganados vacunos por Hernandarias en 1611 en la isla de Vizcaíno, la segunda en 1617 en la mencionada isla y en la isla de San Gabriel, la tercera que realizaron los misioneros Jesuitas hacia 1634 y la abundancia de estos en nuestros campos.
En cuanto al Caballo, el ganado habría sido precedido por éste, en 1636 en la Carta anual de P. Pedro Romero consigna a los Charrúas con Caballos y desde 1715 Las yeguadas se extendieron por todo el territorio con vastas manadas de miles y miles de animales.
Para conocer como fueron adjudicados los ganados a los pobladores de Montevideo –algunos de ellos pobladores del arroyo Pando- tomaremos el aporte que hace Apolant al tema. (1)
En Octubre de 1730, los diputados Joseph González de Melo y Bernardo Gaytan (miembros del Cabildo de Montevideo) con la asistencia del Capitán Pedro Gribeo, enviado por el Gobernador Bruno Mauricio de Zabala a tales efectos, hicieron entrega de 6.000 vacas a las primeras y segundas familias que vinieron de las Islas Canarias a Montevideo para un total de 150 personas de 20 familias, correspondieron 40 vacas a cada personas -entre estos a alguno de los propietarios de las estancias de Pando- precisando de acuerdo a Apolant, que Las primeras «20 familias de a 5 personas», empero, que habían llegado con sólo 96 personas, formando 13 familias auténticas, contaban en octubre de 1730 con tan sólo 86 integrantes por haber desertado en el interín 8 y fallecido 2 personas, sin computar a los hijos ya nacidos en Montevideo los que, no siendo pobladores, no entraron en el reparto. A esas 86 personas correspondían, siempre a razón de 40 animales por cabeza, 3.440 vacas y, empezando la distribución con y a favor de esas familias de primer grupo sobraban entonces sólo 2500 animales que no alcanzaban sino para otras 64 personas.
Y parece que se eligieron entonces entre los teóricamente 150 y prácticamente alrededor de 135 integrantes del segundo grupo a algunas familias auténticas cualesquiera cuyos integrantes sumaban exactamente 64 personas. Eran 9 familias verdaderas, de modo que el reparto de octubre de 1730 benefició en total a 22 familias auténticas (las 13 del primero y 9 del segundo grupo), con exactamente 150 integrantes en conjunto, quedando todas las familias restantes en aquel momento sin ganado mayor.
Este Ganado había sido recogido por Juan de Rocha a quien el Cabildo de Montevideo le había recomendado fuera de media asta para que los vecinos pudieran «sujetarlo a rodeo con más facilidad» de acuerdo a el acta de reparto. (2)
Apolant opina que parece que las familias que no recibieron ganado mayor en esa oportunidad, no lo recibieron tampoco más tarde, por lo menos no en forma colectiva.
Debemos de recordar que una vez adjudicadas las estancias de Pando, el resto del ganado de la jurisdicción fue considerado «del común». Al decir de Millán «ninguno há de ser osado á salir á campaña á hacer faénas de recogidas, ni matanzas de dicho ganado», para lo cual se exigía licencia «de la persona que para concederla tenga facultad»
Debemos entender la dificultad para conocer que ganados se le ajudicaron a los estancieros del arroyo Pando que como vimos parte desde los padrones de Millán.

Las ovejas
En cuanto a la introducción de ovinos, un informe sobre daños en la Colonia del Sacramento afirma que desde el 29 de Julio de 1735 hasta el presente que corre de 1736 figuran 11 cabezas de ganado ovino. Reyes Abadie y Andrés Vázquez Romero (3) explican que «…Dn. Buenaventura Caviglia, hijo, consignó este hecho para atribuir a los portugueses de la Colonia el carácter de introductores del ovino en el Uruguay, presuponiendo -sin ofrecer prueba documental- la existencia de ovejas entre los pobladores de Santo Domingo de Soriano, con anterioridad. La primera probanza permite establecer, sin embargo, como lo ha demostrado Juan Alejandro Apolant que existían ovejas ya en 1728 en la jurisdicción de Montevideo en el establecimiento rural del Capitán Cristóbal Nuñez de Añasco que había sido censado como poblador el 6 de enero de 1727.
Cristóbal Nuñez de Añasco era casado con Pascuala Cepeda y Resquín, de ese matrimonio nacieron seis hijas, tuvo un solar en la cuadra Nº11 de la ciudad, una chacra de 400 varas en el Miguelete y una suerte de estancia sobre el arroyo Pando en la margen Este, según Apolant abandonó Montevideo muy pronto al parecer en 1733.
Las ovejas de Nuñez de Añasco tuvieron un fin trágico según Pascual de Chena (4) al otorgar testamento en 1736, afirmó que las ovejas de Añasco tuvieron un fin trágico a manos de los indígenas.
Zabala informa que «también se le ofreció a cada familia de cinco personas a veinte ovejas cada una, que en las treinta familias de a cinco personas les corresponden tres mil ovejas que se le compraron a Don Juan Bautista de Sagastiverría a dos reales y medio y se remitieron a Montevideo, cuyo repartimiento hizo el Capitán Don Francisco Antonio Lemos, estando de comandante en Montevideo. (5)
El mencionado investigador señala que no ha encontrado documentación sobre esta distribución de ovejas y que dicho reparto debe haber tenido lugar a fines de 1729 o a principios de 1730.
El mismo Apolant señala que entre 1751-1752, los vecinos montevideanos con alguna omisión poseían 8200 cabezas de ganado ovino.
Como es de suponer las estancias de Pando tendrán ovejas, aunque no sabemos desde cuando; En la venta de la estancia de Gaytan a Meneses Matha se afirma la existencia de ovejas, … deja entre otras constancias, como la de que Meneses Matha tiene ya poblada la estancia con ganados «Bacuno, Cavallar y obejuno».
Se debe consignar que la Estancia de San Ignacio de los Jesuitas estimaba tener 5000 ovejas el 8 de Julio de 1767, hecho totalmente desvirtuado en la práctica. (6)
En la estancia de Juan Antonio Artigas, de acuerdo al Censo de 1751, éste tenía 60 cabezas de ganado vacuno (igual en 1753) y 300 ovejas
En el Censo del Pago de Pando de 1769 aparecen en el mismo los detalles de Pedro Píriz; con 1000 ovejas y Miguel Querete; 200 ovejas

(1) Apolant Juan Alejandro, «Génesis de la Familia Uruguaya» T 1, págs. 128 a 130

(2) A.G.N.-A.G.A, Caja 1; carp.8: doc. 1

(3) Reyes Abadie y Andrés Vázquez Romero en su Crónica General del Uruguay pág. 297,

(4) Apolant Juan Alejandro, «Génesis de la Familia Uruguaya

(5) Apolant Juan Alejandro, «Génesis de la Familia Uruguaya

(6) Carlos Ferrés «Época Colonial La Compañía de Jesús en Montevideo Colección de Clásicos Uruguayos Volumen 147 pág. 279, también Ernesto J. Maeder La administración y el destino de las Temporalidades jesuíticas en el Río de la Plata. Buenos Aires año 2000.