abril 16, 2026
Master Escribe Fuentes

Desarrollado el referéndum, y conocido el resultado, cada parte da su visión y su interpretación de lo que surgió de las urnas. Por supuesto también expresan su opinión los politólogos, los analistas políticos, los periodistas especializados en temas electorales y los que no lo son. Algunos actores políticos ya piensan en las elecciones del 2024. Cosa esta última bastante apresurada. Queda tiempo, quedan hechos que incidirán en la voluntad de los votantes, queda por saber candidaturas, propuestas, cómo se desarrollará la campaña y muchos otros elementos que hoy no podemos prever.
Dejo de lado ese conjunto de aspectos para centrar la atención en cosas que se dieron en la campaña y que a mi juicio no deben volver a pasar. A esta altura esto puede parecer un tema menor habida cuenta que el referéndum ya es historia. Los 135 artículos impugnados siguen vigentes y tema concluido. Sin embargo, me parece que la sociedad y sobre todo los involucrados deben reflexionar sobre algunas cosas que se dieron en la campaña. Por más importante que sea el tema que se pone a consideración de la ciudadanía, no se debe incurrir en hechos reñidos con el respeto a todas las opiniones. Reconozco que quizá sea una postura que se podrá tildar de ingenua o poco realista, pero no podrá negarse que debe ser el camino a seguir para evolucionar hacia la madurez que debe presidir los actos y acciones de quienes tratan de ganar voluntades. Si se tiene la convicción de apoyar una buena causa está bien que se defienda con toda la fuerza posible, poniendo en ello el mayor empeño. Pero no todo vale. Si se apela a cosas que ofenden el clima de tolerancia, o se falta a la verdad, queda en claro que, o no se confía en la bondad de la propuesta o no se confía en la inteligencia de los electores o ambas cosas, además de demostrar falta de valores.
Voy a mencionar ejemplos de lo que trato de exponer.
En el frente de la Universidad se desplegó un enorme cartel apoyando el SI. Comprendo que haya muchos universitarios que estaban en esa posición, pero en modo alguno puede involucrarse a la totalidad. Además de perforar el concepto de laicidad, exhibe un avasallamiento a otras opiniones. Supongamos, por un instante que hubiera una mayoría de partidarios del SI, pero eso no los autoriza a desconocer a la presunta o real minoría. Reclaman con fuerza el respeto de todas las opiniones cuando son menos, pero pasan por arriba a los demás si son más. La sede de la UDELAR es un edificio público y como tal al servicio del país. Como el resto de la enseñanza pública es financiada por la población en la que hay, como se demostró, opiniones de una y de otra opción y ambas merecedoras de respeto. No debería repetirse.
Otro caso. Nadie se ha hecho responsable, y hasta el sindicato, cuya dirigencia es de las más radicales, tomó, con acierto, distancia del hecho. Un grupo de personas colocó un cartel por el SI en la torre de la refinería de ANCAP. Además del riesgo de provocar una verdadera catástrofe, se buscó poner en una propiedad del Estado la propaganda por una de las opciones.
Mención aparte el caso del Pit Cnt. Es sabido que de ahí partió la iniciativa de propiciar el referéndum. Según Pereira de ahí provino muy buena parte de la financiación de la campaña, ya que, según dijo, el Frente Amplio no estaba en condiciones financieras de destinarle recursos. O sea, la central obrera se hizo cargo de los gastos. Pero ella se nutre de los aportes de los afiliados. Entonces los afiliados que tenían otra posición, contribuyeron monetariamente a solventar los egresos de una opción distinta a la que apoyaban. Cosas difíciles de entender. Por cierto es un punto que corresponde analizar exclusivamente a los aportantes a la central obrera, pero no deja de llamar la atención.
De todas formas lo que sí me parece que involucra a la sociedad en su conjunto es la defensa de los bienes públicos que deben quedar al margen al margen de las disputas políticas.
Lo que pasó en la Universidad y en la refinería de ANCAP, no debería repetirse por respeto a la tolerancia, a la diversidad de opiniones y a la ética.