abril 16, 2026
Master Escribe Fuentes

Es sin duda un tema de fondo, que es necesario abordar con la convicción que es de singular importancia para las generaciones que nos sucederán y para el país en su conjunto.
En este tema hay posiciones enfrentadas y ese es un problema de no fácil solución. Donde mayor es la problemática es en Secundaria.
En primer término creo que en general, todos tenemos el convencimiento que es necesaria una reforma que ponga la educación en sintonía con los tiempos que vivimos y permita superar las deficiencias que hoy existen en la formación de los estudiantes.
Sin embargo hay fuerte resistencia a los cambios que a mi juicio obedece a tres factores. Uno, tal vez, el menos importante y que sólo se puede dar en núcleos reducidos del cuerpo docente, tiene que ver con el hecho que salir de una zona de confort, producto de años de actuar dentro de los mismos parámetros, genera la exigencia de actualizarse lo que implica esfuerzo y preparación. Otro, ya más importante, es el procedente desde sectores ideologizados se oponen a toda reforma que no emane de ellos mismos y que por consiguiente contemple sus concepciones. Ven en educación como un campo que les pertenece y como propicio para direccionarla hacia sus ideas. Toda participación de jerarcas designados por el gobierno legitimado por la voluntad popular, se toma como una injerencia inadmisible en su coto privado. Un desubique de cabo a rabo. El tercer factor que contribuye para intentar frenarla es de carácter político partidario. Toda propuesta que surja de las autoridades ya tiene un origen no aceptable por parte de fuerzas políticas y gremiales opuestas a la actual conducción.

La única manera de sortear estas serias dificultades radica en la necesidad de buscar acuerdos, hacer las concesiones necesarias, que, obviamente, no neutralicen los objetivos de la iniciativa, pero que contemplen puntos de vista que constituyan aportes positivos. Una cosa tienen que tener clara las autoridades: toda reforma educativa tiene que contar con los docentes, que en definitiva son los que la llevarán a cabo. Una cosa clara deben tener, a su vez, los docentes y es que lo que importa en la educación es el estudiante. No es ni el gremio ni el gobierno ni las autoridades del Codicen.
Algunos de los 135 de los artículos impugnados de la LUC tenían que ver con determinados cambios en la educación, que nada tenían que ver con la privatización como desde algunos sectores opositores – no todos – se afirmaba. Pues bien, la ciudadanía los convalidó, por lo tanto hay un inicio y está legitimado. Es una base.
Si bien ya se manejan las ideas rectoras, todavía falta un trecho para que esté formulada, porque entre otras cosas hay etapas y consultas a desarrollar. Luego de
articulada es de desear que se den instancias de diálogo, propuestas, contrapropuestas con el nivel que merece el país en general y la educación en particular.
Hay otros aspectos que son determinantes para que el sistema educativo funcione debidamente. Uno de ellos es el vinculado a la formación de los docentes. Se proyecta establecer las condiciones para que tenga carácter universitario. Sería dotar a la carrera docente de una jerarquía que la prestigiaría aún más. Lo que importa es que cuenten con una preparación que les permita desarrollar su labor con la eficiencia que su alta responsabilidad requiere.
Otro punto a tener en cuenta es que la tarea educativa demanda recursos y hay que proveerlos. Para que los locales estén en condiciones, para contar con los elementos necesarios, para que los docentes y funcionarios tengan una retribución digna.

Si todo esto se reúne en pos de una educación actualizada, dinámica, atenta a las necesidades del país, con la mirada puesta en la mejor formación del estudiante, podremos tener la certeza de un mejor porvenir. Si en cambio priman otros intereses, habremos perdido la oportunidad de dejar a quienes vivirán después que nosotros el legado más preciado: una formación que les permita alcanzar su realización personal y las condiciones para contribuir a hacer un país, el nuestro hoy y el de ellos mañana, cada vez más justo y próspero.

Cada uno sabrá qué postura debe adoptar y cuál será su responsabilidad.