abril 19, 2026

LOS PUEBLOS NO INSTRUIDOS SON FÁCILMENTE MANEJABLES

Master Escribe Fuentes

Al momento de escribir estas líneas no se ha expedido el Tribunal de Apelaciones sobre el recurso que presentó el gobierno contra el fallo del Juez Recarey que suspendió la vacunación a niños contra el Covid 19. En realidad, sea cual sea la decisión, esto no afecta al propósito de esta columna puesto que el enfoque no está tan dirigido a comentar los fallos judiciales, sobre lo que ha habido abundantes comentarios, sino a echar un vistazo a las reacciones de algunos de quienes manifestaron su apoyo a lo resuelto por el mencionado magistrado.
En la puerta del Juzgado, a la espera de lo que decidiera el Juez, se congregaron unos pocos ciudadanos que esperaban que éste resolviera lo que se sabía que iba a resolver.
Se sabía porque, no por casualidad los promotores del recurso esperaron que el mencionado magistrado estuviera en funciones en calidad de juez subrogante porque nadie ignoraba cuál era su posición ante el tema. Aquí cabe una duda, al menos para quienes como es mi caso, no tenemos una formación en Derecho suficiente para emitir un juicio debidamente fundado. La duda es si un juez que ya tiene una posición tomada, es idóneo para fallar en un caso como el que nos ocupa. La falta de objetividad puede hacer que prevalezca su punto de vista personal en perjuicio de los debidos fundamentos jurídicos.
Cuando se conoció formalmente el fallo, los congregados ante la puerta del Juzgado, estallaron en festejos como si el futuro de la salud pública estuviera a salvo.
Honestamente, y sin ser irrespetuoso, no creo que alguno de ellos tuviera la formación científica suficiente como para saber más que lo que prácticamente la totalidad de los especialistas del mundo aconsejan. Algunos carteles y ciertas manifestaciones que parecían agradecer al cielo como si el fallo fuera un favor divino, marcan el grado de desconocimiento de quienes creyendo que hacen un bien, ignoran que pueden provocar un mal. Más bien daba la impresión que fueron influidos por algunos conocidos anti vacunas que se ponen el traje de defensores del medio ambiente, con un fundamentalismo tal que colisiona con la sensatez y la racionalidad. Su prédica, que raya en la irresponsabilidad, hace carne en personas de buena fe que aceptan sin reparos estas ideas carentes en absoluto de bases sólidas. Es difícil entender e imposible de justificar que personas que no son médicos y menos virólogos ni epidemiólogos, aprovechen la presencia circunstancial de un juez tan desconocedor como ellos de este tema, para coartar la libertad de los padres que con apoyo de los pediatras de sus hijos desean vacunarlos. Nadie obliga a vacunarse a quienes no la quieren para sí o para sus hijos. ¿Por qué entonces, ellos niegan el derecho a los que debidamente asesorados desean vacunar a sus hijos?
Parto de la base que los felices manifestantes estarían bien intencionados y que creían que luchaban en defensa de la salud de los niños, pero estar bien intencionados no equivale a estar bien informados.
Esta triste situación nos lleva a comprobar una vez más que cuando no se tiene la suficiente formación y una instrucción adecuada, los pueblos son fácilmente manejables. Basta, en ese caso, que alguien o un grupo, lance ideas poco o nada racionales, pero con un vistoso envoltorio y adornadas con un énfasis que pretende demostrar convicción, para que haya quienes sin capacidad de análisis las adopten como propias y se conviertan en entusiastas divulgadores. Alcanza con decir que aún hay quienes sostienen que la tierra en plana.
Es claro el caso que nos ocupa para señalar una vez más la importancia vital de la educación para que no haya gente con buenas intenciones que sea fácilmente engañada por manipuladores e irresponsables.