DAME FUEGO PERO CONTROLADO
La frase antigua usada casi como una muletilla por los fumadores se ha vuelto peligrosa y si se descontrola, es casi imposible de evitar sus consecuencias, e incluso aquella canción de Sandro donde reiteraba la exigencia de pedir por la llama se hace un mensaje casi para ser prohibido.
Cuando hacemos un balance de las consecuencias de los incendios deberíamos poner las barbas en remojo por aquello de si ves las de tu vecino arder, porque si no nos anticipamos a la probabilidad de tener de nuevo incendios en verano volveremos a sufrir sus consecuencias en un país con 500 metros de altura máxima, rodeado y surcado por agua y una población baja en el campo, lo que haría menos dramáticas sus consecuencias.
Sin embargo debería ser una prioridad de las autoridades tratar de hacer un manejo de las zonas más propensas a tener este tipo de problema mediante limpieza obligatoria en lugares con acumulación de restos y/o con visitas frecuentes de personas, que puedan dejar residuos con potencialidad de generar este tipo de problema.
Es muy común que luego de los campamentos o de simples reuniones con objetivos diversos se acumulen vidrios que durante elevadas radiaciones solares mediante concentración de los rayos, pueden llegar a ser el principio de un incendio.
Para generar una combustión se precisan tres componentes esenciales: combustible, comburente y un punto de ignición que puede ser desde un fósforo, una colilla encendida o una simple chispa que se puede generar por muchas causas (vehículos, rozamiento o la presencia de algún combustible que sea inflamable a baja temperatura).
Siempre se pueden evitar, a no ser de que sea intencional, sin embargo lo más recomendable es el trabajo de prevención durante las épocas frías, para luego tener la tranquilidad de que la posibilidad de incendio sea baja y recordar que la mejor manera de combatir el fuego de verano es haciendo las limpiezas durante el invierno, lo que significa que la forma de disminuir el problema arranca en forma anticipada.
A nadie escapa la actual realidad que estamos viviendo, donde los eventos son cada vez más contrastantes, siendo la generación de temperaturas extremas un fenómeno al cual deberíamos acostumbrarnos realizando los esfuerzos necesarios que amortigüen sus consecuencias.
Generalmente las grandes sequías se hacen más dramáticas cuando están acompañadas de la generación de acontecimientos asociados a la existencia de incendios especialmente en zonas rurales, como ha acontecido el año pasado en el norte de nuestro país, donde inclusive estuvieron en riego pequeños poblados circundantes a zonas forestadas, que no han respectado la existencia del alejamiento, por parte de los responsables de las plantaciones.
Otro problema muy común es la falta de mantenimiento dentro del área boscosa por sus propietarios o incluso zonas estatales sin un manejo adecuado, por ejemplo en las carreteras o los montes ribereños, especialmente en lugares inaccesibles con herramientas motrices.
Algo parecido sucede en zonas peri urbanas donde existen baldíos, pequeños montes o bañados donde la limpieza brilla por su ausencia, inclusive un lugar crítico es donde existen acumulación de chatarras o vertederos a cielo abierto donde es muy fácil encontrar materiales combustibles, que fácilmente entran en combustión, generado luego un avance que puede afectar casas o construcciones precarias de la zona.
Recuerdo cuando todavía circulaba una máquina a leña de AFE con motivo turístico y todos los años al pasar por el fondo de Facultad de Agronomía generaba con su chisporroteo focos de incendios, que si no estábamos atentos podían expandirse fácilmente.
De igual manera las personas cuando realizan quemas o simples fuegos para generar brasas, si no tiene la precaución de al final dejar todo bien apagado pueden generar durante su ausencia posterior un primer foco, que luego se podrá extender sin haber personas para avisar de su generación.
Es muy importante la existencia de miradores de altura con sensores asociados y/o personas en forma permanente, que al menor indicio de la generación de humo puedan alertar a los combatientes del fuego, para que entren en acción antes de que sea tarde por sus efectos destructores y/o un combate exitoso de las llamas.
Por suerte la costumbre de la quema de rastrojos ha desaparecido por la nueva realidad del uso de herbicidas (algo a favor tiene verdad), aunque se mantienen la de pajonales en lugares inaccesibles con maquinaria convencional o simplemente por ser una práctica casi sin costo, el problema es que si no es controlado puede desubicarse y terminar en zonas que no estaban en la determinación inicial quemando pasturas e infraestructura de los campos cercanos.
Actualmente han sucedido incendios en zonas urbanas con afectación de personas que han pagado con sus vidas y sin embargo las autoridades deberían ser más proactivas para evitar posibles causas que puedan generar estos problemas tan devastadores, que si bien no tienen elevada frecuencia cuando suceden resultan con graves consecuencias.
Resultan impactantes las imágenes sucedidas en el puerto de Beirut donde se estacionó un carguero con nitrato de amonio que sabemos es un material muy inflamable de por sí y es muy usado como componente de muchas bombas utilizadas por el terrorismo, sin embargo los cuidados en este caso fueron inexistentes (cuando daba clase de fertilizantes recomendaba no realizar pilas de este fertilizante en forma muy elevada, porque el propio peso podía provocar su combustión).
Todos los años asistimos a grandes áreas afectadas por las llamas, pero este año en California o toda la faja del Mediterráneo los incendios han sido muy frecuentes por las altas temperaturas y/o inexistencias de lluvias abundantes, pero también incide el escaso trabajo en tareas de mantenimiento de la limpieza de los montes (debemos a ser sincero las organizaciones eco logísticas son también responsables por desestimular el control de la vegetación en áreas boscosas).
Por lo tanto sería de rigor para los comités de emergencia nacionales no esperar el verano para comenzar a actuar y correr la liebre desde atrás, porque el esfuerzo será mucho mayor, hoy deberían estar tomando medidas de limpieza en áreas públicas o privadas, que aseguren que la generación de incendios no será favorecida y si se producen inclusive tener ya marcados los cortafuegos imprescindibles.
En conclusión deberíamos mantener las tareas a llama encendida si fuera necesaria, pero sin darle oportunidad a su expansión en terrenos escarpados o difíciles de combatir, lo cual no es óbice de la necesidad de tener un cuerpo de bomberos entrenados, equipados y capacitados para el combate del fuego.
Señores encargados de mantener los puntos críticos limpios y sin acumulación de restos vegetales sería bueno que comenzaran lo antes posible a dejar estas zonas bien controladas de la posible generación de incendios y si se producen, que sea fácil su control.
El fuego es parte de la naturaleza, pero su descontrol no puede ser tomado como natural, así que hagamos todos los esfuerzos necesarios para realizar un uso planificado de sus virtudes evitando posibles afectaciones negativas de su presencia.
Mantengamos el fuego sagrado de la esperanza, la convivencia y la solidaridad, porque sin su energía la sociedad sufrirá de hipotermia afectiva y muchos compatriotas quedarán alejados del calor necesario para una vida digna (no alcanza con el poncho de los pobres, a veces brilla por su ausencia).
