LOS NÚMEROS TAMBIÉN IMPORTAN
Dentro de los varios temas que componen la agenda política de estos días, me referiré a la iniciativa de la oposición en la Junta Departamental de Montevideo, de promover un juicio político a la Intendente Ing. Carolina Cosse.
Se trata de un hecho que provoca las más variadas interpretaciones algunas en base a consideraciones técnicas vinculadas a la oportunidad, pertinencia y posibilidades de poder concretarse y otras en función de la postura partidaria del opinante.
El instrumento del juicio político está previsto en nuestra normativa. Sin embargo dada la importancia de sus consecuencias debe usarse cuando haya alguna situación de tal trascendencia que lo justifique.
Su iniciativa es un derecho de las minorías, pero éstas deben ponderar qué casos son los que pueden ameritar poner en marcha este mecanismo.
En este caso no me parece que el fundamento expuesto lo justifique.
No lo es porque aunque la reiterada conducta de Cosse de ignorar los pedidos de la oposición para que concurra a dar explicaciones sobre los asuntos de que se trate, si bien es cuestionable y merece la desaprobación no ya de la minoría de la Junta Departamental de Montevideo, sino de la población capitalina en general, entiendo que no alcanza la gravedad como para justificar esta iniciativa. En todo caso sería de recibo formular las críticas que merece de orden político, exponer ante la ciudadanía su proceder y dejar en evidencia su falta de respeto al deliberativo departamental.
Por otra parte claramente no tiene la menor posibilidad de éxito. Si sortera algunas etapas previas, lo que no es seguro, llegaría al Senado de la República que para aprobarlo requiere los dos tercios del número de sus componentes. No es realista suponer que se podría lograr tan alta votación. Entonces ¿para qué hacer todo este movimiento? Ya se sabe de antemano el resultado adverso. En la función pública y en materia política se debe calibrar con serenidad los pasos a dar.
En consecuencia no creo oportuno, realista ni pertinente lo resuelto por los ediles opositores.
Para ser justo, corresponde expresar que es plenamente justificada la molestia de éstos, por la actitud de la Intendente. Sus desplantes constituyen una falta de respeto a la Junta. Da la impresión que se considera estar en un nivel de suficiencia tal que no merece que destine parte de su tiempo a atender pedidos, planteos u oír críticas de quienes tienen en sus cargos la misma legitimidad que ella en el suyo. No ayuda al mejor clima político ni contribuye a que los montevideanos conozcan de primera mano y en un ámbito pluralista la opinión y las explicaciones de la titular de su comuna.
Para completar el combo formuló declaraciones con críticas al gobierno nacional, que en esto no tiene arte ni parte y acusa a los ediles de propiciar la grieta política. Se ve que no es demasiado afecta a la autocrítica porque su aporte al buen clima tiende a cero.
En síntesis es inoportuna la iniciativa de plantear este juicio político aunque entendible el malestar de sus promotores.
Tal vez un consuelo para los ediles opositores es que no es sólo los ignora a ellos porque al Congreso de intendentes tampoco va.
