abril 16, 2026
Master Escribe Casanova

Siempre hemos escuchado relatos catastróficos sobre los eventos de sequía, que la del 42 jamás será superada o la del 72 o la del 89, siempre de acuerdo de quien la ha vivido y padecido, lo sucedido cobra un estado de alarma inconmensurable, no así para quienes balconeas el fenómeno o simplemente se quejan porque el agua sale turbia o con poca presión.
Tampoco debemos pecar de ingenuos ciudadanos desconociendo la existencia de eventos extremadamente contrastantes y más frecuentes de excesos y falta de regulación del régimen hídrico, y además la intensidad de los sucesos todos sabemos que han cobrado una fuerza inusitada provocando desbordes de aguas superficiales, disminución de las subterráneas o extensos periodos sin reposición mediante las lluvias.
Negar el cambio climático a esta altura es como tapar el sol con un dedo, las evidencias son tan claras que diciendo que hubo otros eventos parecidos no podríamos explicar lo que sucede actualmente, claro debemos agregarle la desidia del género humano mediante un atropello a los recursos naturales, sin hacer el más mínimo esfuerzo por mitigar los efectos mediante un mantenimiento adecuado de los cauces, como así también de las zonas de recarga.
Nuestro país comparte con Paraguay, Brasil y Argentina el acuífero Guaraní, la segunda reserva de agua duce conocida hasta el presente (aclaro porque ha habido indicios en zonas paralelas al Pacífico norte de la existencias de mares subterráneos hasta hoy no considerados, lo que sería un descubrimiento hoy más importante que en su momento fue el petróleo),la cual es utilizada por los cuatros países, pero las zonas de recarga están sobretodo en Brasil, lo que nos hace dependen diente de las lluvias producidas en esos territorios y especialmente de la seguridad de no contaminación de la escorrentía que terminan alimentando al acuífero.
Por lo tanto cuando se habla del Mercosur comercial, cultural y ahora están preocupados por una moneda única nos olvidamos que compartimos un recurso que es patrimonio de todos y que de su viabilidad todos somos responsables, al igual que los tratados de libre comercio, u otros acuerdos.
La utilización de los acuíferos subterráneos cobra mayor incidencia en épocas de sequías porque además de los consumidores permanentes (termas, industrias o consumo humano en zonas como Rivera donde se abastece con pozos), surgen nuevos demandantes allí donde las napas permiten acercarse para extraer.
Simplemente piensen que la zona termal surgió frente al fracaso en la búsqueda de petróleo con perforaciones superiores a los 1000 metros que para la época eran importantes, posteriormente el uso del agua caliente surgió como alternativa e incluso por más que está regulado su uso existe una sobreexplotación del acuífero, que podría provocar hasta cierre de algunos emprendimientos con sus consecuencias si la reposición en el norte no es la esperada.
El agua superficial siempre es más vulnerable porque se pierde continuamente por evaporación, utilización por la vegetación de las riberas, colmatación por acumulación de sedimentos o residuos vegetales, abrevado de animales o utilización directa para su uso por los habitantes ribereños.
Cuando se dan estos períodos prolongados de sequía se rompe el equilibrio existente y los problemas se agudizan, comienzan a aparecer tajamares sin agua o con existencia de barros donde los animales al querer entrar pueden quedarse enterrados, arroyos con bajantes e incluso cortes de sus cauces, generando zonas de acumulación de vegetación y depósito de sedimentos causando fenómenos de anorexia que puede terminar con la vida en su propio lecho (pescados muertos),hasta lagunas o lagos a con importantes proliferación de cianobacterias que luego pueden avanzar hacia cuencas de ríos o incluso acercarse a las zonas de baños con sus consecuencias no deseables(presencia de toxinas).
La defensa del agua en nuestro país está en la constitución y es un hecho extraño para el resto del mundo, por eso desde el punto de vista legal la protección está asegurada, pero como siempre sucede en este país sobran leyes y faltan acciones concretas, siendo la clase política encargada de la gestión del recurso bastante omisa en muchos aspectos.
Embromaba en el gobierno anterior en varias ocasiones que he concurrido a reuniones, que en el Uruguay no podríamos morirnos de hambre ni de sed ( lo decía para dejar en evidencia la cantidad de instituciones, comisiones, ONG, núcleos de trabajo existentes para manejar el agua ) porque los recursos existen, simplemente debemos protegerlos, manejándoles con sensibilidad y conocimientos existentes , debiendo existir un Gach del tema ambiental existente, para asesorar la mejorara de la gestión( de hecho los comité de cuenca lo hacen pero sería bueno que exista también a nivel académico).
He formado parte de la comisión de cuenca del Río Santa Lucía desde su creación hace más de 10 años pero lo que está sucediendo actualmente creo que es la etapa más crítica en la utilización del recurso, que si bien todavía a nivel de agua potable no existen temores mayores, a nivel predial y/o para algunos emprendimientos particulares la situación actual es muy complicada poniendo en riego la producción de cultivos, y la generación de reservas para el invierno.
Apropósito quisiera alertar a los productores rurales o las personas que tengan familiares en el campo, que luego de esta sequía tan prolongada aunque se produzcan lluvias pueden aparecer problemas como alguna s plagas (ya existe en alfalfa que es de lo poco verde): puede aparecer envenenamiento por nitratos si se pastorean por ejemplo verdeos muy jóvenes por la necesidad de dar algún forraje fresco.
Simplemente he tratado de ayudarles a entender lo que está pasando, sus causas y consecuencias esperables, pero la madre del borrego como se dice en campaña esta ‘en la generación de un plan fuerte de nuevas fuentes de agua e ir avanzando en el área de cultivos regados, todo lo demás son medidas coyunturales para salir del paso y está bien, porque lo urgente a veces se sobrepone a lo planificado.
Que nunca falte decía Rosencof, y si es el agua nos va la vida, quizás no aquilatamos el problema por vivir en una zona del mundo donde llueven tarde o temprano más de 1000 litros por metro cuadrado al año, el problema es su distribución, por eso hay tratar de conservar la calidad del recurso y mejorar su distribución mensual .
Brindo al regreso de un nuevo año, como pedía un compañero corto de billetes en el almuerzo, con un doble Santa Lucía y si es con limón mejor.