abril 16, 2026

LO QUE PARECE SER Y LO QUE PODRÍA LLEGAR A SER

Master Escribe Cardozo

Hay dos formas de decir lo que pasó con Adrián Peña: «es una buena persona, pero cometió un error» o, «cometió un error, pero es una buena persona». Parece un acomodo semántico, pero de una simple lectura surge que el sentido de ambas frases es diferente. Lo que resulta difícil de creer es cómo un individuo que tiene «el mostrador» de Adrián Peña pueda cometer una displicencia de esa naturaleza. No vamos a hablar sobre honestidad en su proceder porque ese tema no está en juego en el caso de Peña. Se ve que no había nadie que le recordara las piruetas de otro hombre público que, tiempo atrás, vivió situaciones similares, aunque en otro contexto. Parece que se hubiese olvidado de lo que sucedió con un exvicepresidente que se dejó llamar «licenciado» en el sentido de haber cursado una carrera, cuando dicha carrera ni siquiera existía, independientemente de que alguien con mucho poder en aquellos momentos, haya dicho, «yo vi el título». Es dable decir que, al lado de otros menesteres que tuvieron a aquel Vice en la cresta de la ola, lo del título era una menudencia. Vayamos a lo distinto entre una situación y otra. En aquel momento, el protagonista de los hechos, miró a las cámaras con gesto inexpresivo y jamás reconoció que había faltado a la verdad. Este ya exministro, miró de frente al país, reconoció los hechos y, aun contando con el respaldo del presidente de la República, embolsó sus bártulos y se fue. Si bien son muchos los logros obtenidos en el desempeño de su función, lo que no se debe dejar de tener en cuenta, no sale por la puerta grande de este Ministerio. Se perdió la oportunidad de continuar sirviendo al país de la forma en la que lo venía haciendo, lo que le había hecho recibir diversos elogios. La cartera que ocupaba cumple un rol trascendente debido a los grandes cambios medioambientales que se están produciendo hoy día en el mundo entero. Su carrera existe; no hay que llamar a nadie ni enviar correos al Caribe para constatarlo. Lo que hubo fue un desfasaje en la fecha de culminación de la misma y una confusión en lo que realmente se requería para concluirla. De todas formas, de acuerdo a lo «brutal» de las internas de todos los partidos, es probable que alguien de su propio pelo político haya «levantado la perdiz» entre las sombras para hacerlo caer. De pronto se está buscando sacar de juego al sector «Ciudadanos». Ernesto Talvi se fue, o debió irse, en circunstancias que todavía no se explican; la subsecretaria de Relaciones Exteriores también renunció y el propio Pedro Bordaberry dijo que «le hicieron una cama»; lo mismo podría haber pasado con Peña. Por ahí se busca que ese sector continúe acéfalo. No tengo argumentos para afirmarlo, así como tampoco para establecer la finalidad si es que fue así, pero, en estos tiempos, cabría perfectamente una especulación como esa. Muy turbio. Muy ultramontano.