abril 19, 2026

A LOS GANADORES NO SE LES PIDE EXPLICACIONES NI DONACIONES (II)

Master Escribe Casanova

Escribe «Taco» Casanova

NOTA .Las personas no somos lo que pensamos ser, somos lo que la sociedad y sus integrantes piensan que somos o lo que sembramos durante nuestras vidas y al final del camino por los frutos que logremos recoger. Por eso cuando sentimos que hay personas por las cuales sentimos estima y retribuyen hacia nosotros muestras de cariño o halagos por encima de nuestras posturas ideológicas, deportivas, o políticas, nos sentimos halagados y por supuesto con el deseo de retribuir tanta amabilidad. Gracias Juan José Fuentes por tu nota tan especial en un momento nada fácil de mi vida, debes tener seguridad que es recíproco el respecto que siento por tu persona.

EL  AGRO TAMBIÉN PUEDE Y DEBERÍA  APORTAR AL FONDO CORONAVIRUS Cuando entramos a visualizar el comportamiento del agro durante la pandemia debo expresar mi profundo agradecimiento a todos y todas aquellas personas que siguieron trabajando para mantener la producción de alimentos asegurada y especialmente, aquellos insumos imprescindibles para que el resto de la población no agregara un problema adicional al temor o contagios que pudieran sufrir. Por supuesto que es extensivo a los miles de uruguayos que dejaron sus vidas luchando contra la epidemia en diferentes trincheras sin poder quedarse en su casa para tener mejor protección. Concuerdo con la mayoría de las medidas de orden económico tomadas aunque debo agregar que me pareció más justo la segunda quita para el fondo Coronavirus, que la primera, en función de la afectación de bolsillos que podrían tener comprometidos sus sueldos independientemente de la magnitud del mismo.

Cuando te cambian las reglas del juego sobre la marcha solamente en función de la cifra de cobro podemos desconocer que haya personas que ayuden a sus hijos o hayan contraído compromisos económicos, que durante el mes o dos del impuesto no podrán hacerlo generando consecuencias a posteriori. Actualmente la realidad existente determina que ha habido comoditties que han tenido cambios importantes en sus valores de referencia e incluso acompañados por excelentes rendimientos, como en el caso del arroz que permitirán al sector acumular pingues ganancias incluso no previstas cuando se arrancó con la siembra. El agro en general ha colaborado poco con el fondo covit e incluso algunos aportes han sido indirectos por no retorno de algunos impuestos a futuro, como el de los semovientes o re direccionando fondos de investigación que ya expusimos en otro momento.

Como suele suceder ha habido contribuciones puntuales que no sabemos exactamente cuáles han sido, pero no hacen a los grandes números que expresan los excelentes valores obtenidos en celulosa, carne, lana, lácteos, arroz o citrus. De enero a mayo de lácteos Uruguay ha exportado 266,3 millones de dólares, lo que hace suponer si la tendencia se mantiene que podríamos llegar a más de 800 en el año, y a precios muy buenos, de casi 4 dólares el Kg. de leche en polvo, valores que se obtenían vendiendo a Venezuela y que aún no se ha completado su cobro. Sabemos del endeudamiento del sector como consecuencias de años muy desfavorables y la heterogeneidad de sus productores pero en la venta final que significa más del 70% de la producción bien que podrían hacer alguna donación importante para cubrir las necesidades adicionales de la población más vulnerable durante los 2 o 3 meses de temperaturas bajas. En el caso del arroz sus productores son más parecidos diferenciándose más por tamaño que por producciones obtenidas, para hacer este cultivo debes usar elevados costos de implantación o manejo siendo igual para todos o si no hay cultivo, siendo diferente si se es dueño del agua o se paga un canon, por lo tanto el record de los 9400 kg. por ha corre para casi todos.

Lo más importante es que este grano se exporta en un 95 % de lo producido, con lo cual el mercado interno es insignificante comparado al volumen total y aunado con los excelentes precios actuales que se obtienen en mercados como Irán, ha sido un año excepcional. Cuando el ex Ministro Tabaré Aguerre era presidente de los cultivadores de arroz dijo en forma brillante, que si querían gratis el arroz para los uruguayos no había demasiado inconveniente, pero que le facilitaran las exportaciones que era lo determinante. Conociendo a los productores de los suelos inundados es muy probable que ya habrán hecho algún tipo de ayuda, pero en su defecto no sería descabellado pedirle cuando menos 1 o 2 % del consumo local, como donación para saltear la actual situación.

A los exportadores de celulosa no se ‘como pedirles una ayuda, la verdad que ellos son especialistas en hacer acuerdos muy generosos para sus intereses (por ejemplo trabajan en condiciones de zona franca y por lo tanto están exonerados de impuestos) así que solamente acudiría a su buena voluntad de colaboración con las arcas estatales, como lo sé que lo hacen por ejemplo con los proyectos de investigación o la instalación de un laboratorio. Son formas indirectas de mejorar nuestras capacidades científicas lo que en el devenir siempre serán nuevas fortalezas del país para enfrentar esta u otra pandemia futura. Los citrus acceden a mercados históricos de contra estación y desde hace unos años al de los Estados Unidos, con lo cual los precios de referencia son muy convenientes pero los recursos económicos en juego, y hacen poco ruido en el total de las exportaciones.

Sin lugar a dudas la carne y en algo la lana son los rubros que por ahora siguen determinando el mayor volumen y valor de nuestras exportaciones tradicionales, habiendo surgido en los últimos tiempo el mercado chino que ya lo venía haciendo con la lana, ahora con gran fuerza con la carne. Siempre recuerdo cuando surgió la aftosa en nuestro país durante el gobierno de Batlle y se aguantó la vacunación para no afectar los negocios que ya habían realizado los frigoríficos, los cuales siempre han sido muy favorecidos por los diferentes gobiernos e incluso en la década del 70 hacían una calesita con los préstamos que les otorgaba la banca oficial, no haciendo las inversiones previstas y creando nuevos emprendimientos con la plata obtenida. Algo similar a lo descubierto por el productor Fernández de la pesca (Fripur) hacia los molinos de viento (un verdadero Quijote siglo 21).

Por lo tanto bien que la industria exportadora de carne y derivados podría tener una no devolución de impuestos por un periodo acotado para ayudar al fondo coronavirus, más a sabiendas de los mejores precios hoy recibidos. Un caso emblemático es la soja y no hablo de los productores donde hay sí una heterogeneidad muy elevada de acuerdo a condiciones de suelo y/o clima, especialmente este último que primero afectó la implantación y luego faltó en la última parte del ciclo. Pero sin embargo la obtención de un promedio de 1700 kg no está alejado del promedio histórico de nuestro país, que ronda los 2000 kg, o sea que hubo una pérdida del 15 % del rendimiento medio esperado. Por otro lado cuando se arrancó a plantar se pagaba alrededor de los 300 dólares y al final del ciclo hubieron transacciones superiores a los 500, o sea con más de 60% de incremento en los valores de referencia, incluso actualmente seguimos con un 30 % superior al comienzo de la siembra.

Por lo tanto actualmente con 700 a 800 kg se pueden pagar los costos del cultivo e incluso con 500 en el caso de quienes comercializaron mejor, en consecuencia quedan márgenes de ganancias muy significativos de acuerdo al promedio logrado. Ganar de 400 a 500 dólares por ha en un cultivo, aún con rentas de 200 dólares permite amortizar muy bien lo invertido y obtener ganancias aceptables. Por supuesto que los productores enseguida salieron a derramar lágrimas de fracaso antes que a alguien se le ocurriera algún porcentaje de retracciones a las exportaciones, pero en realidad quienes deberían pagarla son los acopiadores y /o exportadores que ya tienen sus silos llenos esperando el repunte internacional que seguramente se dará cuando China deje de congelar su economía coyunturalmente.

En consecuencia el agro podría dar una mano en este momento especial para donar y/o colaborar con el pueblo uruguayo mediante retorno de algunas ganancias que son también lamentablemente fruto de la pandemia y la necesidad de asegurar la alimentación de aquellos países que se han visto muy afectados y/o tienen su sistema agrario insuficiente para la demanda de estos tiempos. Ustedes deben saber que por ejemplo el INIA (Instituto nacional de investigaciones agrarias) se financia con un impuesto específico a las exportaciones agropecuarias del 3 %, perfectamente se podría complementar esta recaudación en forma acotada (6 meses) para lograr incluir un 5 % adicional. Aunque en Argentina se partió de otra realidad del endeudamiento (los productores no saldaron sus deudas con los bancos a diferencia de Uruguay que sí lo hicieron) se llega a grabar hasta el 35 % para granos como la soja, referencias muy lejanas a lo propuesto y además son tributos consolidados en la vecina orilla y serán solamente puntuales en nuestro país.

O sea que si hay voluntad política podríamos tener una redistribución diferente de los compromisos generados por la pandemia, sin llegar a afectar la matriz productiva ,simplemente para que los ganadores sean un poquito más solidarios con el resto de sus conciudadanos, porque muchas veces estos lo han hecho cuando el sector agrario ha estado en crisis.