abril 16, 2026
Master Escribe Caputi

Escribe Dr. Ángel Caputi

Ayer jueves 8 de julio ocurrió un hecho significativo en la historia nacional:  el poder Ejecutivo hace un homenaje de despedida al Grupo Asesor Científico Honorario (GACH). Su significado es aún incierto.  El GACH merece el agradecimiento de todo el país por sus aportes al control de la pandemia.

Sus aportes son una muestra clara de cómo la cultura científica, y la dedicación desinteresada y la caridad por los demás, son un requisito importante para el desarrollo humano.   Desde siempre Arte y Ciencia han sido los motores más importantes del desarrollo humano más temidos por el poder político.

El Arte es la expresión de quien piensa, siente y es capaz de transmitir su introspección a través de un vehículo perceptual  haciendo pensar y sentir al otro. Las verdades científicas,  transitorias por definición, resultan del contraste entre las ideas y la observación experimental. Verdad y Belleza no resultan de acuerdos de que dependen de la fuerza circunstancial distintas partes. La verdad y la sensibilidad no se negocian.

Se construyen en forma permanente por la humanidad y permanecen en su patrimonio hasta su extinción. Ciencia y Arte se desarrollan siempre en paralelo. No se puede ser un buen artista si no se conocen las bases científicas de la disciplina. No se puede ser un buen científico sin capacidad creativa.

Que hubiese sido de Leonardo, sin su maestro de matemáticas, Lucca Paccioli.  No existiría el Clave Bien Temperado sin el desarrollo de las cuerdas de acero y la comprensión de la armonía desarrollada por los pitagóricos.  La revolución musical de los 60 se basa en los instrumentos electrónicos. No existirían los Beatles sin Faraday, Maxwell, Edison y Tesla. Hubiésemos demorado mucho mas en comprender que nuestro cerebro está genéticamente programado para reconocer caras sin los estudios de Archimboldo y Picasso.  

No habría internet sin Kolmogorov, Shannon y Turing. La obra de Artistas y los Científicos se derrama y destila insensiblemente en la población general al ahondar las posibilidades de representación y transformación del mundo que tiene el cerebro humano, generando por apropiación insensible de cada ser humano, ese bien hereditario, no genético y no monetario, que llamamos Cultura.  

No debemos confundir Ciencia y Tecnología con innovación. La aplicación del conocimiento puede a veces promover desarrollos económicos a través de la innovación productiva, as lo ven quienes todo lo miden en pesos.  Sin embargo, a diferencia de las mercancías que como subproducto generan, los productos del Arte y la Ciencias son universales e irrepetibles, no se compran, ni se venden, sólo son disfrutables porque solo se accede a ellos a través del cultivo del intelecto y la sensibilidad.  

A través de este cultivo, que diferencia la Educación del adiestramiento, los seres humanos nos desarrollamos mas felices porque somos capaces de recibir la herencia de la humanidad y aportar nuestro granito de arena para su crecimiento.   La experiencia del GACH ha demostrado que tenemos una comunidad científica pequeña en número, pero bien dotada de capacidad de análisis, síntesis, y trasmisión de información.

El poder Ejecutivo reconoce hoy su acción y expresa su convicción en el valor de la Ciencia para un país. En el pasado hemos escuchado y declaraciones sobre la Educación y la Ciencia de quienes tienen responsabilidad política. “Educación, educación y mas educación” dijo el Presidente Mujica y fue unánimemente apoyado por todas las fuerzas políticas.  Aportó mucho dinero, pero hasta ahora no se ha podido organizar una buena gestión.  Los candidatos Vazquez, Lacalle, Bordaberry y Mieres, firmaron un acuerdo de elevar los fondos dedicados a Ciencia y Tecnología al 1% del Producto Bruto Interno.

Desde entonces estamos estancados en menos del 0.4%. A  pesar de la mala gestión de la Autoridades con respecto a la Ciencia, y de la propaganda tramposa de EL PAIS, los científicos seguimos produciendo con calidad competitiva a nivel internacional y formando jóvenes. Lamentablemente, jóvenes  bien formados no tienen mas remedio que emigrar y generalmente descollar en el exterior por falta de puestos de trabajo en investigación en el país. El Presidente Lacalle expresó hoy «Ha quedado ya de forma meridianamente clara que la ciencia no puede ser más, ajena al diario trabajo de los gobernantes, en sus más variadas ramas» y el ex-Presidente Mujica  envió un mensaje acorde en este último sentido. Esperemos que éste, no sea un “entierro de lujo”.  

Esperemos que este reconocimiento a la Ciencia no quede en palabras  y se traduzca en una apuesta para el desarrollo efectivo de Institutos con plazas de investigación suficientes para retener a los jóvenes, e instrumentos de financiación adecuados en Ciencia y Tecnología.  

Para finalizar debo recordar que hoy se cumplen 100 años del nacimiento de la Prof. Dra. Adela Reta, quien fue catedrática de Derecho Penal en la Universidad de la República, fundó el Teatro Universitario del Uruguay, presidió el Sodre y el Consejo del Niño, ocupó una plaza en la Corte Electoral, fue Senadora  y Ministra de Cultura. A pesar del aparente sesgo de su perfil,  la Dra. Reta dejó también un legado muy importante a nivel del desarrollo científico del Uruguay.  

Durante su Ministerio se creó el Programa de Desarrollo de las Ciencias Básicas (PEDECIBA) que allanó el camino para que el país llegara a un nivel Científico que hoy permitió tener la posibilidad de asesoramiento adecuado, precoz y eficiente al Gobierno en una situación de crisis. Casual, o tal vez, causalmente el homenaje al GACH, se realizó en el auditorio que, por su promoción de las Artes escénicas, lleva su nombre. Chapeau!