mayo 4, 2026

RENDIDOS ANTE LAS CUENTAS LOS INTENDENTES PASAN AL ENDEUDAMIENTO

Master Escribe Casanova

Escribe «Taco» Casanova

Por suerte las Intendencias no tienen la potestad de emitir deuda soberana, lo que me suena más a murga que ha soberanía siendo un pasivo, porque a esta altura estarían pidiendo préstamos internacionales o autorización al banco central para emitir deuda o devaluar la moneda.
Sin embargo se las ingenian como muchas empresas de recaudación en vender sus dineros a futuro con la garantía de sus tributos en forma anticipada, y por suerte tienen algunas restricciones de porcentaje que no pueden superar, para fijar el reembolso y por ende la cantidad anticipada en el fideicomiso.

La pregunta obligada es, porqué las intendencias se endeudan o no pueden hacer frente sus obligaciones, cuando se podría estimar con bastante precisión las entradas o salidas, haciendo un balance anticipado de gastos, inversiones, sueldos y costos de mantenimiento.
Ustedes me podrán decir que arrastran deudas, o que surgen imprevistos difíciles de evaluar anticipadamente, o las coartadas perfectas inundaciones, sequías, turbonadas, o pandemias como la actual.
En cualquier comunidad o casa de familia ante una enfermedad o desbalance económico se puede llegar a endeudar como último recurso, no sin antes bajar costes, o incentivando los factores que mejoren la recaudación.
Lo mismo en una empresa se trata de bajar los costos, se hace los ajustes necesarios en los recursos humanos, se moviliza el stock si existe y las inversiones se van posponiendo o buscando nuevas inyecciones o socios, de capital para dinamizar el negocio.

La falta de formación y/o capacidad de gestión de algunos intendentes le llevan a la necesidad de rodearse de una corte de todo tipo de asesores y/o directores con elevados sueldos y no necesariamente con la experticia que dicen poseer o lo que es peor: predomina lo político sobre una buena gestión; que la resumimos como lograr una mayor eficiencia en el manejo de los recursos humanos y/o económicos.
Cuando se inauguró el Polo Tecnológico de Pando presencié una charla amistosa entre un Intendente actual y alguien que representaba al Ministerio de Industria y Energía, siendo ambos docentes, concentrando sus reflexiones en su pasaje por el IPA , sin dar la mínima intención de abordar o intentar destacar, lo importante de la inauguración que estaban presenciando o incluso participando.

Trataremos la situación de Canelones por ser parte de su realidad y ser el tercer departamento con mayor relación de funcionarios en relación con su población actual y eso que ha crecido mucho en los últimos años.
En el año 58 fue electo como intendente de Canelones una buena persona pero sin formación para el cargo, pero tuvo la virtud de nombrar a uno de los mejores funcionarios de nuestra junta local como secretario (el recordado Alba), el cual realizó una brillante gestión.
Posteriormente se reiteró con Gervasio Gonzáles con el Agrimensor Rebuffelo de San Jacinto invirtiendo los papeles, y Margot Acosta durante la gestión de Hackembrum, asumiendo un rol protagónico la secretaría e incluso durante la etapa de facto cuando asumió un militar por el Intendente electo, frente a la ingobernabilidad de Canelones tuvo que llamar al anterior secretario.

Sin embargo ha sido importante el secretario e incluso quedando de intendente en las licencias, aunque no han disminuido los cargos de confianza y por el contrario han ido ganando terreno dentro del organigrama, incluso desplazando a posibles funcionarios que antes podían acceder a niveles altos de la administración. Por ejemplo hasta subdirector se podía llegar por concurso siendo funcionario de carrera, lo que actualmente no se da e incluso los directores de las unidades también son adjudicados por confianza política.

Los recursos humanos se llevan una parte importante del presupuesto, si a las 18 o 19 direcciones le sumamos unidades, secretaría general y el propio intendente, es esperable un costo de aproximadamente 100 mil dólares por mes. De igual forma los Alcaldes estarían por sus costos cerca de otros 100 mil por ser 30 a un promedio de 3000 y algo de dólares mensuales. Si estimamos el sueldo de los funcionarios en aproximadamente otros 200 mil por mes, tenemos un costo estructural de 400 mil dólares, que si lo comparamos con la recaudación posible de 600 mil aproximadamente observamos que el rubro 0 se apropia de 2/3 de los recursos esperados. (Aclaro que las cifras son tentativas para el razonamiento y pueden apartarse significativamente de los valores reales).
La intendencia con un tercio de sus recursos debería pagar los costos de mantenimiento, funcionamiento e inversión, con lo cual parece poco aire para tanta demanda de recursos frescos, lo que obliga a salir en busca de créditos que amortigüen el déficit que se generen, incluido los necesarios para abonar el propio fideicomiso.

Quisiera pensar que la recaudación por la que se establece el tope de los 80 millones pedidos está en consonancia con la recaudación actual y no con la histórica, porque podría hacer más dificultoso el retorno en tiempos de pandemia e inmediatamente después, si salimos.
El detalle de cómo se va a gastar el crédito solicitado parece bastante general y si bien especifica algunos grandes títulos, dentro de estos puede haber mucha discreción o reasignación, de los recursos obtenidos.
Por ejemplo sabemos en qué se han gastado el fideicomiso anterior, cual ha sido su impacto en obras, o simplemente se justifica por el parque automotriz que ha surgido ante nuestra atónita mirada últimamente para alcaldía, directores, además de los utilitarios que consideramos justificados totalmente.

Con la morosidad crónica de nuestro departamento aunado por la situación actual de pandemia merecería un tratamiento más acorde con la posibilidad de que aquellos que puedan ponerse al día lo hagan, con beneficios que les estimulan y respectando a los buenos pagadores.

Cuando tenemos un 50 de morosidad por ejemplo, si acordamos cobrar sin recargos y multas podemos llegar a una recaudación adicional, que podría perfectamente posponer quizás la necesidad de endeudamiento, e incluso tendríamos que dar mejores condiciones para buenos pagadores con lo cual mantendríamos la fidelidad de estos; sin tener que pagar intereses por los préstamos que actualmente existen (préstamos para abonar sueldos y aguinaldo previo a las elecciones municipales).
Es muy fácil solucionar los problemas financieros mediante créditos que lo terminarán pagando otros gobiernos, incurriendo no solo a una mala gestión sino además rosa un comportamiento ético y denota una falta de imaginación, para resolver las cuentas.

Cuando se hace la rendición de cuentas se supone que deberíamos saber en qué se gastaron los recursos en los períodos anteriores y en este caso sería muy interesante que se hiciera un detalle de la inversión del fideicomiso anterior, comparándolo con lo que estaba pensado para su adjudicación.
Pediría una mayor especificidad de los gastos e inversiones previstas para el nuevo pedido porque le sería más fácil de votar si hay un respecto de los equilibrios departamentales, incluidos todas las alcaldías y así evitar cualquier desviación de los cometidos declarados.
Todos conocemos que la vanidad de los hombres es peligrosa especialmente cuando se tiene los pies en el cargo y la cabeza en el futuro político, más que en este caso que parece que “Salamanca no presta” para plantear otras alternativas, que mejoren la recaudación o bajando los costos operativos, incluidos los cargos de confianza de sueldos elevados para funciones no siempre justificables o desempeñadas por ciudadanos sin capacitación para dignificar el cargo asignado (cuota política).

Espero que los intendentes del país puedan completar su período con balance favorable especialmente luego de no tener que gastar en servicios generales de sus espacios de trabajo, por la ausencia obligada de sus funcionarios y como dijo un Presidente, es mejor llevarle el sueldo a su casa a algunos empleados y que no acudan a trabajar, generando ahorros e incluso no molestando a los que si quieren trabajar.
Los intendentes con dos periodos sobre sus hombros deben pensar su futuro en clave nacional, pero si no cubren con éxito su responsabilidad actual, no creo que su futuro político sea demasiado auspicioso.

Como la mayoría de los gobernantes acuden al endeudamiento como forma de salir del paso, espero que no se rindan cuando no puedan hacer frente a sus compromisos, y puedan honrar sus deudas, ya que no están dispuestos a cambios estructurales bajando los costos fijos, cuando la recaudación está comprometida.
Espero que se atengan a las consecuencias ante la ciudadanía que les confío nuevamente su apoyo y que en lugar de achicar su presupuesto operativo, lo han mantenido o aumentado, haciendo oído sordo de la coyuntura que transitamos.

Estimados gobernantes municipales miren que hemos transitado solamente el 20% del período y el 80% puede ser catastrófico sino hacen un replanteo de sus sueldos y gastos, de inversiones mejor no esperar demasiado.