abril 19, 2026
historia

El nombre indígena que no conocemos

No conocemos, si el arroyo Pando, tuvo nombre indígena. No conocemos informes escritos de la época colonial, ni si hay tradición oral de que los primeros habitantes de este territorio le hubieran dado nombre.
El nombre indígena debió resonar en sus orillas, en los labios de las familias de los más antiguos habitantes de estas tierras.  
Seguramente los sarandíes y los ricos frutos del mburucuyá o de la pitanga, sintieron las voces de su nombre indio, cuando fue destinatarios de sus visitas. Y ese nombre indígena siguió al indio, subiendo el cauce, volando en el tiempo como el águila mora, aguas arriba de sus bañados y por entre los quebrachos, coronillas, cina cinas y mataojos. Como el clavel del aire, en los árboles, se quedó en lo alto de las cuchillas y en ellas se durmió en el pasado.
 Nuestro arroyo, se constituyó en importante zona de abastecimiento de alimentos para la familia del indio, con la pesca de la tararira, la caza del carpincho y el Guazubirá, bajo las atentas miradas del aguará guazú, el apereá y el veloz ñandú.
 Arroyo de fauna abundante para sus necesidades alimentarias no detendrá a los nómades indígenas que se trasladarán permanentemente, haciendo breves asentamientos de los que nos han dejado rastros con sus duras piedras labradas.
En sus orillas, las manos de las mujeres indias, acariciaron y suavizaron las pieles salvajes para el uso familiar y dar sustento a la dura boleadora.
Las voces europeas acuñaron el nuevo nombre y los portugueses lo llamaron arroyo de las carretas y luego el español, Pando, que hoy lo identifica.
El nombre portugués
El nombre de “Arroyo de las Carretas”, aparece con esta denominación, en el informe del Gobernador de la Colonia del Sacramento, Francisco Naper de Lencastre, al Rey de Portugal de fecha 10 de enero de 1694.
Este informe que nos interesa, porque aparece mencionado el arroyo de las Carretas que luego se llamará de Pando si éste es el arroyo al que se refiere Naper de Lencastre. El Gobernador portugués informa sobre la Colonia y las tierras del Plata, sus riquezas y posibilidades, además de responder a la consulta, si debía mantener la Colonia del Sacramento o cambiarla a otro lugar situado entre dicha Colonia y el Río Grande.
Transcribimos parte del mismo para ubicar nuestro arroyo si es el que hace referencia el portugués; «Es muy considerable el gran beneficio que puede resultar de los cueros que se hagan en estos campos, donde no será posible nunca extinguir el ganado, y si 6000 cueros que mandé elaborar y siguen embarcados en este navío, que con prontitud trajo el socorro, obtenidos del ganado muerto a escopetazos por 14 cazadores, y cargados a espalda de la compañía hasta el río en que se embarcaron en la ciudad de Río de Janeiro, rinden a la hacienda real 2600 cruzados, y si hice dicho número, en tan breve tiempo, no habrá duda que con bastantes caballos y carros para conducirlos podrán hacerse todos los años 20 a 25 000 cueros, con cuyo solo flete Su Majestad paga  el presidio, pudiendo ingresar en la hacienda real el importe de los derechos, y por lo menos la mitad de todos los cueros que se hagan, quedando los soldados ricos con la otra mitad y abundante la tierra de carnes para el sustento de los  habitantes, sin más gasto que el trabajo de hacerlas; para hacer dichos cueros este sitio es el mejor de todos por los ríos y leña que se encuentran hasta el río de las Carretas, cuatro leguas más abajo de Montevideo, todos navegables tres y cuatro leguas, y con varios afluentes, muy cómodos para la conducción del cuero, lo que resulta fácil en virtud del mucho ganado que hay para las carretas, en las cuales fácilmente se les conduce hasta los puertos donde llegan las embarcaciones, tanto más por haber madera en los mismos ríos, con los cuales aquellas se pueden hacer, como ya hemos experimentado. Habiendo caballos también se podrán conducir para esta Colonia grandes manadas de ganado vivo beneficiándose la hacienda de S.M. con los cueros, y los moradores con la carne. Porque si con 10 caballos yo he podido meter en esta Colonia más de 700 reses cogidas a lazo, con gran peligro, no hay duda que con caballería se puede traer a esta Colonia la Cantidad referida, siendo  tan fácil y menos peligroso, habiendo caballos, reunir una gran manada de ganado como coger a lazo una sola res…..» (1)  
DIFERENTES OPINIONES SOBRE EL NOMBRE DEL ARROYO PANDO
1. EL ARROYO PANDO TOMA SU NOMBRE POR UN HECHO MILITAR   Las investigaciones realizadas presentan razonables dudas sobre si el nombre del arroyo proviene directamente de un hecho militar, o si, por el contrario, el Capitán Antonio Pando y Patiño realizó tareas de corambre en la zona del arroyo, o recibió un campo sobre el arroyo o su nombre se debe a su condición de arroyo pando sinuoso y lento.  
Sobre estas hipótesis no hemos encontrado documentación, pero si tenemos noticias en la historiagrafía que son importantes citar.
En enero de 1720 una expedición de Buenos Aires al mando del Capitán Martín José Echauri se trasladó a Maldonado donde había cuatro navíos que estaban al Mando del Capitán francés Etienne Morau y que ante la presencia española huyeron rápidamente dejando alrededor de 30 barracas las cuales los españoles les prendieron fuego e incautaron algunos despojos. Encontraron 1500 pieles vacunas las cuales quemó, luego se trasladaron a Montevideo donde fue visto un bergantín el cual había hecho provisión de carnes (2)
Por orden de Bruno Mauricio de Zavala, el Capitán Antonio Pando con una fuerza integrada por 54 veteranos, 27 milicianos y 25 indígenas, salió al encuentro con  Morau.
De las acciones del Capitán Antonio Pando y Patiño y sus huestes nos dan cuenta Francisco Bauzá (3) y Aníbal Barrios Pintos que toman el relato de los hechos de Gregorio Funes (4) y Pedro Lozano (5). El informe publicado dice textualmente: «Caminando, pues de día y de noche por pasos muy peligrosos de ríos y pantanos, llegaron el día 24 de mayo de 1720 a ocho leguas de Castillos donde descansó algo la gente para marchar a las siete de la noche a la ligera, para dejar allí las cargas, y todo lo que pudiera servir de embarazo. Antes del amanecer les sobrevino una espesísima niebla, que hizo desatinar el mulato (se refiere a un prisionero capturado por una partida que se adelantara a correr la tierra), metiendo a la gente por unas lagunas y arroyos bien profundos con increíble trabajo, pero todo sirvió para mayor bien de nuestra gente, porque por este extravío llegaron en cubierto hasta media legua del sitio de los franceses. Reconociendo aquí el mulato la cercanía los metió por un pantano muy peligroso, cuyo fin era a tiro de fusil de las barracas de los franceses y le pasaron puestos en orden de batalla sin ser vistos por beneficio de la neblina. Apenas el Comandante dio orden de avanzar a las barracas, cuando obedeció prontísima su gente, pero sintiendo el tropel los franceses tomaron las armas con igual prontitud, e hicieron mucho fuego contra los españoles por espacio de media hora, animados por Monsieur Moreau, su capitán, que se defendía con gran valor, hasta que el ayudante don Pedro José Garaycochea, le dio un balazo por la boca y le derribó muerto; a otro capitán francés apuntó con la misma fortuna Francisco Amestoy; pero sin embargo, así éste, como el teniente don Francisco Gutiérrez, tuvieron bien que hacer en desembarazarse de seis o siete franceses que con espada en mano acometieron a cada uno de los dos, más al fin, quedaron victoriosos obligando a los franceses a rendirse pidiendo cuartel y clamando ¡Viva Felipe Quinto!
Fue necesario entonces la autoridad del capitán don Antonio Pando, para contener a los suyos que se habían calentado mucho con la resistencia obligándolos a desistir de la matanza, y recogiendo a todos los prisioneros en un corral que ellos tenían formado para encerrar ganado, donde les puso buena guardia, y antes de permitir botín, dispuso su prudente advertencia se derramasen los muchos barriles de aguardiente que tenían los franceses porque no acaeciese que cebándose de él sus soldados, se rindiesen a su fuerza los que habían quedado tan gloriosamente victoriosos y vencedores con muerte de siete franceses, quince heridos y cincuenta y siete prisioneros, entrando en este número diez que a la otra margen de un riachuelo guardaban una barraca con ocho mil cueros, a los cuales despachó el comandante una partida de españoles a cargo del teniente Gutiérrez, intimándoles por medio del escribano del navío francés, que si no se entregaban sin disparar una boca de fuego, no se les daría cuartel: por tanto se rindieron luego, y a su vista, se redujeron a ceniza todos los cueros que guardaban. De nuestra parte ninguno murió y sólo dos salieron heridos, y pocos llevaron algunos golpes. El botín fue considerable de que tomaron muchas armas, pólvora, municiones y algunos géneros que no pudieron cargar, además de una lancha grande y un bote pequeño que habían dejado allí, de los navíos. Ayudaban a los franceses, buen número de infieles Guenoas, que casi todos mal heridos, pudieron huirse, sino dos que se hicieron prisioneros, pero de los fugitivos algunos murieron, porque habiéndose arrojado al río, los Chanás de Santo Domingo de Soriano los flechaban con gran destreza y aun de un flechazo murió un francés…»
Luís Enrique Azarola Gil considera que probablemente desde la fecha de la expedición de Pando que el arroyo perdió su antigua denominación de arroyo de las carretas aplicada por Naper de Lencastre …” (6)
Estos hechos han sido registrados por casi todos los historiadores, pero también fueron tomados por Alejandro Paternain en 1993 en su novela “Señor de la Niebla”, editorial fin de Siglo.  
2. EL ARROYO PANDO TOMA SU NOMBRE POR TAREAS DE CORAMBRE DE PANDO EN SUS COSTAS
El geógrafo José María Cabrer anota en su diario de 1784, que el arroyo Pando tomó su nombre de un vecino de Buenos Aires que estableció en él faenas de cueros, por la abundancia de agua y leñas. (7)
Debemos de recordar que Esteban Campal dice que “…la costumbre hizo que a cada accionero se le asignara una determinada zona de faena de ganado cimarrón, aunque, desde luego, los límites de las mismas los establecía la audacia de cada uno…” Para confirmar si Pando actuó como accionero o descartar esta hipótesis habría que realizar investigaciones en el Cabildo de Buenos Aires o en el de Santa Fe. (8)  
Francisco Bauzá afirma que, del arroyo de Pando, al que dio nombre cierto vecino de Buenos Aires, allí establecido de Antiguo con una explotación de corambre. Transformada por este motivo dicha localidad en asiento de faenas pecuarias, centralizó algunos pobladores y bien pronto un modesto santuario rural fue erigido entre ellos. (9)
Arturo Scarone en “Efemerides uruguayas” Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay Tomo 1, página 412, 1956, dice que “…En ese lugar había existido, años antes, una explotación de cueros de D. Antonio Pando, vecino de Buenos Aires, quien fue dio nombre al arroyo que cruza esa población, y, más tarde debía darse a la hoy floreciente localidad.”  
3. TOMA SU NOMBRE POR SER PANDO PATIÑO PROPIETARIO DE UN CAMPO EN SUS COSTAS  
 Marcos Estrada, expresa que la Corona Española, premiando los servicios prestados por el capitán de Dragones Antonio Pando y Patiño, vencedor del corsario Etienne Morau en tierras castillenses (1720), le concedió un campo sobre el arroyo “que bien pronto tomó su nombre” (10)  
Orestes Araújo en el mismo sentido que Marcos Estrada dice que “su nombre dimana del de don Antonio Pando, propietario de un campo que anteriormente le había sido adjudicado por el rey sobre la costa del arroyo de su nombre y anota; Léase acerca del particular, los documentos exhumados en el número 8805 de La Razón correspondientes al jueves 20 de agosto de 1908, por ilustrado historiógrafo que se esconde bajo el pseudónimo de Fray Bernardo de Guzmán”. Nos preguntamos ¿Fray Bernardo Guzmán es Felipe Polleri?, ya que colaboró “sobre distintos temas en “La Razón” en la época que ejercieron su dirección los talentosos periodistas Dr. Carlos María Ramírez (Gavroche, C.M.R, Viator) y Daniel Muñoz (Sansón Carrasco). (11)
Aníbal Barrios Pintos. Refiriéndose a Marcos Estrada afirma que “Tampoco hemos encontrado la prueba documental de esta afirmación”. (12)  
4. POR SU ACEPCIÓN COMO ADJETIVO EN EL DICCIONARIO             El diccionario dice que un arroyo o río es llamado “pando”, cuando es llano, sinuoso, de lo que se mueve lentamente como un río llano. Eduardo Pérez (h) nos informó que en el llamado “bañado grande” el arroyo perdía su curso dentro del mismo. Es por ello que había, un curso superior del arroyo Pando y un curso inferior, este último era el que comunicaba con el Río de la Plata. En 1850 en el curso superior se construyó una represa llamada “de Olmos” que represaba las aguas del curso superior para utilizarlas para mover un molino. En la década de 1920 Eduardo Pérez (P) con peones a su cargo construyó un canal de 0,80 cm. de profundidad y de 1400 metros de largo, que unía los dos causes. Si bien ello en principio ocasionó que el arroyo bajara la cota, la circulación del agua agrandó el curso y por tanto el tamaño del cauce. Fue necesario construir una represa muy chica, por esa época hubo un intento con otra represa de madera y luego en la década de 1940 se construyó la existente de hormigón.  
Uso documental del nombre Pando
Pero quien utiliza el nombre (apellido) de Pando en forma documental es Pedro de Millán en su informe del 16 de mayo de 1731, sobre las estancias que amojonó sobre ambas márgenes y que fueron entregadas en 1730, tema sobre el cual nos referiremos más adelante. (13)
Cartografía
En mapasantiguos encontramos en una Carta de 1732 adjudicada al P. Jesuita Antonio Manchoni s.j (14) en la que se nombra a la mayoría de los arroyos del Departamento de Canelones, entre ellos el arroyo Pando. Mapa elaborado por D. Silvestre Ferreyra da Silva de 1737 y publicado en Lisboa en 1748
También Chart of Río de la Plata in South América, publicado en Londres en 1783, aparece dibujado el arroyo “Pando River”. (15)
Breve descripción geográfica  del arroyo
Juan Manuel Rodríguez Laplace afirma que existen claras evidencias de que durante la era Cenozoica se produjeron variaciones de nivel de las zonas costeras uruguayas; éstas, como es natural produjeron ingresiones y regresiones del Plata, formándose a partir de estos ciclos, lagunas, pantanos salobres y más tarde bañados de agua dulce. El autor citado agrega que a fines del Siglo XIX poco antes de 1890, luego de severas sequías y vientos persistentes que acumularon enormes volúmenes de arena en la desembocadura del arroyo Pando y del Solís Chico, llegaron lluvias copiosas que inundaron los cauces y represados obligaron a realizar cambios de cursos, en el área que venimos analizando. (16)
Orestes Araujo informa que; el arroyo de Pando tiene origen en la falda austral de la cuchilla Grande que divide en dos poderosas vertientes el departamento de Canelones. En su principio, a la altura del pueblo (hoy ciudad) de San Bautista, situado no muy distante de su margen derecha, corre inclinado al SO.; pero muy luego cambia de dirección siguiendo siempre al S., aunque con diversas sinuosidades, hasta pagar su tributo al inmenso río de la Plata, después de un curso de 45 o más kilómetros. Sus tributarios más notables, por la margen derecha, son la cañada de Valdenegro, el arroyo del Sauce (curso medio), del arroyo de Frasquito y varias otras corrientes de escasa importancia, (curso inferior) y por la margen izquierda los arroyuelos Cochengo, Descarnado, Pedrera (curso superior), cañada Grande (curso medio) y Tropa Vieja (curso inferior). Sus vados de más tránsito, enumerados de Norte a Sur, son el de Sóñora, la picada de Sánchez, el paso de la Cruz, la picada del Molino, el paso de la Cadena y el paso y picada del mismo nombre…La cuchilla de Pando, de muy corta extensión, se desprende de la grande y separa el curso de los arroyos Toledo y Pando. (17)
Flora y Fauna
Seguramente que el paisaje que el arroyo ofrecía a los indígenas, que fueron los primeros pobladores nómades de esta zona, no es el que hoy nos ofrece, inclusive su vegetación no es la misma, ya que su abundante madera seguramente fue aprovechada por los colonos europeos. Hoy existen variedades exóticas que se han incorporado a hábitat de nuestro arroyo. Algunas especies autóctonas que todavía se podían visualizar hasta mediados del Siglo XX, hoy han disminuido su existencia producto de la depredación y la contaminación ambiental. Igual suerte ha corrido su fauna. Ver Flora y Fauna autóctona del Uruguay.
Zona de Corambre
En la época de la vaquería, la sinuosidad del arroyo Pando permitió que el ganado, se pudiera mantener en los recodos, custodiados por los peones y controlados con fogones para evitar la fuga de los mismos, previo a su faena o arreada. Seguramente las márgenes del arroyo soportaron la costumbre de quemar los pastos y los arbustos para favorecer su control.
Debemos concluir que previo a la fundación de Montevideo, la zona del arroyo Pando fue un lugar de corambre, reconocido –como vimos- por los portugueses, por los españoles y por los indígenas. En esta zona se produjeron faenas legales, pero también ilegales. Estas prácticas no cambiarán demasiado después de constituídas las estancias de los primeros pobladores de Montevideo sobre el arroyo Pando.  
1) Historia de los Pueblos Orientales. Academia Nacional de Letras, Montevideo año 2000  
(2) Barrios Pintos Aníbal, Historia de los Pueblos Orientales. Academia Nacional de Letras, Montevideo año 2000, páginas 182 y 183.
 (3) BAUZÁ Francisco «Historia de la Dominación Española en el Uruguay»; 3era. Edición 1929 Tomos 1 y 2 págs. 197/199.
 (4) Funes Gregorio, «Ensayo de la Historia Civil del Paraguay, Bs. Aires y Tucumán” Buenos Aires 1911; Tomo II.
 (5) Lozano Pedro, “Historia de la Conquista del Paraguay, Río de la Plata y Tucumán”, Tomo tercero, Buenos Aires, 1874, páginas. 473-476
 (6) Azarola Gil Luís Enrique “Aportación al Padrón histórico de Montevideo –Época fundacional” Madrid, Tipografía de la Revista de Archivos, bibliotecas y Museos, 1932, página 72
 (7) González Melitón “El límite oriental de territorio de Misiones (República Argentina), Tomo 1, Montevideo 1882, pág. 166.
 (8) Campal Esteban F, HOMBRES TIERRAS Y GANADOS, Arca, Montevideo, septiembre de 1967, página 43
 (9) Bauzá Francisco. HISTORIA DE LA DOMINACION ESPAÑOLA EN EL URUGUAY, Tercera Edición Montevideo 1929, Tomo I, libro IV, página 329.
(10) Estrada Marcos, Revista “Genealogía”, Buenos Aires 1957 –“La Casa de Altolaguirre”
(11) Araújo Orestes DICCIONARIO GEOGRAFICO DEL URUGUAY, Segunda Edición, Litografía Moderna, Montevideo 1912, página 342
(12) Aníbal Barrios Pintos , en «Canelones su proyección en la Historia Nacional» Tomo 1 página 262
(13) (Juan Alejandro  Apolant, en «Génesis de la Familia Uruguaya Tomo I pág. 55)
(14)Torrendel Larravide Beatriz, Geografía Histórica de Canelones, UCUDAL, marzo 1986, página 42, una Carta de 1732 adjudicada a Antonio Manchoni s.j.
(15)Torrendel Larravide Beatriz, Geografía Histórica de Canelones, UCUDAL, marzo 1986, página 45, publica una parte de dicha carta.
(16) Rodríguez Laplace Juan Manuel «Crónicas de la Costa», Intendencia Municipal de Canelones, Ediciones Banda Oriental, Montevideo, enero de 2000, páginas 7 y 8.
(17) Araújo Orestes DICCIONARIO GEOGRAFICO DEL URUGUAY, Segunda Edición, Litografía Moderna, Montevideo 1912, páginas 341 y 342.