Lo que pasó hace unos días
Si hay algo que no queremos, es dividir a los uruguayos; ya hay unos cuantos que se han encargado de ese tema desde hace bastante tiempo. Si se parte de la base del «ellos y nosotros», se empieza a perder la visión de país y somos bastante menudos como para estar divididos y menos enconados. Como ocurre siempre, están los que llevan agua para su molino con la división. De todas formas hay cosas que se deben decir. Si el Sr. Esteban Valenti estructuró la campaña del SÍ, está claro que lo suyo no es la publicidad. Pero con o sin publicidad el pueblo iba a razonar y a darse cuenta de cómo eran las cosas. Y algo que tampoco se puede pasar por alto. El Sr. Fernando Pereira no puede salir a decir que la gente comenzó a saber sobre la Luc cuando su fuerza política comenzó a hablar sobre la misma. No señor. Cuando se celebra la elección, los uruguayos hacía rato que conocían lo medular sobre el tema y por parte de algunos se buscaba confundir los argumentos. Todos sabemos que se dijo una cantidad de cosas sobre la Ley que no tenían ningún asidero en la realidad. Entonces, tras haber esperado unos días para dominar las pasiones, si tenemos que hablar del resultado de la consulta popular del pasado domingo 27, lo primero que hay que decir es que volvió a ganar el gobierno que había sido elegido por los uruguayos. No ganó únicamente para los que lo habían votado; ganó para todos y tiene la obligación insoslayable de gobernar para todos. Fue «por una cabeza» como dicen el Mago y Lepera, y eso obliga mucho más que una goleada. El tiempo pareció detenerse desde noviembre de 2019 cuando unos pocos miles de orientales marcaban la diferencia y Luis Lacalle Pou desembarcaba en la Torre Ejecutiva. Vino la pandemia y en medio de la misma se aprobó la Ley de Urgente Consideración que empezó a surtir efectos desde junio de 2020. Con cabildeos de todo tipo y firmas de por medio se llegó a la consulta y el pueblo la mantuvo incambiada con una diferencia de votos, entre las dos alternativas, más o menos similar a la que hubo entre Lacalle y Martínez. Parece que el reloj y el almanaque no se hubiesen movido esperando que la plaga se atenuara, para que el soberano se pronunciara nuevamente optando por lo que representa este Presidente. Ahora sí. Ya no quedan excusas válidas para no pisar el acelerador a fondo. Hay varios sectores reclamando soluciones serias y las respuestas no pueden ni deben hacerse esperar. Sería muy bueno que aquellos cuya opción no resultó vencedora, asumiesen otra actitud. Sería deseable que todos supieran interpretar las expresiones de la ciudadanía. Habló el pueblo. Punto. Se le dijo que no a la derogación de una Ley de Derechos. Del proyecto en cuestión se habló durante toda la última campaña electoral. Se pedía soluciones a temas concretos y dichas soluciones se otorgaron desde la majestad de la Ley. Se había firmado un compromiso al respecto por todos los integrantes de la Coalición Republicana, que en octubre de 2019 obtuvo las mayorías parlamentarias requeridas para sancionar la norma. ¿De qué hablábamos durante la última campaña electoral? Ni más ni menos que de los temas contenidos en esta Ley. Se ganó en la segunda vuelta de ese año y ahora vuelve a ser el pueblo quien lauda el tema por tercera vez. El Uruguay necesita que algunos se den cuenta de lo que está pasando y que adviertan que con estrategias de dilación y entorpecimiento no van a conseguir nada. Las horas que vivimos reclaman otra actitud. Respeto, entonces, para la voluntad de la gente.
