diciembre 14, 2025

POR LOS NIÑOS, QUE EL MIEDO SE PIERDA.

Master Escribe Cardozo

Sin demasiada estridencia, el pasado lunes se celebró el Día Mundial Contra la Violencia y el Maltrato Infantil. Ensayando una definición de la misma puede decirse que así se le denomina a «toda acción u omisión que se practique contra niños, niñas y adolescentes por parte de las personas que los tienen a su cuidado». Podemos agregar que puede ser por parte de cualquier persona. La forma en la que se trata esta clase de temas, habla mucho de un país; se supone que cualquier sociedad debe cuidar con esmero a sus integrantes de menor edad, ya que serán éstos los titulares de las relaciones sociales del futuro. El tema, que debe ser instalado con firmeza en el cuerpo social, nos interpela a todos en forma permanente y desafía nuestros temores. Se han conocido algunos números significativos. Se sabe que el 83% de los países, tienen establecidas las cifras de la violencia contra menores, aunque solo el 21% maneja dichos números con la finalidad de dar una respuesta adecuada. Dicha enumeración, se complementa con otra en el mismo sentido. El 80% de los países tiene planes para combatir la violencia contra niños y adolescentes, pero solo el 20% cuenta con la financiación para hacerlo. Uruguay, como en tantos aspectos de los que la historia da cuenta, está a la vanguardia en esta lucha y eso ha quedado claro con la detección y correspondiente abordaje, de más de siete mil casos, en el último año. La creación del SIPIAV, (sistema de protección a la infancia y a la adolescencia contra la violencia) ha sido fundamental para dar la batalla de orden. Ya se está extendiendo a lo largo y ancho de nuestro territorio y todos debemos tenerlo localizado. Los cambios establecidos en el Sistema Procesal Penal tienen también una gran importancia. La comunidad educativa ya ha asumido su compromiso y lo cumple sin descuidos. De todas formas, es preocupante la «cifra negra», esa que no está publicada en ningún portal, y se necesita llevar luz sobre la misma. Con enorme acierto, la Dra. Magdalena García Trovero, en una brillante exposición hecha en la Casa del Partido Colorado, recordó un proverbio africano: «para criar un niño se necesita de toda la aldea». O sea que este asunto es cuestión de la sociedad entera y nadie se puede sustraer a una responsabilidad tan humana como social. Se sabe a ciencia cierta que la mayoría de las acciones de violencia contra niños y adolescentes se da en el ámbito familiar. El o los maltratadores, como muy bien decía Magdalena García Trovero, no son «enfermos mentales», como muchos pretenden afirmar. El enfermo mental, no conoce límites y comete esa clase de actos, sin reparar que puede estar a la luz del día o frente a otros. El verdadero abusador, toma a su víctima en lugares apartados y la amenaza con castigos en el caso de ser delatado. Estos no son enfermos y cada quien los adjetivará a su manera. De ahí la importancia de escuchar a los niños prestándole atención a sus actitudes y gestos que, muchas veces, dicen más que sus palabras. En virtud de todo esto no puedo sino admirar a todos aquellos valientes que, al notar un comportamiento fuera de lo común en menores, niñas, niños y adolescentes, actúan de inmediato poniendo el hecho en conocimiento de quien corresponda. Este es, precisamente, el llamado que se le hace a todos porque el silencio es una forma de complicidad. Y ser cómplice de maltratar o abusar, en la forma que sea, a un niño o a un adolescente, no es un estigma que queramos tener.