junio 20, 2026

La importancia de llamarse Ernesto

Master Escribe Cardozo

El título hace alusión a una de las obras más trascendentes del poeta inglés Oscar Wilde, quien la escribió en 1895, apenas unos meses antes de ser enviado a la cárcel acusado de inmoralidad. En este caso aludimos, concretamente a Ernesto Talvi a quien no es necesario presentar. Por las dudas, vamos a aclarar que el acusado de inmoralidad fue Oscar Wilde y no Talvi. ¡Por favor! Hace unos días atrás leímos un reportaje que a este caracterizado ciudadano se le hizo en «La Diaria» en el que brindó una serie de respuestas que nos llamaron la atención y entendimos importante hablar sobre las mismas. El periodista que lo interroga, le lanza nombres y Talvi parece responder con lo primero que llega a su mente en una especie de juego de ida y vuelta. En primer lugar, se le pregunta por los combustibles a lo que el ex canciller contesta haciendo una semejanza entre el presidente uruguayo y el ex mandatario chileno Sebastián Piñera y dice que Lacalle Pou «está bien intencionado, pero con los vicios de la política tradicional». Talvi entiende que la idea de la paridad de importación, relacionada con el precio de los combustibles es muy buena, pero dice que Lacalle Pou «en lugar de mandar reprimir con la policía a la gente que se queja del precio de los combustibles manipuló la fórmula». ¿Acaso Talvi quiso decir que al Presidente de la República se le podría haber ocurrido reprimir alguna protesta? ¿Lo pensó de esa forma? La ocurrencia en sí, o sea el sólo hecho de haber expresado ese pensamiento, es temeraria. Luego se le pregunta sobre Cabildo Abierto, partido que lidera el Senador Manini Ríos. El ex canciller y ex Senador dice que el mismo «no es bueno para la Democracia; siempre me van a ver criticando (a Cabildo Abierto) pero siempre que la crítica no tenga consecuencias». Si bien Talvi expresa que Cabildo Abierto «no es bueno para la Democracia», no da razones concretas para pensar así. Y al decir que siempre lo encontrarán criticando a esa fuerza política «pero cuando no exista riesgo de que las críticas tengan consecuencias», parecería estar a contramano de la libertad de expresión. En el Uruguay esa libertad existe y si la misma generara consecuencias, éstas se dirimirían en los ámbitos que correspondiese. Al ser consultado sobre Chile, manifestó que el expresidente Piñera se asustó; utiliza otro verbo pero no lo vamos a transcribir. A nuestro juicio la respuesta, que carece de los argumentos necesarios para que se entienda, es sumamente vaga y dicha de una manera que riñe con nuestra cultura. Era obvio que se le iba a preguntar por la interna de «Ciudadanos», sector político al que alguna vez dirigió. Su contestación fue que «le dieron el liderazgo a Adrián Peña porque nadie mostraba interés. Los enfrentamientos a la gente no le importan y no hay fricciones por la falta de interés». Al leer esto, cualquiera podría decir que el actual Ministro de Ambiente se encuentra al frente de ese sector por descarte. Es como si hubiese dicho, «está ahí, ya que no había otro». La realidad no nos dice eso. Peña accedió a la coordinación y liderazgo de ese sector por otras razones y no por el desinterés de los demás integrantes. Más adelante se le pregunta por Oscar Tabárez, ex entrenador de la Selección Uruguaya y Talvi responde, «no hay que mezclar el fútbol con la política. Es como mezclar la economía con la política; no tienen nada que ver». ¿Cómo? ¿Que la economía y la política nada tiene que ver entre sí? Hasta un escolar sabe que ambas están ligadas y que cualquiera de las dos depende de la otra. Muchas decisiones políticas se toman en base a temas económicos y estos, claro está, guardan una estrecha relación con aquella, por lo que resulta, al menos, extraño que un economista piense de esa forma. También se le pregunta sobre el Frente Amplio y aquí su respuesta puede aceptarse o no, pero, es algo más clara; dice que no podría sentarse a dialogar con esa fuerza porque «algunos tomaron las armas y otros discriminan a los empresarios». En esto, más allá de los bemoles que podría tener, se puede estar de acuerdo. Al preguntársele por el Ministro de Trabajo, Pablo Mieres, sostuvo que éste «se dice de izquierda pero es de derecha; odio a esa gente». Mencionó la palabra «odio» y manejando conceptos como ése la vida se vuelve difícil. Estamos en un momento en el que el país, lo que menos necesita es odio. El Uruguay ha sido varias veces víctima del mismo. Cuando se le preguntó sobre el actual Canciller, Francisco Bustillo, dijo que «es capaz, pero no evacuó ningún crucero». Es verdad. Cuando Bustillo asumió la Cancillería eso no ocurrió y una acción de ese tipo se habría visto si hubiese estado en el momento en que estuvo Talvi. Nadie va a dejar de reconocer la labor de Talvi en esas horas, pero era lo que se tenía que hacer. Bustillo no evacuó cruceros porque, sencillamente, en ese momento no era el Canciller. Talvi se alarma del «caos» que, según su opinión, reina en la Cancillería. De ese tema, los medios no han hablado demasiado y si es así, en algún momento se ahondará sobre lo que allí sucede. Se le consulta también sobre Julio María Sanguinetti y define al mismo como «un político de raza» y agrega, «es un milagro que no lo vote menos gente aun». ¿Cómo se entiende esto? ¿Por el hecho de ser un político de raza, como evidentemente lo es Sanguinetti, lo tendría que votar menos gente? ¿Quiso decir que a los políticos de raza no se les debería votar? ¿O entiende que no se debe votar a Sanguinetti? No es claro; deja demasiadas dudas. Para rematar esta visión conceptual a la que lo llevó la entrevista, se le consulta por Edgardo Novick quien alguna vez lideró el Partido de la Gente y aquí sí que no hay desperdicio en su respuesta. Manifestó que Novick «se fue a los primeros reveses» y agregó «odio a esa gente». Otra vez menciona la palabra «odio» y con esa concepción en la mente no se puede hacer nada ni en la política ni en la vida misma. ¿Y por casa como andamos, Ernesto? ¿Acaso usted no se fue también a los primeros reveses? Hagamos memoria. Así respondió quien, alguna vez, fungió como Ministro de Relaciones Exteriores. El Uruguay nunca supo las verdaderas razones de su dimisión. Para pensarlo.