abril 16, 2026
Master Escribe Cardozo

Hay algunas personas a quienes si se les dice que Uruguay ha bajado en la lista que hace «Reporteros Sin Fronteras», sobre la Libertad de Prensa, ni se inmutan. A veces ese derecho no es tenido en cuenta en su real dimensión aunque es uno de los pilares sobre los que descansa el Estado de Derecho. Empecemos por definir a la Institución mencionada. La misma es una organización internacional nacida en Francia que tiene su sede en París y se dedica a defender ese derecho, así como también a los periodistas perseguidos por el cumplimiento de su labor profesional. RSF, como se le abrevia generalmente, suele hacer el ranking de la Libertad de Prensa, y por ende, de expresión en todo el mundo. Uruguay estaba en el lugar dieciocho y cayó al cuarenta y cuatro. De los ciento ochenta países calificados, el primer puesto de esa libertad lo obtuvo Noruega, Cuba está en el 173, Brasil en el 110, Venezuela en el 159 y Argentina…en el 29, De acuerdo a las tradiciones libertarias de nuestro país, se podía pensar que el décimo octavo lugar ya no nos hacía ningún honor. Pero haber caído de esa forma enciende algunas alarmas. El Director de RSF, Emmanuel Colombié relativizó la situación; dijo que en nuestro país hay un contexto propicio para el diálogo constructivo. Estamos de acuerdo, Sr. Director. Agregó que la magra calificación, para nosotros, se debe a que se están utilizando nuevos métodos para puntuar a los países. ¡Pero eso no es ningún consuelo! Se supone que Uruguay debería ocupar los primeros puestos en materia de Libertad de Prensa, y mucho más cuando los parámetros a tener en cuenta son los indicadores socioculturales y las «presiones sociales» basadas en «género, clase, origen étnico o religión». Estuvo muy bien el Presidente de la República al decir, en la jornada llevada a cabo en Punta del Este el pasado 02 de mayo, que se afilia a la idea de «no regular». Con esto expresa que para la prensa no puede haber restricciones y, agregamos, cuando surgen casos de lesiones al honor o a la dignidad de las personas por expresiones periodísticas, las mismas se deben resolver de acuerdo a la «casuística» lo que significa analizar cada caso en particular, sin tener establecidos patrones jurídicos. Esto no va en desmedro de la ética que no puede faltar jamás. La libertad sin ética se transforma en libertinaje. Vivimos una era difícil para la comunicación. Las redes sociales y otros medios digitales le dan la posibilidad a cualquier persona de ser a la vez emisor y receptor. Las «fake news» campean en las redes y causan conmoción, ya que la mayoría de las veces deforman la realidad. Hubo quienes manifestaron una genuina preocupación por el lugar que, hoy por hoy, le toca ocupar a Uruguay. Pero, como no podía ser de otra manera, ya aparecieron esos que se rasgan las vestiduras ante la calificación que nos pone RSF, y hacen sonar sus críticas, carentes de sentido y oportunidad la mayoría de ellas, por doquier. No estamos hablando de un tema menor. La Comunidad Internacional ha tenido siempre un gran concepto de nosotros. El hecho de que Uruguay haya pasado a estar más abajo en la Lista de RSF puede hacer que la mirada que el mundo nos otorga, pase a ser diferente y eso podría llegar a tener repercusiones que, tal vez, ni nos imaginemos.