Semana de la Ciencia
Hace aproximadamente 20 años, por iniciativa de la Dra. Julia Pou el Parlamento declaró: «Artículo único.- Declárase el 23 de mayo de cada año «Día del Investigador, de la Ciencia y la Tecnología». La academia desde entonces festeja la tercera semana de mayo acercándose a la población con acciones de divulgación del desarrollo científico enmarcadas en la denominada «Semana de la Ciencia»..
En su exposición de motivos la Senadora Pou (https://parlamento.gub.uy/documentosyleyes/ficha-asunto/21836) destacaba: «Hablar de ciencia es hablar de culturas y civilizaciones. No hay forma de estudiar las diferentes culturas y civilizaciones antiguas y remotas sin que veamos que en su nacimiento y posterior desarrollo la adquisición de nuevos conocimientos son los fundamentos en los cuales están basadas.»
Nada más cierto, y más trascendente en el siglo XXI y en los siglos futuros. El conocimiento no es un bien material. Mucho menos es una mercancía. El conocimiento es inmaterial. Se crea y se recrea en el cerebro de los hombres. Una vez alcanzado un conocimiento por un individuo queda en él hasta que el deterioro progresivo de su cerebro así lo determine. Una vez alcanzado un conocimiento por la humanidad queda en ella. Explicita o implícitamente, los conocimientos se integran inextricablemente a la conducta individual generando eso que llamamos cultura. Asociada a nuestra carga genética heredada directamente de nuestros ancestros biológicos existe una herencia o legado cultural que los individuos aprendemos todos los días a partir de la experiencia e interacción con otros humanos y desaprendemos cuando envejecemos. Contrariamente, la humanidad es como un sólo y mismo hombre que constantemente aprende y constantemente avanza.
Mas adelante en su exposición de motivos la Dra. Pou abundaba; «Hoy hay consenso que en el país se invierte poco en ciencia y tecnología. El consenso proviene de diferentes actores, ya sean estos investigadores. empresarios, políticos u organismos internacionales de ayuda. Varias son las cifras que se manejan respecto del PBI, pero cualquiera de ellas representa un nivel muy bajo si se realiza un comparativo regional e internacional. Pero en última instancia lo que está haciendo falta es un cambio cultural. El cambio implica olvidarnos que se «gasta» dinero en ciencia y convencemos que se debe «invertir» más en investigación para alcanzar el bienestar y el desarrollo de nuestra sociedad.»
El conocimiento humano crece exponencialmente, es decir en proporción directa con el conocimiento que se tiene en el presente. Pero para que los ciudadanos de los distintos estados accedan al conocimiento se necesita educación, y para que exista educación se necesita que en cada Estado se desarrolle la ciencia. La ciencia como método se derrama insensiblemente sobre la sociedad. En este y los siglos venideros las diferencias entre Estados se medirán por las diferencias en las capacidades cognitivas de sus habitantes. Nehru primer ministro de la India a la salida del periodo colonial lo tenia claro cuando decìa «Porque la India es un pais pobre, no puede darse el lujo de no tener ciencia».
En el periodo de gobierno en el cual ocurre la declaración estábamos saliendo de una crisis y no se avanzo demasiado. Sin embargo recuerdo la encendida defensa de la cultura por parte del Ministro Guzmán frente al Ministro Alfie. Recuerdo que expresaba mas o menos con estas palabras que en el conflicto entre dinero y cultura habría de elegirse cultura porque la cultura siempre genera progreso económico, y el dinero por si solo casi nunca genera cultura.
En el primer gobierno del Frente Amplio se generaron el Sistema Nacional de Investigadores, la ANII como agencia financiadora de ciencia tecnología e innovación, el portal Timbo y se creo la Academia Nacional de Ciencias. Se avanzo cualitativamente.
Lamentablemente la segunda década del siglo no fue tan fructífera como la primera y el desarrollo científico del Uruguay, continuó solo por la inercia propia de los procesos sociales y por el esfuerzo unilateral de los Investigadores científicos. La Academia de Ciencias del Uruguay propuso acciones importantes para el desarrollo, a las cuales el sistema político dijo que sí, pero hizo que no, Mas aun los candidatos presidenciales para 2015 y 2020 firmaron y luego olvidaron el compromiso de invertir un 1% del PBI en Ciencia y Tecnología.
En la tercera década, vino la pandemia y la Ciencia vaya si aportó…
Pasaron casi veinte años. Hoy nos damos cuenta que globalmente la política de ciencia ha sido peor que la política deportiva. En el futbol cada vez exportamos muchachos mas jòvenes. Si miramos Peñarol por ejemplo , se fueron recientemente «el pajarito», Valverde, Pellistri, «el cuervo» Torres, Brian Rodriguez, Darwin Nuñez, Giovani Gonzalez, Joaquin Piquerez, entre otros. No obstante todos tenemos la esperanza que alguno de los jòvenes en el exterior juegue con la celeste y que pasada su etapa de mayor rendimiento vuelva y apoye el desarrollo de los jóvenes como lo hicieron Pacheco, Recoba, el Cebolla Rodríguez, Gargano, y otros.
Lamento expresar que en la ciencia el balance es peor. Los viejos terminamos nuestras carreras científicas y pasamos a cuarteles de invierno y los jóvenes recién formados o en formación se van. Pero a diferencia de los futbolistas la carrera científica es larga lleva toda la vida, y por lo tanto los que se van no vuelven. Mucho menos si no tienen nichos adecuados para desarrollar su trabajo. Consecuentemente, el aprendizaje de las generaciones futuras se compromete dia a dia.
Volviendo al ejemplo futbolero, Peñarol no paso la fase, ni siguiera clasifico a la sudamericana y en el uruguayo viene ganando por goles de penal o de casualidad; no le hace un gol de cancha ni a un equipo sin golero. Invito al lector que haga una «regla de tres» y estime que va a pasar con la Ciencia dentro de 10 o 15 años. Teniendo en cuenta lo expresado del desarrollo exponencial y la perdida de cerebros seguramente la cosa va a ser mucho peor. Para la ciencia, para la educación , para la cultura y en definitiva para todos los Uruguayos.
Hoy estamos saliendo de otra crisis y también el Economista Alfie es el factótum de la política económica. Sabemos que él y el líder de su partido, el Dr. Sanguinetti, son enemigos de la ciencia porque confunden ciencia con producto tecnológico. Los productos se compran, el conocimiento no. Repito, la capacidad de conocer y pensar se crea y recrea en el cerebro de cada uno y para ello hay que tener cerebros preparados desde la mas tierna infancia. Como la esperanza es lo último que se pierde, espero que se repita el ciclo y que el próximo gobierno (o tal vez antes si el actual Presidente de la Repùblica respondiese mas a los genes y menos a los intereses y presiones políticas circunstanciales) tenga una política de Ciencia adecuada.
