junio 4, 2026
Master Escribe Fuentes

Tal como era previsible, cuando faltan pocos días para el 30 de junio, fecha límite para que el Poder Ejecutivo remita al Parlamento el proyecto de Rendición de Cuentas del ejercicio 2021, legisladores de todos los sectores, hacen cola para pedir aumentos.
A pesar del hecho que fuera previsible no deja de llamar la atención la cantidad y el volumen de los gastos propuestos.
Nadie medianamente informado puede ignorar que Uruguay padece un déficit fiscal, que a esta altura ya es crónico. Esa diferencia entre ingresos y egresos se financia con préstamos a que debe recurrir el Estado. Pero obviamente esos préstamos, que pasan a engrosar la ya pesada deuda pública, generan intereses. Le damos cuerda a un círculo vicioso porque esos intereses a su vez aumentan el déficit. Por otra parte, esas obligaciones impiden que se apliquen esos dineros a tantas áreas que los necesitarían para ofrecer mejores servicios a la población.
Cuidar los recursos públicos no implica hacer ajustes fiscales. Implica administrarlos con responsabilidad, como haría cualquiera de nosotros en la economía familiar. Los ajustes fiscales son otra cosa: implican aumentos tributarios y fuertes recortes presupuestales. En esta Rendición de Cuentas no hay una cosa ni la otra. Lo que sí habrá, seguramente, serán incrementos en los gastos que algunos considerarán insuficientes. Lo curioso es que aún no está remitido el mensaje, y por lo tanto se desconoce su contenido, y sin embargo ya se planifica una serie de movilizaciones. Seguramente, siendo conscientes que las posibilidades del Estado no son las mejores para atender todos los reclamos, ya parte de la base que muchos no se contemplarán.
Según algunos trascendidos habrá recursos adicionales para financiar la reforma educativa y la seguridad. Para otros destinos aún no hay definición.
Es obvio que desde la oposición se reclame por aumentos básicamente para el área social, donde cabe todo. Que se presione para aumentar gastos, siempre ha sido así, sea cual sea el partido en el gobierno y sea cual sea el que está en la oposición. Pero ahora se suman legisladores de la propia coalición gobernante.
Cabildo Abierto plantea destinar partidas para incrementar las retribuciones de los docentes que trabajan en zonas críticas. Otras para aumento de cupos para la carrera de tecnólogo en informática en el departamento de Maldonado; para los hospitales de Río Branco y Rivera. Crear un mecanismo para que los habitantes de los departamentos fronterizos puedan descontar impuestos en la compra de artículos nacionales Partidas para mejorar las retribuciones de integrantes de las fuerzas armadas con mayor porcentaje a los cabos y soldados. Pero agrega otra aspiración: revisar el IRAE para disminuir el monto a pagar. O sea no sólo aumentar gastos, sino al mismo tiempo rebajar ingresos. Algunos pedidos son compartibles (aumento a los docentes en áreas críticas), otros tienen cierto aroma de responder a “pedidos de campaña” y no faltan los referidos al personal de las fuerzas armadas.
No es el único oficialista, en formular reclamos. El senador Gandini propone destinar recursos adicionales para la investigación. Sobre la necesidad de atender este sector, ya emití opinión en la columna del viernes de la semana pasada.
Como puede apreciar, estimado lector, oposición y algunos oficialistas van por mejoras pero no se establece la manera de financiarlas. Si es con más déficit, estamos haciendo compras, y la factura de la pasamos para que la paguen los vendrán después. Así es fácil ser generoso.
Es claro que existen áreas a las que necesariamente se le debe destinare más recursos, y que habrá otras que no recibirán todo lo que necesitan, pero no podemos perder de vista que los recursos no son ilimitados. La cola por pedidos ya es numerosa y todo hace prever que habrá más integrantes.