abril 19, 2026

UNA DECISIÓN MUY BIEN TOMADA

Master Escribe Cardozo

Hace años tuve el honor de conocer al Sr. Claudio Paolillo, ya desaparecido, ex director del semanario «Búsqueda», quien me invitó a conocer la redacción de dicho medio de comunicación. El mismo se caracteriza por la precisión de todas sus informaciones las cuales, previo a ser publicadas, pasan por un tamiz muy riguroso tanto en lo que tiene que ver con la veracidad de las mismas como en cuanto a las normas de redacción y estilo. Sin duda que en «Tiempo» se observa la misma filosofía de trabajo. En uno como en otro diario, la gente puede leer la verdad y de hecho, así lo hace. Fue precisamente en «Búsqueda» que apareció una información que merece ser analizada: Pedro Bordaberry ha dicho que no va a retornar a la política activa y les pidió a sus correligionarios que ya no hablen sobre él. Clarísimo. Sin ambages ni lenguaje incomprensible. Pedro ganó con mucha luz dos Elecciones Internas: la de 2009 y la de 2014, lo que le valió, en ambas oportunidades, acceder a la Candidatura Presidencial del Partido Colorado. En 2009 consiguió un considerable repunte de la Vieja Colectividad, tras la trágica derrota de 2004 cuando apenas pasó los doscientos mil votos. Cinco años más tarde Bordaberry superó los trescientos mil y todo daba a entender que en 2014, si bien era aún difícil que ganara, de seguro iba a contar con muchas más adhesiones. Sin embargo, contra varios pronósticos, cayó en su caudal electoral y los colorados volvimos a las cifras de 2004, situación ésta que Ernesto Talvi no consiguió revertir en 2019. Bordaberry permaneció diez años en el Senado de la República siendo para muchos el mejor legislador durante dos períodos consecutivos en los que se caracterizó por su constancia, tenacidad, sentido común, capacidad para presentar proyectos que le fueran útiles a la sociedad y por todo cuanto hace que un legislador sea «bueno» en el más amplio sentido del término. Con un historial como el que se menciona, más la alta probabilidad de volver a imponerse en la Interna, aun sin haber competido en la última, Pedro tenía el terreno fértil para otra pugna por el liderazgo del Partido Colorado; no obstante, anunció su retiro. Luego de lo que pasó con Talvi, se especuló con su vuelta y, en un momento, todo daba a entender que iba a rever su posición, pero el «no» es definitivo. Una vez leí algo que me resultó hilarante: «aspirar a que alguien con el apellido Bordaberry le vaya bien en la política es lo mismo que pretender buenos réditos instalando una fábrica de buzos de lana en Zaire». De alguna forma tiene razón; pero Pedro siempre fue más allá de su nombre y demostró que ese apellido, que hace que muchos lo condenen, no es óbice, cuando hay voluntad y principios sólidos, para gobernar este país. Lo que sí debe tenerse en cuenta que Pedro, sin duda, se encontró con que la política no era lo que él esperaba. El panorama no se le presentó tan claro ni siquiera con la gente que lo rodeaba. Algunos de sus más allegados compañeros de ruta, una vez terminado el período electoral de 2014 – 2015, le dieron la espalda. Y algunas de sus propias expresiones lo pusieron en tela de juicio en la consideración de la ciudadanía. En 2019, sin haber tomado parte en las Internas, una vez que la fórmula presidencial quedó integrada, pretendió sacar su propia lista al Senado, pero se lo impidieron. El Partido Colorado tenía dos corrientes y estaba claro que, si Pedro competía por un lugar en la Cámara Alta, iba a haber una fuga de votos hacia su opción desde las que ya estaban establecidas. El llano lo condujo a repensar las cosas y a replantearse su posible intención de retornar. Finalmente expresó su «no» definitivo. Basta. Ya está. Hizo bien, aunque el Uruguay necesita que haya muchos ciudadanos como Pedro Bordaberry; sin duda tendríamos un Senado más activo y eficaz y, por ende, un país mejor. Pero la decisión, aunque algunos se sientan desilusionados, es la mejor. El hombre se va con la cabeza en alto tras haber cumplido con el mandato que le otorgaron los uruguayos. Se va tras haber hecho mucho por este país. Se va con la conciencia limpia de quien dio lo mejor de sí por la cuestión colectiva que, ojalá, un día lo inspire a retornar. Otros, en su lugar, de seguro se aferrarían a las más remotas posibilidades de permanecer, pero Pedro entiende que lo que pudo hacer por ese país ya está hecho. Nadie debe creer que se retira por haber perdido. Se retira porque siente que ya cumplió. No se trata de achicamiento ni nada por el estilo y mucho menos de desinterés. Se trata de tomar conciencia de dónde se está realmente y cuál es el suelo sobre el que se camina. Por otro lado, despojado de cualquier personalismo, le abre el paso a las nuevas generaciones de dirigentes que quieren trabajar con seriedad por el país. Puede quedarse tranquilo porque una cuestión ancestral nunca lo influyó para comportarse como un demócrata cabal aferrado a las normas del Estado de Derecho y con un republicanismo que no admitió ninguna fisura. Sería deseable su retorno, pero, sabiamente, da un paso al costado con lo cual también ejemplifica en momentos en los que todo se reduce a cifras y estadísticas. Ojalá vuelva. Ahora no lo siente así y está bien.