LA FRONTERA UNE O SEPARA; INTEGRA O RECHAZA
Desde siempre las ciudades o pueblos que comparten la frontera están destinados a un destino común, que poco tiene que ver con una realidad que en un momento favorece de un lado y otras del otro, pero como las mudanzas no se pueden realizar de un día para otro solamente las personas individuales son capaces de amortiguar los desequilibrios coyunturales, aunque como en la situación actual se hacen demasiado largos.
Desde siempre las fronteras se fueron poblando de personas que al retirarse de su trabajo se afincaban en lugares donde con un ingreso uruguayo podían obtener los insumos más baratos y así haciendo la diferencia construían sus casas donde luego vivían hasta sus últimos días, con un presupuesto más bajo, incluso en alimentación que su lugar de origen.
Esta realidad ha sido lo más reiterado en la frontera con Brasil donde el desarrollo comercial de nuestro país arrancaba ya conociendo una realidad que era aceptada hasta por el gobierno de las ciudades limítrofes e incluso hasta ciudades de hasta 100 km. de la frontera, que no hace recordar aquella canción:“hay que terminar con el contrabando dijo el señor Presidente ,si lo escuchan en Cerro Largo se enoja hasta el Intendente”, siendo vos populi que en época del Nano Pérez hasta los camiones de la comuna hacían algún flete al Brasil cercano.
Como contrapartida los uruguayos instalaron los Free-shop como medida compensatoria que atraiga a los vecinos hacia nuestras ciudades con importante movimiento comercial y creación de fuentes de trabajo, que favorecen a los uruguayos que viven ahí e incluso a algunos que están dispuestos de hacer 300 kilómetros para hacer la diferencia.
Cuando sacamos la cuenta de lo ganado o gastado creo que muchas veces salimos empatados, pero con el plus de un fin de semana en familia y de paseo por los paisajes más bonitos de nuestro país, o sea que hay derrame incluso en la costa uruguaya.
De cualquier manera han existido precios diferenciados de productos uruguayos hasta 100 km de la frontera que han permitido que las bebidas, e incluso los combustibles fueran más baratos que en el resto del país y recuerdo a mis compañeros de facultad, que recibían semanalmente esos productos que evidentemente salían de Montevideo para regresar a tres cruces a menor valor.
Una génesis diferente tienen los pueblos fronterizos del río Uruguay, donde han tenido un desarrollo más armonioso con los recursos de cada lugar y han aprovechado las ventajas comparativas de sus recursos de costa, suelo y de los propios habitantes, los cuales en su mayoría provenía desde Europa, con sus costumbres e incluso con sus producciones diferenciales con la vecina orilla.
La mayoría de las ciudades importantes de nuestro país no están pegadas a las argentinas y hay que hacer un buen trecho para llegar de una a otra, lo cual limita de cierta forma ese ir o venir de los habitantes de ambas márgenes del río e incluso en algunos casos recorriendo muchos kilómetros, porque para suerte nuestra la mayor parte de la costa argentina compartida tiene dificultades de su terrenos para asentar grupos urbanos.
Cuando la magnitud de la diferencia cambiaria lleva a un gran flujo de personas debemos aclarar que gran parte de los uruguayitos de a pie no pueden ir a la vecina orilla a realizar la diferencia y deben caer en intermediarios, que instalados o no le proveen los bienes a precios ya no tan convenientes.
La conjunción de la palabra Bagallo con shopping generó un emplazamiento en Salto conocido como bagashop donde podes encontrar una réplica de supermercado argentino, pero de este lado uruguayo, que incluso funcionaba hace años en el centro de la ciudad y ahora tiene su propio emplazamiento a la salida de la urbe.
En los lugares donde existe más cercanías con las ciudades argentinas la existencia de líneas de ómnibus también hace accesible la concurrencia de las personas con bajos ingresos que aprovechan para traes sus propias necesidades y algo más, para desquitar los costos de comida o traslado.
El problema actual es que el desequilibrio se ha incrementado con diferencias muy marcadas para los mismos bienes de un lado u otro del río haciendo demasiado apetitoso cruzar los puentes o tomar el buque para hacer compras del lado argentino.
En las capitales del interior de nuestro país se ve cierta recepción pero las facilidades para concurrir al país vecino tienen otras restricciones, que lo hacen más dificultoso y por lo tanto su impacto es menos visible.
La situación en capitales como Salto, Paysandú, Mercedes, Carmelo o Colonia se hace insostenible dada la baja de las operaciones comerciales, que pueden terminar en una ruptura del tejido comercial con las consecuencias en cuanto a desocupación y movimiento de recursos económicos en general, en estos sitios tan cercanos a las ofertas vecinas.
Fíjense ustedes que hasta el destino termal está comprometido ya que todos preferiremos ir hacia el litoral argentino en lugar del nuestro, porque no solo es ir y entrar, la comida o la estadía es mucho más barata.
Creo que la realidad rompe los ojos ya que afrontamos una emergencia comercial muy crítica cuya consecuencia si dejamos avanzar el desequilibrio puede ser devastadora, e incluso ya que se están tomando medidas para favorecer el turismo próximo deberíamos hacer rápidamente lo mismo para los habitantes de nuestro país del litoral en una franja de 100 km.
Está muy bien incentivar a los argentinos para que vengan pero no podemos permitir que se nos vayan los uruguayos, porque luego desde el vecino país no regresen porque no sufren tanto el desarraigo y si bien actualmente no invita a cruzar el charco en forma permanente podría suceder a futuro si estas ciudades se quedan sin horizonte de desarrollo.
Recuerdo en el año 73 estando en Paysandú estudiando cuando íbamos a la ciudad teníamos un gran éxito con las chicas y al principio pensábamos que como los cadetes dela Ema con nuestras señoritas era porque íbamos a ser profesionales del agro, pero luego averiguando supimos que lo que pasaba era que gran parte de los chicos que querían trabajar cruzaban el río y había un gran desequilibrio entre hombres y mujeres, que era totalmente opuesto a los estudiantes de agronomía que éramos 84 de las cuales solo 6 eran compañeras.
Ustedes preguntarán que puede hacer el gobierno y sus intendencias involucradas, mucho porque esa es su función, corregir los desequilibrios internos y más aún los externos, utilizando herramientas económicas que disponen especialmente renunciando a ciertas partidas de recaudación, como se hace con otras prioridades.
Si podemos hacer esfuerzos para atraer a los turistas o liberar de impuestos a los free-shop, bien que podríamos hacerlo extensivo a los comercios que hoy están tambaleando por una competencia ocasional pero muy larga, e incluso en los elementos de primera necesidad para que la población en general no se vea atraída por las ventajas actuales.
Como pretendo ser coherente reitero la necesidad de poner un tributo en los pasajes a la vecina orilla, para desestimar el cruce del río en forma masiva y que si lo hacen lo hagan en sus propios autos lo que lo hace más lento y ayuda a que parte de los gastos se hagan en nuestro país, peajes incluidos.
Seguramente habrán infinidad de forma para afrontar la situación actual donde los especialistas tendrán la última palabra simplemente como ciudadano interesado en el bien de todos mis conciudadanos he hecho algunas, pero lo que si exijo es una inmediata declaración de emergencia comercial en el litoral de nuestro país tomando medidas que mitiguen la realidad actual, porque si así no sucede las consecuencias podrán se irreversibles.
Las fronteras nos unen y muchas veces nos separa, capaz que habría que amagar con una nueva planta de celulosa para que corten los puentes y así bajar el flujo de uruguayos, aclaro que es una broma de mal gusto, es para que vean como medidas tan repudiables podrían favorecer a nuestros comerciantes del litoral.
Qué lástima que el proyecto federal artiguista fracasó , ahora estaríamos renegando del gobierno argentino pero sin fronteras comerciales, la verdad no puedo asegurar que sería mejor, sin duda lo deseable es que el río Uruguay nos siga permitiendo unir a los dos pueblos y que esta situación sea coyuntural.
