julio 22, 2026

LO OBVIO NO SIEMPRE SE TIENE PRESENTE

Master Escribe Fuentes

La economía es una ciencia. El propio nombre de la Facultad señala su carácter científico. Vale decir tiene leyes que se cumplen. Si se dan determinadas condiciones, se puede anticipar lo que sucederá. El agua no se evapora a cualquier temperatura; para que un objeto se mueva, debe aplicársele determinada fuerza. En economía ocurre algo similar. Comprendo que se puede argumentar que por tratarse de una ciencia social, juegan elementos que no aparecen en un laboratorio porque interviene el factor humano y entonces las reglas pueden no darse con la exactitud con que verifican en un ambiente libre de contaminación.

Para relativizar esa valoración alcanza con tener en cuenta que el factor humano no altera las leyes sino las condiciones. En consecuencia si cambian éstas también variarán las consecuencias. Por cierto que es más complejo porque incide una multiplicidad de elementos pero ello no invalida el concepto.

Para alcanzar determinados objetivos los países aplican distintas estrategias. Ellas forman parte de la Política Económica que obedece a las concepciones que tenga el gobierno. Esto no es una ciencia, es un instrumento que se pone en práctica para lograr los fines que se propone. Precisamente uno de los aspectos más controversiales entre oficialismo y oposición en los países democráticos en el relativo al tipo de política que se desarrolla en materia económica. La Economía Política que sí es ciencia, lo que dice es que si se adoptan determinadas medidas, entonces se producirán ciertas consecuencias. Por supuesto que también operan con mucha fuerza las condiciones internacionales que globalización mediante nos hace interdependientes. Pero ante situaciones no previstas, está la posibilidad de adoptar medidas para atenuar los factores que inciden negativamente o reforzar aquellos que resultan beneficiosos. Se podrá discrepar con la política o con las medidas puntuales, valorar de distinta manera las consecuencias, pero no en cuáles serán precisamente los resultados a que conducirán.

Más allá de estas consideraciones, que en definitiva lo que pretenden es dejar en claro que en Economía hay leyes como en toda ciencia, me propongo hacer hincapié en algo que por obvio debiera generar coincidencias.

La economía crece si aumenta la producción. Lo dice la ciencia y el sentido común. Habrá más riqueza si se producen más bienes y se ofrecen más servicios. Después vendrá el debate acerca de los estímulos que deberá brindar el Estado para que ello ocurra, de la forma en que se distribuirán los beneficios, de cuáles son las actividades más apropiadas a nuestra realidad, de los tributos a aplicar. Pero la base es el crecimiento, el famoso PBI, producto bruto interno. Para ello es imprescindible el aporte de capital y trabajo. Si no se aporta capital, no hay forma de producir; si no se aplica trabajo tampoco. Ambos factores se necesitan.

Para el día de ayer el PIT CNT convocó un paro general. Dado que estas líneas debían remitirse antes, no puedo comentar lo ocurrido, ni sus dimensiones, pero sí lamentar la pérdida de millones de pesos en jornales, de un freno a la producción, de inconvenientes varios, de otro día de enseñanza pedido, de miles de trabajadores que sin coincidir con la medida, por las razones que fueran, no concurrieron a su trabajo.

Cuanto menos se produzca, todos perdemos porque habrá menos para repartir. Combatir la pobreza trabajando menos es contraindicado de pies a cabeza.

Lo peor es que además servirá para poco o nada.

A pesar de lo obvio de todo esto, parece que no se tiene presente