junio 5, 2026

LOS NÚMEROS TAMBIÉN IMPORTAN

Moreira

Decía un avezado dirigente de uno de los equipos de fútbol más populares del Uruguay, fallecido hace varios años, que los hinchas no festejan balances. Tenía razón, a los parciales le importan los triunfos. Festejan campeonatos no que la contabilidad de su club arroje superávit o que tenga un presupuesto que puede cumplir. Sólo a unos pocos, sobre todo quienes tienen la responsabilidad en el área contable, y a dirigentes responsables, les preocupa que los números permitan desarrollar su gestión sin sobresaltos financieros.
Si esto lo trasladamos al ámbito gubernamental, podemos encontrar algunas similitudes significativas.
A la mayoría de la población le importa que sus ingresos le permitan vivir con dignidad, cubrir los gastos familiares y tener un futuro sin contratiempos a la vista. Normalmente no se ocupa de analizar los datos acerca de la deuda externa, de las reservas del Banco Central, a cuánto está el riesgo país, por ejemplo. No digo que desconozca toda información sobre la marcha de la economía del país, o que no le interese en absoluto, digo que pone énfasis en aquello que estima le afecta directamente. Esto es lo normal y lo lógico. La vida diaria tiene para cada uno de nosotros exigencias y a veces urgencias que ocupan el centro de nuestra atención e interés. La economía importa en la medida que influye en las cuentas personales de cada uno.
En consecuencia, a la hora de calificar una gestión gubernamental, el estado de las cuentas públicas no ocupa un lugar preferente. Otros temas importan más: la seguridad, el empleo, el salario, la educación, la salud, entre otros. No se festejan buenos números fiscales del Estado.
A la hora de votar, la macroeconomía para la gran mayoría, no tiene un peso significativo en su opción electoral, y se entiende.
Sin embargo, aunque pueda recibir más críticas que apoyos, aunque electoralmente pueda representar pérdida de votos, un gobernante responsable, consciente de la importancia que tiene para el país, debe manejar las cuentas públicas son prudencia. Por supuesto, no se trata de aplicar una ortodoxia tal que afecte la calidad de vida de la población. Ninguna política económica desprovista de sensibilidad social es duradera. La ponderación y el equilibrio son elementos que siempre deben tenerse en cuenta.
Veamos apenas unos pocos datos para fundamentar por qué importa. La deuda bruta del sector público (lo que debe el Estado uruguayo) asciende a 45.551 millones de dólares. Pero tenemos activos por 20.864 millones de dólares. La deuda neta es la diferencia entre lo que debemos y lo que tenemos, o sea restamos y nos da 24.687 millones de dólares. Alguien podrá decir que estas cifras no le interesan, no le preocupan. Pero si agregamos que esta deuda nos impone el pago de intereses por más de 1.411 millones de dólares por año, creo que lo primero que se nos ocurre es que esta montaña de plata que el Estado uruguayo debe abonar podría resolver enorme cantidad de problemas, invertir para asegurar un mejor futuro. Además gracias a que Uruguay ha tenido y tiene un buen manejo de sus cuentas públicas, el riesgo país es bajo por lo que las tasas de interés que pagamos son de las menores de la región. Todos los países deben, es una utopía pensar en deuda cero, pero al menos se debe tratar de llevarla a los niveles más razonables que sea posible.
Parte importante de la deuda la genera el déficit fiscal. Por lo tanto tratar de reducirlo, eliminando ineficiencias por ejemplo, no es una política neoliberal, es una política de hondo sentido social.