abril 19, 2026
Master Escribe Fuentes

Una de las medidas más importantes y beneficiosas adoptadas por el Dr. Tabaré Vázquez fue el combate frontal al tabaquismo. Como médico especialista nadie mejor que él para conocer los daños a la salud de este vicio y la cantidad de muertes que provoca. Fue decidido y valiente porque enfrentó a gigantes transnacionales como las compañías tabacaleras. No dudó ante amenazas de juicios multimillonarios y la defensa del gobierno uruguayo fue seria fundamentada y culminó como debía ser: la salud de la población está por encima de cualquier interés comercial.
Además produjo un radical cambio cultural. Actualmente ya todos aceptan que en lugares cerrados no se puede fumar (quiero suponer que en los hogares también se respeta esta sabia restricción), que esté vedada la publicidad de tabacos y cigarrillos. Era modificar una costumbre que estaba instalada desde décadas, y se modificó. Recuerdo que hasta en las clases había profesores que fumaban y nos parecía normal. Era habitual en oficinas, comercios, restoranes. El perjuicio no era sólo para el fumador, sino que también alcanzaba a quienes estaban cerca de él convirtiéndose en fumadores pasivos y por lo tanto también afectados. Se tomaba como algo tan inofensivo que se fumaba en presencia de niños. Total falta de conciencia. Todo eso es pasado y ese pasado no retornará. Ya todos tenemos conciencia que las disposiciones son justas y necesarias. Un gran logro del Dr. Vázquez. Seguramente muchos sin saber que se lo deben a él, vivirán más años y con mejor calidad de vida. Menos muertes, menos camas de hospital ocupadas.
Paralelamente se respetó la libertad de quienes tienen ese vicio, dado que la la venta sigue siendo libre aunque sólo para mayores de 18 años.
A su vez para desestimular el consumo se establecieron dos medidas adicionales: un fuerte incremento en la tributación y la modificación de la cajilla de los cigarrillos con claras e impactantes imágenes acerca de las consecuencias a que se expone el fumador.
Toda esta batería de disposiciones apuntaban a tres objetivos: reducir el consumo, alentar a los jóvenes y adolescentes sobre los perjuicios del tabaquismo y proteger a los no fumadores. Aunque sigue habiendo fumadores, y sigue habiendo jóvenes que adquieren el vicio, ha habido grandes progresos. Esto siempre es un bienvenido avance. Pero ocurre que siempre hay quienes buscan y encuentran la manera de esquivar las restricciones. Si a fin de desestimular el vicio se aplican más impuestos para encarecer el precio, de inmediato se incrementa el contrabando. La solución ideal sería impedirlo, pero si hay algo difícil es eliminarlo. Se combate, se logran incautaciones en muchos casos, pero son más los que a través de los más variados medios llegan al país.
Si hay fumadores, y por lo tanto, hay demanda, habrá quien la provea. En una medida que se debatió mucho, el gobierno dicto un decreto modificando la cajilla de cigarrillos. El fundamento, según se estableció era evitar o al menos reducir el ingreso ilegal de cigarrillos que además tenían mucho menor garantías respecto a los elementos que contenían. Todas las demás medidas mantenían plena vigencia. Reconociendo las razones de quienes discrepan con este decreto, no me pareció algo tan grave como para alterar el comportamiento de los fumadores. Puede ser que haya algún caso, pero me parece difícil que nadie va a fumar o dejar de hacerlo en función del envase. Hace dos días la Justicia dio lugar al recurso de amparo oportunamente presentado y por lo tanto ese decreto debe dejar de aplicarse. Para ser coherente habría que disponer un envase que alerte sobre los daños indiscutibles de la marihuana que se comercializa legalmente en el país.