OJALÁ HAYA LLOVIDO TRIGO EN EL CAMPO
Siguiendo los pasos de Luís Guerra con su ojala que llueva café en el campo, nos parece adecuado reubicar el deseo para nuestra ruralidad, pero que repercute en toda la población; de que la precipitaciones de la semana pasada hayan tenido un valor importantísimo, que es muy probable que si la situación actual se prolongue veremos con gran alegría como influye un evento tan ingobernable.
Decía una murga en la crisis del ‘70 de los combustibles, los fertilizantes y en consecuencia los granos: “si serán valientes los uruguayos y esto no es tongo hasta comen pan con sorgo” (Pepe Alanís en la Soberana), en alusión al agregado de este cereal como sustituto del trigo, era de color oscuro y con una textura diferente, pero ante la necesidad, nuestra cara se convierte en la de un hereje.
Sin llegar a los tristes niveles de los habitantes sitiados de Leningrado por las fuerzas nazis, que llegaban a agregarle cartón a la poca harina que les quedaba para resistir, un país que siempre ha sabido cosechar su necesidad en este producto esencial sería desastroso que no pudiera hacerlo en este año, donde los dos países más importantes en producir trigo junto con Argentina están enfrascados en un enfrentamiento que alimenta a la industria de la muerte.
Dicho de otra manera están en guerra por propia decisión en el caso de Rusia y como defensa pero siendo funcional a occidente, que hace su negocio en el caso de Ucrania, todo lamentable, la ayuda son más armas para que haya más destrucción y cero fomento de acuerdos o de una rápida intervención de las Naciones Unidas, como lo van a ser en Haití en pocos días.
Por lo tanto no es un buen momento para salir a comprar este esencial grano de nuestra dieta, aunque el área ha crecido especialmente por el aumento internacional de los precios en general, un déficit prolongado de agua en este momento crítico para el cultivo, su recuperación pasa a ser casi imposible, teniéndonos que conformar con magros resultados en rendimiento e incluso de la calidad de lo cosechado (granos chuzos o de bajo peso hectolitrito).
En realidad la determinación del rendimiento final comienza desde la genética de la semilla, sus etapas iniciales por el macollaje (número de tallos potenciales), viabilidad del número de espigas y el peso de los granos, siendo la etapa actual determinante porque es donde se define la etapa menos compensatoria ya que lo que no se logra en el llenado ya no se recupera. Si bien el cultivo de trigo no es de los más recuperadores, la falta de humedad en esta etapa puede resultar en componentes por debajo de lo esperado de acuerdo a la variedad y ciclo del sembrado.
Al principio las variedades eran altas y necesitaban de una importante masa verde para llegar a altos rendimientos, con la revolución verde se estimuló la aplicación de mayores dosis de urea y posteriormente con las variedades Mexicanas de bajo porte se aumentaron los rendimientos, pero siempre el trigo ha sido un cereal acotado en sus niveles de cosecha, siendo excepcionalmente altos en Europa bajo riego.
Actualmente en Uruguay ha habido promedios de rendimientos más altos que los históricos a pesar de haber disminuido las rotaciones con pasturas y/o el acotamiento de su ciclo combinado con soja, que ha llevado a valores superiores a 1,5 cultivos anuales por hectárea agrícola.
En nuestro país se estima que de las 17.500 hectáreas totales son de aptitud agrícola, con pocas limitaciones solamente 4 millones. Ello pone un techo importante a la expansión agrícola y determina la necesidad de incluir rotaciones nuevamente y/o el uso de enmiendas orgánicas cuyo uso ha sido reglamentado recientemente, eliminando la aplicación del IVA lo cual les hace más competitivas, aunque algunas enmiendas igualmente poseen una comercialización históricamente informal (residuos de la avicultura por ejemplo).
Aunque les parezca una exageración, hoy hablamos de más de un millón de hectáreas como algo muy importante, pero nuestro país con fuerza animal en el año 1930 y 1950 fue campeón de la agricultura, pero no salió en los diarios, aunque superó el millón de hectáreas plantadas especialmente de trigo.
Actualmente lo plantado no supera las 300.000 hectáreas, aunque ha habido años donde ha sido muy por debajo, la realidad actual responde a la falta internacional por la guerra de los dos países más importantes de su producción, Rusia y sobre todo Ucrania por su mayor incidencia exportadora, todo lo cual ha elevado la demanda y con ello los precios internacionales.
La lluvia caída en la semana pasada nos ha ayudado a mejorar la situación del cultivo ya que la seca si bien favorece a la menor incidencia de enfermedades, en esta etapa es crucial para llegar al final del ciclo, con rendimientos elevados o cuando menos aceptables.
Parece increíble pero nuestro país ha tenido que importar trigo desde Brasil porque la plaza adolece de falta del cereal, sin embargo la realidad no significa de que no fuéramos capaces de producir lo necesario, lo que ha ocurrido es que los agentes comerciales han aprovechado para vender el stock inicial, por los precios ofrecidos y ahora hay que salir a sustituir lo exportado.
Sin embargo nuestro país siempre ha hecho exportaciones, siendo la calidad de nuestro cereal muy demandado en Europa para mezclar con sus trigos de baja proteína, por tener elevados rendimientos, la diferencia es que actualmente el mercado está sin reservas incluida la Unión Europea, que hace años dejó de tener grandes cantidades como buffer a posibles faltas en el mercado.
Un productor de Young de origen ruso me dijo una vez, que el productor agrícola es el mayor timbero del país y algo de eso hay al realizar cultivos totalmente dependiente de las condiciones climáticas, que como sabemos cada día nos ofrecen mayores sorpresas, siendo el riego una forma de amortiguar posibles déficit , además de asegurar excelentes resultados.
Lamentablemente estamos muy lejos de la implantación de estructuras de riego en un cultivo donde la incidencia de los costos adicionales de esta técnica quizás tenga un retorno tan aleatorio como el clima de nuestro país.
Por lo tanto bienvenidas las lluvias de aquí en más; será como recibir más toneladas de trigo que nos den mayor capacidad de exportación para aprovechar la triste coyuntura, y poder tener un buen almacenamiento que nos permita cubrir las necesidades nacionales que permitan trabajar en los molinos con la mejor materia prima y no tener que recurrir a cereales sustitutivos como sorgo.
Así amigos que cuando vean caer las precipitaciones pueden escuchar su sonido sobre los techos de zinc e imaginar que cuando el sonido se haga como que cayera granizo pueden pensar que son granos de trigo, que nos hará más felices e independientes de las decisiones de dependencias de los mercado de Chicago o Rosario.
