mayo 15, 2026

YA ESTÁ EN EL PARLAMENTO EL PROYECTO DE REFORMA DE LA SEGURIDAD SOCIAL

Master Escribe Fuentes

(Nota previa. Este artículo debió ser publicado el viernes pasado. El título era el mismo, pero el texto correspondía a una columna anterior. Los duendes de las imprentas a veces hacen de las suyas. Pedimos a nuestros amables lectores disculpas.)
Luego de un largo proceso que se inició con el estudio y posterior recomendación, por mayoría, de una comisión de expertos, que prosiguió con el análisis del Poder Ejecutivo y la introducción de algunas modificaciones emanadas de partidos integrantes de la coalición gobernante, el proyecto finalmente entró en el Parlamento. La Cámara de Senadores será quien lo considere en primera instancia.
Aunque se ponga distinto énfasis según se trate de integrantes del oficialismo o de la oposición, algunos dicen y todos saben, que es imprescindible encarar una reforma que asegure, que en el futuro, todos quienes tengan derecho, puedan acceder a la pasividad y cobrarla en tiempo y forma.
Ya hace algunos años el Cr. Danilo Astori, cuando la actual oposición era gobierno, dijo que era necesario encarar cambios profundos en el sistema de la Seguridad Social y nadie lo desmintió. Sólo que no se tuvo desde aquella administración, que él integraba como figura de primer orden, la voluntad de hacerlo. El tiempo pasó, se perdieron varios años, y cada vez se hace más urgente tomar las decisiones que hay que tomar. Si se sigue dilatando el resultado será que inexorablemente cada vez será deberá ser más exigente. Poner exclusivamente la mirada en el presunto, o real costo político, cuando se trata de temas esenciales para la sociedad, es faltar a un deber con el país, y en este caso, condenar a la incertidumbre a los jóvenes.
Es comprensible que quienes ocupan cargos electivos, procuren mantener, y mejor aún acrecentar, el apoyo popular en la siguiente instancia electoral. Pero si tal propósito se basa en eludir responsabilidades y apelar a la demagogia, flaco favor se hace al honor que significa ser representante de la ciudadanía.
Esto no quiere decir que haya que aceptar planteos con los que se tienen legítimas discrepancias, quiere decir que deben analizarse con espíritu constructivo, marcando las diferencias y procurando, si es posible y necesario, llegar a entendimientos. Si en un problema complejo, real y grave, crucial, diría yo, como éste, ya de inicio, cuando recién se integró la comisión especial que lo va a considerar y ni siquiera se reunió, se anuncia una frontal oposición, me parece apresurado y poco serio. Ninguna obra humana es perfecta, seguramente este proyecto tampoco lo es. Pero habría que preguntarse, y esto me parece medular, si los defectos son de tal magnitud como para tratar rechazar de plano, algo que asegura nada menos que la jubilación a los actuales
jóvenes y a las generaciones futuras. ¿Se habrá estudiado, al margen de especulaciones electorales, la relación entre lo que pueda tener de necesario y positivo frente a los puntos que se considera objetables? Este tema, no es ni para improvisadores ni para “opinólogos”, los estudios actuariales permiten saber con anticipación la sustentabilidad del sistema a mediano plazo. Es trabajo de especialistas que tomando en cuenta una multiplicidad de variables llegan a las conclusiones que luego exponen al sistema político en el que radica la responsabilidad de tomar las decisiones. No es por lo tanto con adjetivos, frases hechas para la tribuna ni simplificaciones arbitrarias la forma en que debe tratarse. La población merece que se le informe con respeto, porque esto es serio de verdad.
Hace algunos días, al término de una reunión, el presidente del Frente Amplio, Fernando Pereira, dijo que un tema de la importancia de éste, merece un estudio serio, y que por lo tanto el tratamiento parlamentario no puede ser “express” sino que debe llevar todo el tiempo que sea necesario. Muy bien. Sin embargo no pasó una semana cuando sentado junto a Ernesto Murro, leyó una declaración en la que se daba a conocer la decisión de oponerse. (La redacción tiene todas las características de ser hecha por Murro, con adjetivos y sin referencias técnicas). Entonces para oponerse, unos días alcanzaron para un exhaustivo estudio, en cambio para el análisis parlamentario se necesitan meses. No llego a percibir la coherencia entre una declaración y la otra, formuladas por la misma persona con cuatro días de diferencia.