MARKETING DE LA MENTIRA
Hace unos días atrás me llamó poderosamente la atención la presentación -muy divulgada por cierto- del libro “EL HORIZONTE: Conversaciones sin ruido entre Sanguinetti y Mujica”. Los dos ex Presidentes de la República, uno con una 2ª presidencia espantosa donde hubo muchos hechos de corrupción y delictivos en su entorno cercano y el otro que lo supera por alto margen haciendo una política económica interna populista que nos dejó con la friolera de U$S 60.000 millones de deuda, la cual sufrirán hasta nuestros bisnietos. No voy a negar la capacidad académica ni las dotes de oratoria del 1º, ni tampoco el discurso contradictorio del otro que a pesar de ello tuvo el apoyo de una masa descerebrada, producto de las campañas fanatizadas de su coalición política. Uno con apoyo de los amigotes de la socialdemocracia, de la masonería y váyase a saber de quién más; el otro, con patente de corso que le brinda el obsecuente periodismo (no todo, aclaro), apoyado por los gorilas ideológicos que quieren dominar a nuestra América Latina para establecer el “paraíso socialista”. Este libro producido como una “tertulia” por Alejandro Ferreiro y Gabriel Pereyra intenta hacer ver al mundo que en Uruguay se pueden sentar a conversar dos políticos que están en las Antípodas ideológicas y filosóficas (aunque Mujica no sabe nada de filosofía, se hace “de talón” y opina como si supiera mucho) sobre los intereses del país…Hasta allí todo muy bien. Ahora, como Ciudadano me pregunto: esos intereses son el “cangrejo rojo”? El puerto para los malayos? El desmembramiento de las FF AA? Los negocios con Venezuela? Los aterrizajes sin control en Melilla? Las valijas con petrodólares para los Kirchner y el FA (y váyase a saber que más)? Los viajes del “tupita con iphone”? La oficina del Pato Celeste en Torre Ejecutiva?…Y esas son apenas unas perlitas…Considero como Liberal y libre pensante que todo político -ocupe cargo elegible, de confianza o no- debe apelar a la articulación, al debate con los oponentes políticos y/o electorales, al acuerdo antes de presentar algún proyecto municipal, departamental o de Ley. Pero el que intenta cambiar nuestro sistema constitucional y Estado de Derecho, los que atentaron contra la Democracia, los que aterrorizaron al Pueblo con bombas, ametrallamientos, robando, secuestrando y matando sin arrepentirse públicamente hasta el momento, hay que tratarlos como ENEMIGOS y no es incitación al odio, sino proteger a nuestra Democracia Republicana Representativa y a nuestro Pueblo Oriental, el de Artigas, de Rivera y Lavalleja. En síntesis, este libro no es más que ponderar los proyectos personales de dos personas que se desviven por pasar a la Historia como pro-héroes, la cual los juzgará poniéndolos en su lugar. Triste la embestida ideológica de los periodistas, que ya sabemos su pensamiento. ¡Triste que esto pase en nuestra Patria!
