Penadés
Me importa un ardite la vida privada de cualquiera de los ciudadanos públicos de este país porque lo que en ellos observo es la forma en la que cumplen la función para la que fueron votados o designados. Lo demás está todo en sede de chismes que nada tienen que ver con las custiones colectivas. Dicho esto agrego, como corolario, que lo que pueda hacer el Senador Penadés con su vida íntima es un tema suyo, aunque muchos estén haciendo un circo de todo esto. La actuación pública de Penadés tiene más de treinta años, ¿recién ahora y justo por alguien a quien él ignoró como dirigente blanco es acusado de abusador? Preguntémonos también: ¿habría pasado todo esto si Penadés, en lugar de decir que la tal Romina Celeste Papasso no tenía nada que ver con el Partido Nacional, hubiera dicho algo así como «es una gran dirigente blanca y seguramente habrá de convertirse en una brillante legisladora»? Lo veo muy difícil. Intentemos ser claros. Romina Celeste Papasso dijo que el Senador Penadés «le marcó la vida». En estos casos, cuando esas cosas pasan y, cuando se produce una violación o un abuso, la víctima queda con una carga emocional negativa que puede trastocarle toda su existencia. Pero si ella, en aquel entonces, él, con trece años, escapado de su casa, andaba de noche por el Parque de los Aliados, y cuando supuestamente fue invitada a subir al auto de un desconocido se subió, terminaron en un motel y el hecho se repitió tiempo despues, da para pensar un poquito que eso de que «le marcó la vida» no fue tan así. No sé cuánto sabe esta persona sobre los mecanismos parlamentarios, y su cuestionamiento sobre la permanencia de Penadés en la Cámara de Senadores, no tiene ningún asidero en la realidad. Entiendo que en el caso de tratarse de una venganza o, simplemente, de un desquite, por parte de la denunciante,sería tan estúpido como rastrero. Creo en la Justicia de mi país y tengo confianza en quienes la administran. Nada me hace dudar que este poder del estado llegará a la verdad y atribuirá las responsabilidades que puedan corresponder. Sin embargo, el fantasma de la duda sobrevuela este asunto y todo parece estar más allá de las investigaciones de Fiscalía. Adentrándonos en lo estrictamente político, esto a la oposición le viene como anillo al dedo. Si habían sacado el cinco de oro con el caso Astesiano, con Penadés, ¡justo con Penadés! ganaron la grande de fin de año, la revancha de reyes y todas las raspaditas juntas. Es muy negativo este asunto para el Partido Nacional y, siendo éste el conductor de la Coalición Republicana, la misma se está viendo salpicada. Estamos hablando de uno de los delitos que más asquea a la gente y la muliplicidad de casos que han salido a la luz en los últimos tiempos, le agrega más leña a esta fogata. La oposición lo sabe de sobra y si bien no se están escuchando demasiados mensajes incriminatorios, sus integrantes tienen en claro cómo está pensando el pueblo. La única voz que se oyó fue la de Fernando Pereira, crítico por antonomasia, cuestionando al Presidente de la República por respaldar a Penadés y al Ministro Heber por acompañar a éste en su declaración. Entiende que la actitud de Heber «complica la investigación» por el hecho de tomar partido en la causa. Habría que preguntarle a Pereira qué habría hecho su fuerza política si le hubiera tocado el mismo caso con un integrante de sus filas o qué fue lo que hizo cuando efectivamente le tocó.
