QUE DROGA LA DROGA LASTIMA FAMILIAS Y A LA SOCIEDAD
Cuando sucede algún suceso lastimoso que involucra una familia sentimos pesar y si es cercana tratamos de ayudar o cuando menos alentar a la recuperación anímica y de convivencia intra-familiar, pero si nos enfrentamos a la afectación de la convivencia barrial por disputas entre núcleos familiares, las consecuencias son inimaginables, generando heridas difíciles de sanar.
Las personas quedan como en un limbo tratando de entender lo sucedido y buscando causas que les expliquen cómo se quebraron en un instante los vínculos que hasta hace pocos días les permitían ser parte de un mismo barrio, dialogar, ayudarse y hasta criar sus hijos en comunidad, a partir del quiebre sucedido por un acontecimiento puntual se rompe en mil pedazos años de construcción virtuosa del relacionamiento casi familiar.
Nadie da crédito a lo sucedido y menos como en un corto tiempo se produjo un cambio tan radical en sus vidas, porque si bien son casi dos vidas que directamente uno muere quien aparece como victimario se condena a una larga pena, en condiciones que seguramente no lo hará mejor, pero sabiendo que ya nada será igual para él y las familias afectadas.
Para quienes no estamos cerca de lo sucedido hace pocos día en la localidad cercana a Pando nos puede resultar un caso más de violencia provocada por las drogas o incluso se podría reducir al enfrentamiento entre dos personas, que ya estaban auto-marginadas socialmente, pero para sus familias directas seguían siendo dos integrantes más de su mesa, con sus adicciones pero siempre manteniendo los códigos mínimos de convivencia social.
Sin embargo se fue gestando un enfrentamiento que terminó de manera violenta y arrastra a dos familias a la peor situación y a consecuencias que les mantendrán durante el resto de sus vidas sin poder conseguir consuelo o explicación que dé alivio a sus almas, porque esta sociedad les quita la vida de un hijo y a la otra se lo encierra para devolvérselo seguramente peor, aunque teniendo la vida puede ocurrir algo inesperado que le haga cambiar.
Cuando nos enfrentamos a situaciones que van más allá de la libertad individual de cada individuo y se terminan destruyendo familias o cuando menos haciéndole vivir momentos de inmensa pena, nos planteamos si debemos seguir balconeando lo sucedido o resumiendo como se dice fue un enfrentamiento entre consumidores o entre bandas por el territorio, no alcanza con un análisis tan poco comprometido de una realidad que nos golpea cada día con mayor fuerza.
Decir que son bajas entre facciones enfrentadas que tratan de copar las zonas de venta me parece demasiado simplista, hay que intervenir desde cuando comienza a gestarse las potenciales disputas, para bajar los índices de violencia que sabemos son como un espiral y que autoalimenta cada día, porque nadie soporta la abstinencia por la droga y/o por el dinero ,siempre habrá motivos en ese mundillo para andar armado y usar sus formas agresivas de actuar, desde un atraco, una rapiña o tratando de dominar a sus competidores o simples acreedores.
A esta altura no creo que estemos preparados para aguantar el cimbronazo de una liberación total de las drogas, incluyendo las sociales o los fármacos que si bien están regulados como la
marihuana siempre generan efectos no deseados, para crear una sociedad sana sin necesidad de sustancias depresoras o estimuladoras que nos saquen del centro de un buen relacionamiento, para una convivencia disfrutable entre todos o todas.
Porque no seamos hipócritas, hasta las relaciones sexuales que se supone realizamos para disfrutar de la vida por parte de una pareja muchas veces está contaminada con estimulantes externos, para conseguir mayor placer se afirma y lentamente son parte de la rutina, pudiendo terminar muchas veces en resultados no deseables o simplemente golpeándose con una realidad que les vaya creando la necesidad insustituible para transformarse en dependencia.
Lo más triste es la combinación de la pobreza con la droga, son casi como dos armas que pueden lastimar al mismo tiempo, porque quien se quiera drogar ya no tendrá la libertar de optar porque el no tener dinero le condena a la peor calidad de lo que consume y/o recurre a la violencia para lograr la compra, incluso muchos generan en la desesperación deudas abusivas imposible de pagar que al final pueden terminar con su vida.
Mire para donde mire la situación es tremenda y preocupante, nuestra sociedad ha sido copada por la droga y sus derivaciones, ya nadie puede permanecer ajeno a lo que sucede, por lo tanto para la próxima elección que viene exigimos que hayan propuestas bien concretas de como atacar este problemón en todas las dimensiones, y no me vengan con Bukelele, aquí hay gente formada como en enseñanza para hacerse cargo, debe ser una política nacional, no admito más improvisaciones o simple escapada al bulto.
Nadie ya niega que la droga mata, pero además de a poco va carcomiendo las bases de nuestra convivencia social enfrentando personas, familias y hasta clanes que se benefician de su comercio y aquí nadie está a salvo, como sucedió con el hijo de un ex alumno de la Escuela Jackson, que siendo una persona de clase alta termina mandando el mayor cargamento de la historia de nuestro país mezclado con soja.
Por favor señores a quien corresponda hacerse cargo, si quieren gobernar y primero rompan ese círculo nefasto de las drogas , no las precisamos en una sociedad limpia y orgullosa de su sanidad, solamente aquellos que tengan afecciones que le justifiquen y bajo el control médico, lamentablemente se hizo un gran esfuerzo con el tabaco y últimamente se ha cedido terreno a las tabacaleras, quizás sea el momento de avanzar con el tratamiento compulsivo de las adicciones, no sigamos mirando para el costado, las drogas o quienes le manejan no lo hacen y tienen bien claro sus objetivos, los jóvenes.
