junio 5, 2026

LA FLORESTA RECORDÓ EL CICLÓN DEL 10 JULIO DE 1923

FLORESTA-1

Autoridades y vecinos se reunieron para inaugurar el primer cartel de revalorización del Patrimonio Local

(Por Daniel Mesa) Con dos actividades programadas; La primera de ellas, frente al templo Sagrada Familia, de la Parroquia San Luis Orione en la calle Argentina y Las Flores, la segunda con una conferencia en la Sede de la Liga de Fomento de la Floresta;
Frente al templo, las autoridades y vecinos se reunieron el domingo 23 del corriente para inaugurar el primer cartel de revalorización del Patrimonio Local que se concretó gracias a las gestiones que Javier Montes, entusiasta estudioso de la Historia de La Floresta, que realizó frente a la Dirección de Patrimonio de la Intendencia de Canelones que apoyó la iniciativa.

Se encontraban presentes, en representación del Prefecto Nacional Naval: Capitán de Corbeta Pablo Fernández, asesor del Instituto Uruguayo de Meteorología: Meteorólogo Mario Bidegain,
Alcaldesa Sra. Nancy Poli, Coordinador Territorial del Municipio de la Floresta: Alberto Giannattasio, en representación de la Sub Prefectura de La Floresta: el ya mencionado Capitán de Corbeta Pablo Fernández, el Club de Leones La Floresta- Costa Azul: su Presidente Bolívar Conti y demás miembros, periodistas, comerciantes, vecinos.

Con el apoyo del Club de Leones La Floresta Costa Azul se mejoró la rampa de acceso al templo y en el cartel allí colocado se lee el relato acerca de la peripecia de los tres barcos que encallaron en la costa de La Floresta hace 100 años, el 10 de julio de 1923 y el relacionamiento de este hecho con el balneario
Los administradores del salvataje de uno de esos buques: el de bandera inglesa, llamado Tuscany, donaron, en agradecimiento a Dios, a la Virgen de las Flores y a la solidaridad de los vecinos de este balneario, mil pesos oro para iniciar la construcción de un templo católico, explicó Solange Laureiro. Es así -dijo- que, con ese capital y sus intereses, se pudieron realizar, en 1931, los cimientos del templo Sagrada Familia.

A partir de entonces el Sindicato dio su labor por terminada y el templo pasó a ser propiedad de la Pequeña Obra de la Divina Providencia, que es la Congregación de Don Orione.
Desde 1943 se continuó con obras complementarias: el altar mayor, las puertas definitivas, el murete exterior. El Sindicato de Iniciativas donó la escultura de la Sagrada Familia. Otras personas generosas ofrendaron los altares laterales y varias imágenes.
El Dr. Perea regaló el solar lindero para que el Sindicato construyese una casa para los Sacerdotes.
Para la Comunidad Cristiana es muy significativo que San Luis Orione visitara Blanca Laureiro,
Blanca Laureiro, miembro de la Comunidad Cristiana, explicó que de la Revista de la Virgen de Las Flores que se editaba en aquella época, por el Fundador de este balneario: el Dr. Miguel Perea y el Padre Jerónimo Silva, seleccionamos la siguiente información: bajo la dirección del ingeniero Martínez, para contener las movedizas arenas, frente a la avenida que antes se llamó «Bersanino» y actualmente se denomina «Argentina», en forma esmerada y con materiales escogidos, se construyó una vigorosa línea de cimentación.

En ese momento los redactores de la revista cuestionaban: «¿Cómo podemos permitirnos los orientales que hijos de tierras lejanas, y quizás no católicos, nos ganen en generosidad para con nuestra Madre: la Virgen de las Flores? Se pedía que se sextuplicara la cifra ofrendada para poder levantar una hermosa iglesia para que, si un día surcara las aguas del Plata el Tuscany, su capitán, rodeado de sus oficiales, pudiera decir: «Aquella torre que se levanta en la costa es la de un templo, cuyos cimientos fueron hechos por la gratitud de los británicos, y se erigió por el amor de los orientales a la Virgen de Las Flores».
El Sindicato de Iniciativas hizo una gran campaña para recaudar fondos, y el 1° de enero de 1935 ya pudo ser librada a los fieles. Ese año se construyó el interior, el Presbiterio y la Sacristía. En 1936 se hizo colecta de tejas españolas para la parte central del techo.En 1937 se terminaron los revoques interiores.La escalinata del frente y la torre campanario se concluyó en 1938 y en 1939 se terminó el techo. Se habilitó una nave lateral en el 40 y la otra en el 41, así como el techado de las mismas, revoques exteriores y embaldosado del piso. En el mismo año se autorizó también la construcción de ese hermoso vitral del frente con la Sagrada Familia.
este edificio, en plena construcción, el 16 de diciembre de 1934

Corte de cinta
Posteriormente se realiza el corte de cinta inaugurando el cartel.
Javier Montes a explicó las gestiones realizadas en la Intendencia Canaria y los proyectos para el futuro.
La presidenta de la Liga de Fomento Sra. Rosario Lemas lee una carta enviada por el Párroco José Aldair de Lima y cerró esta inauguración nuestra Alcaldesa Sra. Nancy Poli.
La segunda actividad programada se realizó en la Sala «Vivir» de la Liga de Fomento, donde funciona también la «UNI 3 Entre Arroyos», en la calle 33 y Rambla Dr. Perea, para continuar con la celebración de este Centenario.

La Secretaria de la Liga Lorena Telechea afirmó en la sede de la institución que «luego de la inauguración del hermoso cartel que se ha colocado en el frente del templo Sagrada Familia, sede de la Parroquia territorial San Luis Orione, varias invitadas, vecinas permanentes de muchos años en nuestro balneario nos contarán la historia de un acontecimiento singular ocurrido hace un siglo.También el Meteorólogo Mario Bidegain, asesor del Instituto Uruguayo de Meteorología y el Capitán de Corbeta Pablo Fernández, en representación del Prefecto Nacional Naval y también de la Sub Prefectura de La Floresta harán sus aportes con sus valiosos conocimientos sobre la temática marina.Ustedes tal vez se pregunten cuáles son las razones para celebrar un acontecimiento tan catastrófico como lo fue ese temporal.
La Sub Comisión de Historia, junto con la de Eventos, investigando sobre lo acontecido hace 100 años, hemos podido valorar los grandes gestos de solidaridad que se vivieron, tanto en esos primeros días de julio, como en los siguientes meses en que los barcos estuvieron varados en nuestra costa. También valoramos las donaciones que ellos dejaron.

Creemos que todo esto es parte del patrimonio local, y que es bueno que los jóvenes, los niños de nuestras instituciones educativas, así como los más recientes pobladores de La Floresta conozcan esta parte de nuestra rica historia.
Tenemos proyectado continuar realizando actividades con motivo de este Centenario.
Destacamos el apoyo y la colaboración del Capitán de Navío Retirado Fernando Draper que nos puso en contacto con la Sra. Rossana Rau, del Museo Naval. Ellos nos aportaron muy buena información. También recibimos deferente atención de los funcionarios del Centro de Fotografía de la Intendencia Municipal de Montevideo.

Queremos destacar que nos acompañan varios nietos del Sr. Genaro Gómez, que, como escucharemos en los relatos, fue protagonista de esta historia»
La Maestra Magdalena Moirano, de familia florestense, quien fue Directora de la Escuela 190 durante muchos años y también docente en los inicios del Liceo Popular contó sobre el temporal desatado en Montevideo
Magdalena Moirano afirmó que «el temporal del mes de julio de 1923, en Montevideo tuvo consecuencias más trágicas que aquí»
Gracias a las informaciones de diarios de la época, que nos facilitaron desde el Museo Naval -dijo- que sabemos que el domingo 8 de julio fue un día húmedo y casi de veranillo. Por la rambla muchos paseantes disfrutaban de esa pausa de la dura estación del frío. Cuarenta y ocho horas más tarde el escenario sería completamente diferente. El lunes 9 bajó abruptamente la temperatura; el viento era del sur, muy fuerte, el cielo cubierto de nubes y en el estuario el oleaje iba en aumento. El martes 10, desde temprano, llovía torrencialmente. Un viento achaparrado azotaba la ciudad. A las seis de la tarde empezó la tormenta eléctrica. En el momento de mayor intensidad los vientos superaban los 180 kilómetros por hora. El diario El País tituló, al día siguiente: «Toda la Rambla Wilson ha desaparecido, así como los balnearios Ramírez y Pocitos». Las aguas del Río de la Plata se elevaron hasta tres metros treinta, llegando hasta la Plaza Independencia. La furia de la crecida hizo desaparecer el muro de la rambla y la famosa terraza de madera del Hotel de los Pocitos. Además, levantó el empedrado de la Ciudad Vieja y hundió todos los barcos del Puerto del Buceo. (En las fotos que están expuestas pueden observar los destrozos).
Crónica del diario El Día: «No se recordaba, desde hace mucho, una lluvia tan fuerte y abundante. Después de un chaparrón a modo de prólogo y de la abundante granizada que siguió, parecían haberse abierto las cataratas del cielo».

El diario El Amigo del Obrero decía que «era todo un espectáculo cinematográfico. Los pocos que, en su temerario arrojo, desafiaban al tiempo, tenían que librar una verdadera batalla. Si iban contra el vendaval el esfuerzo para avanzar era extraordinario. Si iban en favor debían hacer esfuerzos inauditos para no ser llevados como una simple hoja a merced del viento».
La energía quedó totalmente cortada al no permanecer en pie ni un solo poste de electricidad, como asimismo los del Telégrafo Nacional, que se desplomaron uno tras otro. El mar penetró en las calles y, con su fuerza irrefrenable, derrumbó paredes y casas, levantó pavimentos, tumbó cables, voló techos y claraboyas y dejó a cientos de familias sin la mínima protección.

El diario El Plata dio numerosos detalles de lo ocurrido en los distintos barrios de Montevideo. No abundaremos en ellos pues algunas escenas eran realmente macabras. Solo les cuento, como algo anecdótico, que un oleaje terrible empezó a «morder» las bases de la rambla; cayó primero la baranda. Frente al Parque Hotel y en grandes tramos de Pocitos, Punta Gorda y Carrasco quedaron cráteres de dos metros de profundidad. En la esquina de Jackson, doscientos metros de vías tranviarias quedaron en el aire. Cuando cesó la turbonada, los curiosos podían pasar caminando por debajo de ellas. (Las vías levantadas las pueden observar en una de las fotos de la cartelera. Estas fueron obtenidas en el Centro de Fotografía de la Intendencia de Montevideo).

Magdalena siguió contando sobre los estragos en la capital del país.
La tupida red de alambres, tocando los cables de los tranvías en calles y veredas, eran una trampa mortal para los transeúntes. Por eso y por la inundación de las usinas de las empresas tranviarias «La Comercial» y «La Transatlántica», el Jefe de Policía ordenó que se cortara la corriente. Así fue que los vagones quedaron donde los agarró el apagón. Por ejemplo: un coche quedó en medio de la oscuridad, en el Túnel de Sayago. Los tranviarios y pasajeros, con velas o algún farol que les alcanzaron, no tenían cómo salir del trance. Vecinos bondadosos les traían alimentos y hasta mate. El personal y los pasajeros permanecieron más de 24 horas en el coche.

Lamentablemente, en Montevideo, como consecuencia de aquella catástrofe, muchas personas fallecieron por derrumbe de sus casas o fulminados por los cables que cayeron. En ese año todavía circulaban tranvías tirados por caballos de la Empresa del Estado y algunos de esos animales murieron alcanzados por los cables telefónicos caídos.
Como sucede siempre, ante circunstancias tan dramáticas, en los días siguientes, para socorrer a muchas familias damnificadas que habían perdido sus hogares y sus pertenencias, se formaron comisiones populares y se habilitaron locales, brillando así la solidaridad de las autoridades y de los vecinos.
No solamente en Montevideo se sufrió el embate del temporal: en el libro Crónicas de la Costa, de Luis Martínez Cherro, en el capítulo titulado: «El infierno de los marinos», refiriendo como tal al Río de la Plata, este autor señala que el «ciclón» del 10 de julio del 23 «le deshizo totalmente la rambla a Francisco Piria (obviamente está refiriéndose a Piriápolis) y le llevó un año entero reconstruirla, en tanto que, en Punta del Este […] también se sufrieron estragos en la rambla».

Los buques encallados fueron varios, en diferente puntos de las costas uruguayas, también embarcaciones hundidas.
La empresa de salvataje de los Lussich había mejorado notablemente, ya desde el siglo XIX, el mayor inconveniente del Río de la Plata: la peligrosidad de su navegación. Y en esta oportunidad varios de sus vapores y remolcadores fueron los que, después que amainó el viento, salvaron a muchos pasajeros y tripulantes.
Loren Telechea presentó a la Alcaldesa Nancy Poliy y explicó que Quienes venían acá con frecuencia recordarán el conocido comercio de su padre: Rino Poli, con la más variada oferta de productos, sin olvidar sus deliciosos helados. Ella nos relatrá lo ocurrido frente a estas costas.
La Alcaldesa Nancy Poli
La Alcaldesa Nancy Poli dijo que para referirme a lo sucedido el 10 de julio de 1923 en La Floresta voy a citar, en primer lugar, a quienes han hurgado pacientemente en nuestra historia local y, de esa forma, nos permitieron acercarnos al acontecimiento.
El primer libro editado: Historia de La Floresta, perteneció a Juan Augusto Pérez Gorostizaga, conocido por todos nosotros como «Cololo», directivo, en muchos períodos, de esta Liga de Fomento y residente, desde niño, en nuestro balneario. Sabemos que el Country Club editó una revista con motivo de su Aniversario Número 50. También boletines de la Liga han publicado textos interesantes que nos informan. Otro estudioso de nuestra historia: Nelson González ( Chiche) escribió en el periódico Renovación muchos artículos.
Con motivo del Centenario de la Floresta, en 2011, el Periodista y Escritor Hugo Martínez De León, acompañado por nuestro recordado Ocha Azuaga, realizó numerosas entrevistas para finalmente editar el libro: Sembrar en la Arena.
Les puedo relatar esta historia gracias a esa bibliografía y a fuentes periodísticas de la época, como el diario El Bien Público y la Revista Mariana de La Virgen de las Flores, redactada por el Dr. Miguel Perea y el Padre Jerónimo Silva.
Del libro de Cololo selecciono los primeros datos: «El 10 de julio de 1923 un huracán hizo encallar tres vapores en la playa de La Floresta, en un espacio no mayor de 2.500 metros. El Rugia, vapor alemán, desplazaba 6.605 toneladas.
Se encontraba próximo a la barra del arroyo Sarandí, a pocos metros de la línea de trocha angosta que unía la playa con la estación del ferrocarril y a unos 500 metros de la Capilla de la Virgen de las Flores [Hotel Rambla; actualmente Fans de la Música]. El Tuscany, procedente de Liverpool, que desplazaba 3.430 toneladas, se hallaba en la barra del Solís Chico. El holandés Montferland había encallado un kilómetro más hacia el oeste.
El libro Sembrar en la Arena transcribe el relato de Perea , en la Revista Mariana. Se los leo porque es muy expresivo en sus apreciaciones:
«¡Acontecimiento extraordinario! De tal puede calificarse lo ocurrido en La Floresta, con motivo del furioso temporal que azotó nuestras costas el 10 de julio próximo pasado. […] En medio de incontables peligros soportados en la noche, perdidas las anclas, sin gobierno posible, casi sin esperanza, sin saber los respectivos Capitanes dónde se encontraban, en medio de la imponente oscuridad, cuando esperaban zozobrar, sintieron de improviso un gran estremecimiento. […] Después…completa inmovilidad y, cuando aclaró el día, lo primero que apareció a la vista de los pasajeros y tripulantes fue la cruz blanca que corona la Capilla de la Virgen de las Flores. La alegría de todos no tuvo límite, como tampoco lo tuvo la general sorpresa: ¡Ni una sola vida perdida!
En medio de la catástrofe la estrella del mar había brillado y cobijado bajo su manto de luz las castigadas naves, también había escuchado las plegarias de tantas almas afligidas en aquellos terribles momentos de suprema amargura».
Fue la familia del polifacético Genaro Gómez (también guardián de la playa) quien notó un resplandor sobre el extremo sur de la Avenida Central, hoy 33. Veían, por momentos, iluminados el chalé de Barriola y la Capilla. Con supremo esfuerzo, por la intensidad del viento y la lluvia, se aventuró Genaro a acercarse al sitio referido, y divisó al gran vapor Rugia, que hacía girar sus reflectores y mostraba sus luces encendidas. Imaginemos la sorpresa de aquel aguerrido vecino ante esa visión alucinante.
Sabemos, por los relatos de sus nietos [varios de ellos están hoy con nosotros] que él y su familia brindaron hospitalidad y ayuda en todo el tiempo posterior en que permanecieron los barcos en estas costas. Pues, les sigo contando que, luego de trasladar a los pasajeros, algunos hacia Atlántida por Anselmo Burgueño, otros en el trencito de trocha angosta hasta la Estación del Ferrocarril para viajar a Montevideo, los esfuerzos por hacer desencallar los vapores fueron difíciles y demoraron varios meses.
Como tributo a la solidaridad del pueblo florestense el Rugia donó los salvavidas y el Tuscany los mil pesos oro que, como ya vimos en la iglesia, fueron donados para iniciar la construcción del templo Sagrada Familia.
Virginia Gutiérrez, Profesora de Inglés, entusiasta participante de la Sub Comisión de Historia, que desde muy pequeña venía a veranear y hace ya varios años vive en La Floresta,
Afirmó que durante varios meses la ensenada de La Floresta ofreció el aspecto de un puerto de aguas profundas a la vista de los numerosos turistas y periodistas que se acercaban para registrar las tareas de las embarcaciones, remolcadores y dragas que luchaban para salvar la carga de los transatlánticos y arrancarlos de su prisión de arena.
Mientras se realizaban esas maniobras, en el mes de setiembre, fallecieron 5 tripulantes por asfixia de inmersión: 4 holandeses y un alemán. Se celebró una misa con responso por el Padre Jerónimo Silva. Estuvieron presentes los 3 Capitanes con sus tripulaciones y fueron sepultados en el Cementerio de Soca.
El primer barco liberado fue el Montferland, tras cuatro meses de cautiverio. El 22 de noviembre entró en el Puerto de Montevideo escoltado por numerosas embarcaciones solidarias. Todas las naves ancladas en la Bahía hicieron sonar sus naves y bocinas. [Les cuento que si buscan en Internet podrán ver las fotos que publicó la revista Mundo Uruguayo N° 252 en las que se ve a las autoridades del Puerto de Montevideo esperando su llegada, así como las tripulaciones de las naves que fueron responsables del salvataje.]
El vapor alemán Rugia logró zafar el 29 de diciembre, el día de la festividad de la Virgen de las Flores. Las dragas habían terminado de construir un canal y sobrevino una marea milagrosa que facilitó el trabajo. Desde el hotel se saludaba el triunfo con vítores y pirotecnia.
El 29 de enero de 1924 quedó libre el Tuscany. Desde la terraza del hotel de madera numerosos veraneantes saludaban las maniobras.
Así fue que marcharon las tres naves a sus lugares de destino, dejando un grato recuerdo de convivencia y de singular experiencia en la población de nuestros antepasados: esos que habitaron este suelo, caminaron entre las dunas, se bañaron en esta misma playa que hoy disfrutamos. Hermoso patrimonio que es bueno valorar y no debemos ignorar.
Meteorólogo Mario Bidegain,
El Meteorólogo Mario Bidegain, quien, con sus conocimientos y solvencia profesional, ilustró sobre el fenómeno climático de 1923 y explicó que no fue un huracan sino un ciclón extratropical señalando lascaracterística de este fenómeno.
Capitán de Corbeta Pablo Fernández
El Capitán de Corbeta Pablo Fernández amplíó la información sobre las dificultades del salvataje de los buques.
Rosario Lemas, a quien todos conocen familiarmente como Charo, actualmente Presidenta en ejercicio de la Liga de Fomento, ya que e Presidente: William Moirano se encuentra en México, visitando a su hija y sus nietos.
Quiero agradecer a las autoridades que hoy nos han honrado con su presencia. Ha sido muy gratificante contar con el apoyo de ustedes.
Un reconocimiento muy especial debe tener nuestra Liga de Fomento hacia Javier Montes que fue el primer impulsor de esta «movida», ya que se presentó en la Dirección de Patrimonio de la Intendencia para solicitar y gestionar la construcción de carteles para destacar los lugares históricos de nuestro balneario. El primero de ellos es el que hoy hemos inaugurado frente al templo parroquial.
Por supuesto, también nuestro agradecimiento a la Intendencia Canaria que se hizo eco de este pedido.
Al Club de Leones La Floresta-Costa Azul y en particular a su Presidente Bolívar Conti que se ocuparon de mejorar la rampa y el frente de la iglesia para la inauguración del cartel allí colocado: muchas gracias.
También debo mencionar el importante aporte de Elizabeth Culniew que es miembro de la Sub Comisión de Eventos y logró articular el montaje del video que está en las redes sociales y que ha tenido tanto éxito, llegando, incluso, fuera de fronteras. A ella, a Javier Montes y a Virginia Gutiérrez que lo compusieron: muchas gracias.
Tenemos también entre nosotros a Gustavo Lema y Ana Zabala que han trabajado en la Sub comisión de Historia y están filmando este evento,
así como a Victoria Rojas, que se ha incorporado recientemente a nuestro grupo de trabajo y hoy está registrando todo con su cámara fotográfica.
A todos quienes han aportado información, material, o nos han facilitado los contactos con las instituciones como el Museo Naval o el Centro de Fotografía nuestro reconocimiento.
Siempre contamos con el apoyo de comerciantes, vecinos y amigos. También hoy con el de los periodistas que han venido para difundir la noticia de este encuentro tan integrador de nuestra comunidad y de toda la zona.
A las disertantes y a quienes nos han enriquecido con su solvencia técnica y sus conocimientos como son el Meteorólogo Mario Bidegain y el Capitán de Corbeta Pablo Fernández muchísimas gracias.
A la familia de Genaro Gómez que nos acompañó les decimos que, a través de ellos, va nuestro sincero homenaje hacia ese vecino tan recordado que no solamente fue el héroe del acontecimiento relatado. Varios tenemos grabado en nuestras casas su nombre pues fue el Constructor de muchas viviendas en esta zona. Tuvo un tambo cuando estos parajes estaban poco poblados y fue condutor del trencito de trocha angosta que comunicaba el balneario con la estación. Tal como lo dicen los escritores: era polifacético.
A mis compañeros de las Sub Comisiones de Historia y Eventos que han organizado con esmero esta celebración y han trabajado arduamente para que tuviera tanto éxito mi más caluroso aplauso. Muchas gracias a todos.
Agradecemos la presencia de todos ustedes en esta tarde que nos ha reunido para celebrar lo que nos une y nos identifica. Los invitamos a brindar y a disfrutar de este encuentro de amigo
Agradezco la colaboración de la Escribana Lorena Telechea para la elaboración de ésta nota.