abril 16, 2026

LOS CHIQUITOS QUE YA NO ESTÄN DEBEN SER RECORDADOS EN EL DÍA DE LA NIÑEZ

Master Escribe Casanova

En estos tiempos donde abundan los festejos que se atribuyen desde el día del padre, la madre, el abuelo y hasta el de la secretaria; el de la niñez olvida una parte de la sociedad que no podrá festejar, teniendo por el contrario una gran pena por la pérdida de algún ser querido en una edad demasiado breve, para  producir una gran carga emocional, que aflora en estos días de alegría para los más, pero de respeto para otros.

La falta de las personas adultas o incluso de avanzada edad, son golpes igualmente profundos en sus familias y pueden ser motivo de verles en  estos días de festejo, como inapropiados en los momentos inmediatos a la pérdida, pero como el tiempo cura las heridas a medida que nos alejamos del hecho luctuoso la mayoría de los deudos pueden recordar a sus familiares revalorando sus recuerdos asociados a momentos de alegría.

Cuando hablamos de la minoridad por más que las causas son muy variables, el solo hecho de haber tenido tan poca vida y generado tantas expectativas de futuro, genera su perdida un brote de tristeza prolongada  e  imposible de superar por un largo tiempo; son ángeles que no llegaron a volar,  cuando vemos truncada la ilusión de verles crecer junto a sus padres o hermanos.

Un sacerdote amigo cuando con mi señora habíamos consolidado el matrimonio con nuestro primer hijo nos aconsejaba que nos animáramos a ir por más e incluso 3, porque cualquier acontecimiento que afectara la vida de uno sería mejor soportado sí habían otros hermanitos que ayudaran a la familia a superar la ausencia de uno.

De cualquier forma la pérdida de una personita pequeña difícilmente puede ser olvidada  en forma rápida y quizás su no presencia siempre aflorará, cuando queramos festejar algún acontecimiento como el del domingo pasado.

Generalmente cuando los días acompañan suelo salir a pedalear por la ciudad y dentro del circuito acostumbrado paso por el cementerio de la ciudad, pero grande fue mi sorpresa al observar muchas personas que habían concurrido a recordar a sus seres queridos y mucho más, cuando lo asocié con el día del niño; evidentemente fueron compatriotas movilizadas para recordar lo perdido.

Entiendo las motivaciones comerciales que generan los festejos de los días especiales que se fueron creando en nuestra sociedad consumista hasta el caracú, pero no olvidemos que muchas veces estamos reflotando pesares y recuerdos muy difíciles de ocultar, frente a la imposibilidad de reconocimiento frente a la ausencia del ser querido.

El derrotero de transformar el almanaque en un festejo permanente y la existencia de motivaciones muy loables no nos debería exponer a sacar de las profundidades de nuestra mente, sucesos muy tristes que todos hemos sufrido y crear tristeza  en lugar de alegrías.

No debe haber país más festejador que España , e incluso cruzado con los nombres de las personas; recuerdo muy bien el día de las rosas era sin duda una fiesta donde se obsequiaban esta hermosa flor a quienes llevaban ese nombre y los dueños de los invernáculos o a cielo abierto, hacían su día especial de recaudación. No me olvido que hicimos una visita a un productor el día antes del festejo en las afueras de Madrid y cuando alguien quiso «cortar la flor más linda del rosal pensando que de amor no nos iba  a lastimar» surgió el encargado furioso, porque significaba varios euros al otro día; un verdadero despropósito.

En Uruguay se festeja muchas cosas, pero el día de quienes nacieron o son habitantes permanentes de un departamento me parece un exceso, cuando se habla de los días perdidos por no trabajo público o privados; creo que este tipo de festejo debería estar acotado para los años con un cero por lo menos.

Para que no piensen que soy un aguafiestas les trasmito lo que envíe por el día de la niñez a mis queridos compañeros de estudios terciarios que compartimos casi un año de internado y nos reunimos esporádicamente:

«De lo más profundo de mi corazón gracias, porque la mayor parte del día así lo siento, seré como algunas frutas que se cosechan verdes;  no he madurado. Mejor así, puedo compartir con mis nietos y sus amigos. Por suerte todo guardamos algo de la niñez en nosotros y es una parte que nos hace mejores personas .La vida  te va endureciendo y esos recuerdos ablandan el corazón, feliz día».

Canta Serrat «niño deja de joder con la pelota, que eso no se puede, que eso no se hace»; cuantas personas habrán que sueñan que su niño juegue mucho a la pelota y menos a los juegos electrónicos.

De cualquier manera aquellos que le pueden dar o compartir un momento de cariño y atención a su descendencia está muy bien que lo hagan, pero no olviden que hay otras madres o padres que no pueden compartir ese privilegio tan reparador, para las pérdidas tan prematuras en una familia.

Señores mercaderes del templo del consumismo y el marketing, vendedores: en ferias, almacenes, salones, quioscos,  shopping, supermercados, internet o cualquier forma de llegar al consumidor, les pediría una tregua para los chiquitos, demasiado ya tienen con el gordo barbudo de noche buena, los reyes de Maroñas en caballos en lugar de camellos, o su inevitables cumpleaños, para seguir acumulando regalos que terminan en un rincón donde duermen una siesta infinita los inservibles o desechables.