EL NEGOCIO DE LOS NEGOCIADORES PARA DOS MODELOS INNEGOCIABLES
La verdad que no entiendo por qué los dos candidatos a regir los destinos de este país insisten con su capacidad negociadora, cuando aquí lo que se necesita son líderes que tomen el toro por las guampas (mejor astas) y apliquen las medidas necesarias para mejorar la vida de la gente y la viabilidad de esta nación.
Además están precedidos por la propuesta de dos modelos de gobernanza y sus consecuencias para la gestión , que por supuesto cada uno cree que es el mejor y reafirman que no son negociables; entonces para qué carajo va a servir su cualidad tan propagandeada de ser los mejores en algo, que está fuera de la realidad que ellos mismos plantean.
Es evidente que esa imagen que quieren imponer responde al auto convencimiento personal y ni que hablar de los votantes en cuanto a la falta de liderazgo de los postulantes, teniendo que recurrir una y otra vez a la memoria de los que ya no están o peor aún, a quienes todavía nos acompañan, siendo lo más recomendable que se llamaran a silencio.
Parece ridículo el énfasis en su capacidad dialogante cuando en realidad en las reuniones donde se cuecen las habas y especialmente en el Parlamento donde la necesidad de acordar es moneda corriente, los presidentes como dijo alguien hace poco solo pasan a saludar, mientras los verdaderos articuladores son los jefes de bancadas y algunos representantes que sí se caracterizan por su capacidad de diálogo.
Las presidentas del parlamento tampoco juegan ese papel fundamental a la hora de legislar o analizar con modificaciones las propuestas que vienen del ejecutivo, son los referentes en cada comisión específica con la formación suficiente en el tema y/o con espalda de su fuerza política para acordar, quienes realizan los acercamientos de redacción, para llegar a ser votadas con la mayor posibilidad de ser aprobada la ley propuesta.
Quizás en la ley presupuestal luego de la definición inicial de la plata asignada y que no puede modificarse a posteriori , el presidente puede sugerir incluir modificaciones que atiendan determinados pedidos no tenidos en cuenta inicialmente y bajar otros menos necesarios e incluso disponer de algunos recursos extras por fuera del presupuesto.
Lo triste es cuando la capacidad negociadora que se emplea para realizar negocios electorales mediante transfugación de personas como está ocurriendo o mediante promesas de cargos públicos a posteriori; espero que esa no sea la principal virtud de quienes aspiran a la presidencia.
Es cierto que existe el botín electoral que a nadie asombra y menos cuando se reparte entre todos los representantes con votos adquiridos y luego mediante el otorgamiento de cargos públicos, parece demasiado grande para nuestras flacas arcas que los cargos de confianza, los nombrados de acuerdo a la ley o mediante pases en comisión, retengan tanta plata de un tesoro público de por si menguado.
Cuando la Jutec analiza las donaciones a los partidos debería exigir que la plata recaudada mediante este mecanismo sea deducida a favor del estado el equivalente de lo que generaron los votos, para que no se tenga un doble aporte, cuando creemos que lo recomendable fuera solo la ayuda estatal y así no contraer deudas a pagar con favores estatales luego desde el poder si así lo logran.
La recuperación económica por voto es casi de 10 dólares por cada uno, habiendo obtenido el FA una cantidad superior a blancos o colorados, repartiéndose más de 20 millones de dólares por este concepto, adjudicándose 13,700 millones de dólares por parte de la actual coalición opositora.
Sin embargo el botín más apetitoso se obtiene por la adjudicación de cargos por parte del ganador de la contienda, que si bien no pude obtener el dato oficial se estiman en 3000 personas favorecidas que al estado le salen 7 o 8 mil dólares al mes sí usamos el promedio de cobro de 5 mil por designado .
Esta cifra significaría 15 millones al mes de recaudación personal y 180 al año, y si solamente estimamos en un 30% la devolución al partido hablamos de cantidad muy significativas, que debieran darle más independencia económica a los sectores políticos presentados con éxito.
Lo curioso de esos dineros que devuelven a su partidos quienes ocupan cargos de confianza es que no se lleva registro público y ha sido motivo del alejamiento de muchos representantes por incumplimiento con lo acordado, e incluso en algunos sectores la contribución puede llegar al 50% y parte ser designado a alguna fundación que lo utiliza para ayuda social.
Es evidente que algunas personas inescrupulosas pueden llegar a armar un partido para obtener el ansiado lucro electoral, que no le gusta al jefe de la campaña de Orsi y no quisiera pensar si Astesiano hubiera seguido con su modus operante, pero en general la mayor parte de los postulantes lo hacen siguiendo principios elevados de moral y convencimientos ideológicos fuertes, nada de pases de última hora como ha sucedido en los últimos días.
Definirse por un modelo de país y de proceder para alcanzar la felicidad ciudadana lleva tiempo de información, meditación y análisis de las propuestas y por supuesto mucho de intereses personales a los cuales es difícil renunciar en algunos extractos sociales. En este país no abundan aquellos que votan a pesar de su conveniencia personal, por el bien de la comunidad toda.
De igual manera es muy frecuente que mucha gente adhiera a candidatos que representan intereses muy opuestos a su realidad de vida, aunque siempre todos prometen lo mejor para nuestro futuro, y quizás lo más evidente es un dirigente negro en la agrupación vox española que todo el mundo no se explica cómo puede ser parte de una agrupación tan racista. Espero que no sigan los candidatos hasta el balotaje haciendo gárgaras de dialoguistas y aclaren bien sus diferencias para que el pueblo tenga bien claro a quien están votando; el presidente no es el único responsable de los entendimientos, debe dedicarse a tomar decisiones trascendentes y no nos importa demasiado su experticia negociadora, el país no admite una visión de gobierno solo negociador, debe gobernar haciéndose cargo de sus medidas tomadas y de sus consecuencias.
