abril 20, 2026

Atlántida requiere un salto urbanístico

caputti

Soy vecino de Atlántida desde hace más de 70 años. He visto su crecimiento y maduración como ciudad a lo largo de ese tiempo. Recuerdo cuando era niño la posibilidad de jugar libremente, los terrenos baldíos llenos de pinos, a los cuales trepábamos y en los que jugábamos a los indios y hacíamos nuestras “casitas”. Recuerdo mis recorridos en bicicleta, con poco peligro de quedar debajo de las ruedas de un auto. Recuerdo los partidos de fútbol en lo que fue posteriormente la Plaza de los Fundadores, también en el Country y en la cancha del Deportivo, donde hoy está Tienda Inglesa. Recuerdo un lugar tranquilo, que motivaba el descanso reparador en las licencias, los feriados o las vacaciones.  

Todo ha cambiado bajo la “piqueta fatal del progreso”.  Algunos cambios para bien y otros no. El centro ha mejorado y progresado. No obstante, la espantosa mole que agonizó durante años frente a la plaza, hoy recauchutada, contrasta con la belleza de aquella Atlántida de chalets y paz.

Indudablemente, la autorización de edificaciones de más de 2 o excepcionalmente 3 pisos en propiedad horizontal, de forma relativamente generalizada, ha tendido a “pocitizar” el balneario, haciéndolo menos habitable. Tal es el caso del edificio realizado en la esquina de la rambla entre la mansa y la brava. Casi enfrente, el cierre del antiguo hotel REX (cuyo edificio restaurado debería declararse patrimonio del balneario) se planea el desarrollo de un grupo de apartamentos. Espero que se respete el mismo en su esencia art deco, y que no se desarrolle una estructura en altura.  ¿No sería este una excelente inversión de parte del Estado (tal vez Intendencia más MIDES) para generar un hogar de ancianos autoválidos modelo?.

Peor aún es el impacto ambiental de la construcción en altura. Me pregunto si el saneamiento de un número de viviendas que se desarrollan en vertical no supera la capacidad instalada, generando problemas importantes al resto del balneario.  El saneamiento, donde existe, es insuficiente y además está ausente en amplias áreas del balneario. Esto causa la contaminación entre otras cosas de las arenas de la playa mansa.  Claramente, en la playa frente al antiguo edificio del Golf, el drenaje de las aguas pluviales y, sospecho, alguna napa superficial contaminada por ainda mais, prácticamente mantienen inutilizable la zona contigua a la platea.

El comercio ha destruido la antigua Avenida Central, hoy General Artigas. De la mano de una gran superficie comercial mal ubicada, el tráfico de mercancías (algunas legales y otras no tanto), ha destruido el perfil del barrio aledaño. De hecho, los camiones del supermercado destruyen las calles circundantes que pagamos los vecinos con nuestros impuestos, la falta de estacionamiento adecuado satura las zonas de estacionamiento, y la falta de control sobre el uso del espacio público ha convertido los jardines de las casas de la zona en el dormitorio de personas que circunstancialmente viajan bajo efectos alucinógenos.  

Todo esto se agrava en verano por la política pseudoprogresista de la Intendencia de generar eventos masivos en áreas completamente inadecuadas, como por ejemplo las ventas de fin de año que cortan la rambla y, mucho peor, los eventos en la manzana cero. Esto implica, además de la génesis de ruidos molestos durante cuatro o cinco días antes del evento, el bloqueo completo de la circulación de vehículos varias horas antes y después de los mismos y la dificultad de circulación de los vecinos, que a la larga son quienes pagan los impuestos que se usan para contratar los espectáculos.  Más aún, genera una importante cantidad de basura que difícilmente se limpia en los días siguientes. Yo me pregunto, ¿hasta dónde es adecuado construir en altura en un área tan grande como la del balneario y aledaños?.  Yo me pregunto, ¿cual es el plan de saneamiento del balneario?. ¿Cual es el plan de desarrollo de la playa mansa? Yo me pregunto, comparando el impacto ecológico de la Tienda inglesa y otros comercios localizados frente a la Interbalnearia, con la deletérea influencia del Supermercado de la Avenida Central, entre 22 y 24. ¿No debería regularse la localización de las grandes superficies? Disfruté de la celebración del Año Nuevo Chino en la platea. ¿Por qué no hacer eventos más pequeños y más frecuentes allí? A veces siento que es un recurso subutilizado. Yo me pregunto, habiendo áreas muy grandes, en particular en el área vecina a Dinamo, donde estaban las canchas de tenis, se pueden hacer grandes eventos, ¿por qué hacerlo en barrios tranquilos con la molestia consiguiente de los vecinos? No me opongo a los eventos masivos, creo que, lamentablemente, aportan el «circo» anestésico necesario para sustituir al «pan» en un país en decadencia. Sé que mueve la venta de algunos comercios pero sobre todo de tortas fritas, empanadas, chucherías, camisetas, mercancías varias, marihuana, pasta base, etc. Y eso suple el pan que la venta progresiva del país a las grandes corporaciones no provee. No obstante, tal vez haya que reflexionar si la receta romana y su “porteñización” nos acerca más al fascismo o a la democracia.  Atlántida está recibiendo una población nueva. Por un lado, viejos jubilados como yo, que en su mayoría escapan del agobio montevideano; por otro, jóvenes que trabajan en casa varios días a la semana en informática, electrónica o en tareas administrativas. Indudablemente, el balneario les ofrece aún un lugar vivible. No por haber mejorado en calidad de vida, sino por no haber caído tan bajo como la capital. ¿Hasta cuándo va a ser así?.  Depende de un planeamiento social y urbanístico cuya urgencia es crítica para no caer en la condición del peor suburbio montevideano. Muchas veces sueño que Atlántida se transforme en una ciudad universitaria donde se integren en un mismo campus los institutos que ya están afincados (como los de formación docente) con la UDELAR y la UTEC.  El lugar está. El gran espacio entre Atlántida Serena y el Fortín sería ideal.  Defender una Ciudad con una identidad propia es defender el progreso, es defender Canelones. Dejar que todo fluya bajo la presión de un mercado decadente es regresivo. Espero que quienes aspiren a cargos electivos consideren por un momento las reflexiones de este viejo cascarrabias.