abril 17, 2026
Master Escribe Cardozo

Con el gobierno y la Coalición Republicana unidos codo a codo, el sistema político repudió unánimemente el atentado padecido por la Fiscal Mónica Ferrero. La acción en sí es típica de los totalitarismos de cualquier signo y lo que se busca es generar un miedo paralizante en el destinatario y, por añadidura, en toda la gente. Se trata de un hecho que no admite dos lecturas; una representante de la Justicia, a quien la Ley le otorga nada menos que la potestad de la acusación, sufrió presiones por parte de un grupo narco que habría tenido la intención de amedrentarla, para que no cumpliera con su deber. Ferrero tiene un largo currículum en la lucha contra el narcotráfico y eso hace que estos delincuentes pretendan sacarla del medio. No respaldar a la Fiscal Ferrero ante estos hechos es alfombrar el camino de los traficantes y darles patente de corso. Sustituirla podría significar concederles a estos individuos un poder omnímodo sobre toda la sociedad. Ahora bien. Todos recordamos lo que dijo el Sr. Ministro del Interior, Carlos Negro, cuando comenzaba su gestión. Sus palabras fueron bien claras: «la lucha contra el narcotráfico está perdida». Una frase como esa, pronunciada nada menos que por el máximo jerarca de la Policía, desmoraliza a todo el cuerpo social. Si el ciudadano que comanda las fuerzas que tienen el cometido de defender a la población del delito dice, lisa y llanamente, que no se puede hacer nada en la lucha contra este flagelo, está diciendo que no habrá lucha. Así de sencillo. El atentado contra la Fiscal Ferrero, probablemente haya llamado a Negro a la reflexión. Tal es así que, hace unos días, refiriéndose a las últimas incautaciones de droga, se le escuchó decir que «el narcotráfico reacciona», pero también dijo algo bastante más significativo: «no nos moverán», lo cual nos recuerda algunos jingles de la izquierda de fines de los ochenta. De alguna manera, el Ministro está girando en el aire. De afirmar que la lucha estaba perdida a pararse en una postura firme frente a quienes se había entregado hay un trecho bastante largo. Dijo también que quienes fueron detenidos por el atentado «no son los únicos ni serán los últimos en caer». Esta forma de hablar se da de bruces contra sus expresiones iniciales y el cambio no deja de llamar la atención. De pronto se está solidarizando con Ferrero ya que también él fue Fiscal. Para colmo de males, el plan de seguridad que tiene estructurado, recién se va a poner en práctica a partir de 2026. Al país le haría muy bien un cambio de óptica por parte del Ministro del Interior. No es tarde para eso y los uruguayos le van a agradecer todo empeño que se ponga en la lucha contra el delito, la cual la sociedad está llamada a ganarle, siempre que se deje al temor de lado.