SITUACIONES DE CALLE
Es inconcebible que en una nación tan pequeña, comparada con otras, pueda haber tantas personas en «situación de calle», término muy triste con el que se define a aquellos que no tienen otro hogar que la vía pública. ¿Hay situaciones similares en otras partes del mundo? Claro que sí? Por cierto que las hay en todos lados; pero eso jamás puede oficiar de consuelo. ¿Ha pasado en todos los gobiernos? También; y vale decirlo. Hoy día, todo indica que hay un inmenso problema de gestión, o sea que la política que se aplica, no está dando los resultados esperados, o que los encargados de la misma no tienen en claro a qué se enfrentan. No podemos decir que no haya sensibilidad. Queremos creer que la hay. La prédica de los integrantes de esta administración durante tantos años, nos llevaría a pensar que existe. Pero las explicaciones brindadas por el Ministro de Desarrollo Social, Gonzalo Civila, en la interpelación llevada adelante por el Diputado Pedro Jisdonian, están lejos de generar un aplauso. Por otra parte, no menos importante, es que sobran los diagnósticos y las proyecciones pero falta la autocrítica, actitud política clásica cuando se trata de eludir responsabilidades. No estamos hablando de un tema administrativo sin resolverse sino de la muerte de varios seres humanos de hambre y de frío por la ineficacia del Estado. Hay niños entre éstos. Hubo denuncias y nadie puede saber cómo se tramitaron. Si esto no llega a conmovernos o, al menos, a preocuparnos, estamos ante una debacle social mucho más honda de la que hemos imaginado. La Sra. Claudia Romero, Presidenta de Inau, hizo referencia durante la antedicha interpelación al «plan estratégico fijado para el quinquenio que “no responde a presiones externas sino a una construcción colectiva y basada en evidencia”. La pregunta que surge, entonces, es cuál es la evidencia a la que se está refiriendo la jerarca y la respuesta es lo que vemos todos los días en la calle: innumerables mendicantes de todas las edades hambrientos, helados de frío y, en muchos casos, enfermos, implorando por la caridad pública. Y no pasa exclusivamente en la capital. Esto no es un botín político. No se concibe que la denuncia de estas situaciones sirva como plataforma electoral para acaparar sensibilidades que redunden en apoyos partidarios. Es una interpelación que va más allá del hemiciclo del Palacio dirigiéndose a cada uruguayo. El balón está en la cancha de este gobierno que tiene tiempo y es de esperarse que también tenga voluntad y eficiencia.
