PARA EXPLICAR LO GENERAL NO SE PUEDE PARTICULARIZAR
Estoy cansado de escuchar argumentos inconducentes que se basan en hechos puntuales o de escasa representación, o como decíamos antes de lo particular para justificar lo general. Una forma simplista de tratar de pasar de un hecho al comportamiento generalizable sin anestesia tratando de confundir al interlocutor, que se queda con la verdad a media que se le ofrece, es como ver el árbol en representación del monte o del bosque.
Desde siempre hemos asistidos perplejos a los culebrones donde las excepciones pasan a ser la referencia, y decimos que confirma la regla cuando en realidad es un hecho más y como digo siempre, del supuesto al hecho cada día hay un más largo trecho.
Aquello de que tengo un amigo negro o judío para alcanzar la condición de no discriminador o racista no corre más, sino para que se hacen leyes que justamente dejan claro la necesidad de legislar para los colectivos y no para una persona en particular, porque de buenas intenciones está lleno el mundo, lo fundamental es contar con el marco jurídico que dé certeza de nuestras obligaciones y derechos de iguales ante la ley.
Ustedes coincidirán conmigo, que la mayoría de la población acepta lo que escriben novelas donde una persona o dos pasan a demostrarte lo casual o peor, lo casi excepcional donde el pobre accede a la fortuna del rico o el negro es considerado un crack porque es bueno en los deportes o la música, pero lamentablemente son más los que son dejados de lado por la sociedad, siendo los exitosos una minúscula minoría.
“Negro hijo de negro oriental que junta basura en un camión municipal cantaba” Zitarrosa en alusión al destino marcado de ser un empleado sin mayor formación, pero por suerte esos muros fueron cayendo y hoy tenemos representantes de la raza en cargos de fiscalía, de gobierno y sin llegar a ser un porcentaje elevado, hemos asistido a una mejora en la formación de representantes afro descendientes en lugares donde antes no llegaban.
Recuerdo cuando en Decalegrón había un actor improvisado que hacía de Samanta (ahora hay un DT de Defensor que le dicen igual por su parecido con el ayudante de las Rivarolas, y no me olvido de la bronca de su padre en la tribuna porque le decían ese sobrenombre en un partido de los violetas con Danubio), era una persona muy básica en sus manifestaciones y por eso una amiga me decía que le molestaba que pusieran a un cuida coche habiendo muchos otros representantes e incluso actores, que podían dejar mejor parada a su colectividad.
Durante los años 60 todavía existía un club social de nuestra ciudad, que no admitía a los negros e incluso muchas veces tuvimos que presionar en la entrada de un baile, para que si ese compañero si no entraba nosotros tampoco, luego cuando se transformó en músico reconocido le aplaudían olvidándose de su ingratitud para el mismo ser humano, lamentable pero sucedió en numerosos lugares de nuestro país.
Actualmente seguimos consumiendo libros y novelas donde el espíritu es marcar las desigualdades de los iguales y por lo tanto el poco respecto de la constitución que nos define ante la ley sin excluidos y solamente por las virtudes se deben expresar las diferencias.
Cuando analizamos la lucha de las mujeres sucede algo parecido, hubo momentos donde había algunos concursos donde se le prohibían a las damas profesionales a ingresar ni siquiera por concurso, y viene a mi memoria un evento de selección del Plan agropecuario en la década del ‘70 del siglo pasado, o una Química amiga que ganó en Argentina teniendo que aceptarla para el cargo aunque se negaron al principio.
Las mujeres ya no son discriminadas previamente, pero reciben salarios diferentes o son ninguneadas para cargos de alta función, sin embargo de a poco se ha logrado revertir dicha realidad, aunque todavía es largo el camino a recorrer, no alcanza con remarcar algunas mujeres líderes cuando hay una mayoría silenciosa o no, que quedan a la vera del camino con elevada frecuencia sin que nadie le reconozca.
Es evidente que siempre se busca generalizar y si pueden pasar de lo general a lo más general, para convencer a los ciudadanos que en este bendito país todo marcha sobre ruedas y por eso somos de las democracias mejores del mundo, por no decir la ganadora a nivel de Latinoamérica.
Actualmente estamos entrando a un debate permanente y crispado de la LUC donde propios o extraños opinan con mayor o menor claridad de ideas pero siempre recurriendo a la excepción, que los presos saldrán libres, que la enseñanza se afecta porque enjuicia algunos docentes, y así transitamos con argumentaciones muy livianas e inclusive que representan lo particular de algún integrante del colectivo a favor o en contra, pero jamás a las grandes mayorías, de eso no tenemos ni idea que pasa o pasará.
Esta semana nos pasamos opinando sobre lo que dijo un sindicalista argentino que poco tiene que ver con la LUC, pero igual como lo dijo en ese contexto parece que su exabrupto de echar a Luisito es un atentado de todo el movimiento gremial.
Como dijo Pereira Fernando para diferenciarlo del anterior, flaco favor le hizo al sí de la derogación, a lo cual agregaría que al disparate de que no es Uruguay esta ley parece que ahora si lo es, por la intervención del representante extranjero.
Lo más novedoso que he escuchado es un Senador que afirma verdades discutibles sobre la propuesta inicial de la ley que fue modificada y saca conclusiones increíbles de lo que pasaría si hubiera sido aceptada, con lo cual descalifica sus propios argumentos y le da prestigio a los cabildantes o colorados que lograron las modificaciones.
A su vez los defensores de la ley hacen afirmaciones subidas de tono sobre su derogación, cuando en realidad lo que puede pasar que se vean obligados a gobernar por decretos si realmente está tan convencido de su propuesta, herramienta muy usada cuando no se tienen las mayorías necesarias para gestionar.
No resulta simpático, pero no habría demasiado problema en decretar cambios que incluso fueron acompañados por la oposición y ahora incluíos en los 135 por imposición sindical, dejando en evidencia la importancia del movimiento social sobre el político.
Resulta evidente que el propio gobierno actúa como populista cuando se dice liberal no aumentando los combustibles y así manteniendo a sus votantes contentos, especialmente las gremiales del campo, o un solo Uruguay, así como las clases medias acomodadas, base de sus votantes predominantes, dando por tierra la aplicación de la propuesta que dicen defender a toda costa.
No tengo dudas que seguirán tirando parias para ambos lados mientras que nosotros seguiremos convencidos que con LUC o sin LUC la mayoría de los uruguayos seguiremos siendo presos de la precariedad de los principales derechos y por más que se pongan sobre la mesa ejemplos muy conmovedores, la realidad que es tozuda con muchas raíces o ramas, siempre pondrá al descubierto que son más los pobres en este país, especialmente los niños que nacen en hogares con grandes limitaciones, a los cuales las consecuencias de la nueva ley a favor o en contra, no creo que les afecte demasiado.
Igualmente les pediría un debate serio a aquellos con responsabilidades de gobierno ya sea en el gobierno u oposición, para mejorar a la inmensa mayoría de la población que pide soluciones por encima de las reyertas electorales, o de los casos que como las golondrinas no hacen verano.
A no confundir los noticieros con sus primicias con la vida de las grandes mayorías y dentro de esta, con los sectores más vulnerables, sino acortamos las brecha entre los privilegios con los desposeídos de poco servirá seguir haciendo ejercicios de verborragia dialéctica o escuchando a tantos, que opinan sin fundamentos favorecidos por una lengua sobada.
El silencio ayuda en algunas ocasiones a escuchar a los olvidados sin altoparlantes que amplifiquen sus verdaderas necesidades , las cuales seguramente no serán las de aquellos que monopolizan las afirmaciones hacia uno u otro lado, sus vidas son particulares pero generalmente representan a muchas más vidas que cada día engrosan las mayorías olvidadas.
