CUANDO LA JUSTICIA TARDA LA MEMORIA ES LA UNICA SALVAGUARDA
Como la justicia en los temas de los desaparecidos tarda y los avances han sido muy escasos, apelamos a la memoria como la única forma de mantener por encima del tiempo el mayor trauma sufrido por la sociedad uruguaya, que permanece en yaga viva.
Cada año un nuevo hito por el cual nuevas generaciones se introducen en una protesta silenciosa pero de alto valor moral y ético, por encima de los partidos políticos o instituciones o corporaciones, en un corte horizontal que no admite liderazgos o ventajas personales.
Aquellos que fuimos observadores activos de los sucesos que llevaron a la realidad actual podemos hacer un llamado a nuestra memoria, para aclarar algunos aspectos que se mencionan en forma puntual con objetivos diferentes por quienes quieren minimizar el hecho y con virulencia, por quienes quieren sacar partido por lo sucedido o sucede, mientras la comisión de Madres y Familiares de Uruguayos Detenidos y Desaparecidos, sigue un camino de lucha continua y sostenida sin alharacas o estridencia, simplemente tratando que la verdad no se diluya y permanezca aunque hayan resultados muy exiguos.
Existen algunas premisas que insoslayablemente deberíamos repasar, para entender lo que pasó y por lo cual la verdad está en aquellos que tienen sus manos manchadas o contaminadas por los crímenes cometidos y difícilmente se presten voluntariamente a revelar la verdad.
Lo primero a aclarar es que la guerrilla urbana primero y luego rural con las famosas tatuceras que le dieron poco éxito al MLN comenzó en 1967, con el robo de armas del club de tiro de Colonia Suiza en plena época democrática y a poco tiempo de asumir Pacheco como presidente, el cual no tenía demasiados antecedentes políticos y era un periodista jefe del diario El Día, aunque podía haber sido el propio Michelini que no aceptó la propuesta del general Gestido.
Por lo tanto la paternidad de defender las instituciones frente a la dictadura que se adjudica el MLN es muy discutible, siendo un relato bastante sesgado o diría una especie de justificación frente a la población joven, que no vivieron los acontecimientos y sabemos que les cuesta buscar la verdad por sí.
La propuesta de la guerrilla que fuera hasta no recomendada por el Che Guevara cuando estaba en su primeros pasos en 1968, fue por parte de grupos políticos desilusionados por sus propios representantes que empujaron a muchos jóvenes a radicalizarse e invitar a otros incluso de los partidos tradicionales más progresistas (Zabalza, Mujica, o Albanel eran provenientes del partido nacional).
Sendic y los principales dirigentes provenían del partido socialista, luego de la recordada Unión Popular de Erro con este partido, que terminó perdiendo cualquier representación, ya que el único cargo obtenido se volvió rápidamente al Partido Nacional, dejando a su partido fuera de la discusión política.
Recuerdo perfectamente aquella jornada de abril del 1972, cuando llegamos al máximo enfrentamiento entre la guerrilla y la represión con muertos de ambos lados, mientras las fuerzas conjuntas lograban desbaratar mediante la derrota militar a los guerrilleros y un locutor (Nogareda) seguía pasando a Viglietti cantando”la sangre de Túpac, la sangre de amaru, la sangre que grita libérate hermano”, en forma continua por CX 44, mostrando la polarización existente.
Luego de este enfrentamiento podríamos decir que hubo de hecho un reconocimiento de la derrota de los tupamaros, que comenzaron a buscar salidas hacia el exterior en forma apresurada, habiendo sido una compañera de Pando clave en la salida obligada de muchos de ellos hacia diferentes destinos.
Aclaro que posteriormente hubieron algunos intentos de reorganización, que con la represión existentes fueron desbaratados rápidamente, habiendo tenido la triste experiencia de enterarme antes de ir a estudiar con ellos, que tres compañeros fueron detenidos un sábado de 1974, estando presos varios meses y por suerte no pasar a la justicia militar lo que hubiera complicado
su situación, ya que tuvieron una rápida defensa profesional y familiar, que evitó males mayores ( se llevaron algunos apremios físicos y algunos siguieron retenidos por un tiempo largo).
Otro detalle no menor es la existencia de otros grupos armados como los OPR 33 de tendencia anarquista y formada a partir de la corriente o la tendencia que formaban la CNT, habiendo sido el robo de la bandera de los 33 y el secuestro al empresario Molaguero de Santa Lucía de los hechos más conocidos, aunque dentro de la cárcel pasaron a ser tratados al igual que los tupas, siendo en Argentina donde tuvieron la mayor represión e incluso donde desaparecieron sus líderes.
El partido comunista si bien tenía armas en forma preventiva nunca llegó a usarlas por motivos estratégicos e incluso muchos de sus integrantes pasaron a la clandestinidad, algunos de los cuales crucé por Montevideo durante la dictadura y posteriormente fueron presos y/o salieron del país, especialmente a México, donde aceptaban a los inmigrantes políticos mientras reprimían a sus compatriotas sin compasión alguna, verdaderos hipócritas de los derechos humanos.
Cuando comienza el proceso Cívico Militar aparecen noticias muy fragmentadas o incluso un gran silencio en cuanto la existencia de apremios físicos a los detenidos, sucediendo que en muchos casos nos enterábamos cuando los hechos ya estaban consumados apareciendo algún preso muerto por torturas, muy difíciles de denunciar en aquel contexto represivo.
No hace muchos días, recordaba que en año ‘73 la secretaria de la intendencia de Paysandú que fue brutalmente torturada en el cuartel, por unos cuadros faltantes y al pretender Jorge Batlle interpelar al ministro de defensa Legnani de la época, apareció la bomba en Ingeniería y la posterior disolución de las cámaras, lo que aparenta que fue la causa ocasional del atropello al Parlamento.
De igual manera no deberíamos olvidarnos del caso Roslic en plena democracia o la muerte de la parejita de jóvenes en el Parque Roosevelt secuestrados frente al Pereira Rossel por un comando represivo independiente que seguía actuando, o el caso Berrios a pedido de Pinochet, dejando en evidencia que el poder era desempeñado incluso por encima de las leyes posteriormente al regreso de la vigencia constitucional.
Al principio de la recuperación democrática había mucha gente escéptica del relato de los desaparecidos, pero con las evidencias que fueron apareciendo, especialmente con el reconocimiento internacional del plan Cóndor, los vuelos de la muerte e incluso juicios en países como Francia o Italia, muchos compatriotas tuvieron que reconocer la existencia de desaparecidos por la fuerza de los hechos.
Todos sabemos que en Uruguay se hablaba de una dicta-blanda en referencia a la dictadura por la cantidad de presos que hubo, cuando en países vecinos la ejecución fue lo predominante, con un saldo en Argentina de 30.000 muertos.
Recuerdo las manifestaciones de un militar esposo de una compañera de trabajo, cuando comentaba lo sucedido afirmando que ellos eran criticados por la cantidad de presos por sus colegas de la región, y afirmaba suelto de cuerpo, en la próxima no quedaran huellas de la confrontación, en alusión a una posición de odio y revanchismo inaudito a esa altura de los acontecimientos.
No quisiera seguir dando información que demuestra la responsabilidad de la dictadura en la desaparición de compatriotas y el derecho de sus familiares en saber que sucedió, para recuperar sus restos para darle digna sepultura, cerrando definitivamente su sufrimiento permanente.
Cuando hablamos de muertes no hacemos diferencias de un lado u otro, pero debemos aclarar que cuando menos los representantes del régimen pudieron llorar a sus muertos, que sin justificar lo sucedido seguramente trajo un poco de paz a sus almas, evitando el recorrido de búsqueda continuo que han realizado los familiares de los desaparecidos.
Por último quisiera poner sobre la mesa una pregunta que lamentablemente nadie tiene en cuenta, son los militares y algunos civiles del proceso empleados públicos o no (¿?); porque luego de jubilados es más difícil quitarles sus privilegios.
Yo pregunto: el supremos general de las fuerzas armadas nunca pudo obligar a sus subalternos a denunciar hechos que habían sido protagonistas, porque ahora me parece que ya es tarde, pero ningún presidente fue capaz de aplicar la ley o quizás no pudieron?????
La ley 17060 en su artículo 8, y el 177 del Código Penal obligan a los funcionarios públicos a denunciar hechos de corrupción o delitos de cualquier tipo o en su defecto de ser pasible de ser destituidos mediante las garantías del proceso, con lo cual hubiera sido una herramienta muy poderosa para acercarse a la verdad.
Resultan lamentable los esfuerzos económicos y humanos realizados en busca de desaparecidos durante tantos años, e incluso con información errónea realizada por los propios involucrados (recuerden el caso Gelman cuando concurrieron con el Comandante en jefe Bertollotti), siendo una pista falsa la que se hizo llegar, burlando a las autoridades del momento y por supuesto a la expectativas de los familiares directos del posible hallazgo.
Lamentablemente el poder de la memoria se va quedando dormido en páginas de papel o en archivos de computadora que muchas veces adolecen de la imparcialidad necesaria para avanzar y siempre con la negativa de los directamente responsables de lo sucedido.
Seguramente la justicia tardará tanto que llegará renga y tarde, pero la memoria junto a la verdad cada día será más fuerte, porque más ciudadanos tomarán los retratos en sus manos pidiendo no solo la reparación, el mensaje más potente será y es, nunca más.
