junio 4, 2026

LA BUROCRACIA ME MATA Y SI NO TRAMITO IGUAL ME MATA

Master Escribe Casanova

Una vieja canción de Viglietti, decía “me matan si no trabajo y si trabajo igual me matan” y en esto de la burocracia con sus vericuetos sucede algo parecido, si hago los trámites termino estresado y si no los hago me matan con los intereses, fuera de fecha o simplemente generando una deuda eterna como decía Perciavalle.
Es lamentable la parsimonia ayudada por la falta de voluntad de todos aquellos, que deben atender nuestros reclamos anteponiendo su estado de ánimo a nuestros pesares y dándonos la espalda a nuestros reclamos.
Es inverosímil que compatriotas que cobran un salario por realizar tareas que debieran estar al servicio del usuario pongan tantas piedras en el camino y lo peor, actúen como si nos estuvieran haciendo un favor, mientras somos quienes contribuimos a su bienestar.
La pandemia ha traído muchos inconvenientes, pero ha puesto al descubierto la poca utilidad de muchos empleados que en lugar de cuidar su trabajo, lo realizan de malas maneras y sin ayudar a buscar soluciones, que se aparten un milímetro de los preceptos burocráticos.
Parece anecdótico pero la última pregunta de los formularios es “no soy un robot” será para diferenciarse de aquellos funcionarios que actúan como si lo fueran, sin apartarse un ápice de los mensajes de sus jefes y haciendo cada vez menos, sin darse cuenta que están cavando su propia fosa.
Cuando usted pregunta dentro del estado quienes tienen los mejores sueldos sin duda nombrarán la DGI, los bancos estatales, donde no solo tienen un horario acotado sino que la mayor parte de los trámites deben hacerse por vía digital e incluso en el caso de la DGI existen reparto de utilidades, por lo tanto uno no entiende bien si no hay cierta animosidad para que tengamos que pagar más por atrasos provocados o simplemente, por no realizar el seguimiento de las obligaciones como corresponde.
Resulta increíble el freno que realizan los funcionarios de la DGI para no tener que repartir utilidades entre más, cuando hay funcionarios estatales que se quedan sin su trabajo queriendo ser trasladados a esta institución, muy solidarios los compañeros, que como los que van a un ómnibus lleno y no quieren que suba nadie más aunque haya lugar, porque ellos ya están arriba. Quizás ustedes pensarán que las instituciones privadas con su afán lucrativo permiten mejores condiciones para realizar trámites y sin embargo son muy rápidos para lograr entrar a su cartera de afiliados o usuarios, pero casi cerrados o cuando menos con grandes limitaciones para salir del corral.
Desde poner fechas concretas para desafiliarse hasta pedir hora y día para realizar el trámite, hasta lo que me sucede actualmente con una empresa de suministro de televisión para abonados que al año pasó de 1600 a 2700 pesos de cobro mensual y siendo por pago anticipado mi capacidad de rescindir se hace dificultosa. He tratado de comunicarme por teléfono o por mail y parece una burla, me dicen que la casilla está completa y si hago el mail no admite su envío, verdaderos sátrapas de la comunicación imposible, que hacen que se pasen los 10 días de reclamo para borrarse o tener cuando menos una explicación de cómo un servicio puede aumentar un 50 % de un día para otro. La realidad actual ha llevado a tener que renovar los medicamentos por mail o incluso para ser atendido por un médico, sin embargo no siempre los afiliados tienen la posibilidad de usar la herramienta correctamente, sobre todo para realizar video llamadas. La verdad que es apasionante la forma de lograr la irritación en los contribuyentes que tiene los organismos de recaudación, no solo que cobran lo que quieren y a llorar al cuartito, además hacen que nuestra tarea sea casi imposible de lograr, teniendo que acudir a un gestor o alguna persona que nos auxilie con mayor habilidades de hacer trámites que uno.
Reconozco que las intendencias también cobran lo que se les canta, pero cuando menos te atienden mejor, o accedes a la información más fácilmente e incluso los acuerdos entre partes se realizan con bastante celeridad.
Hace un tiempo tratando de cambiar el nombre del responsable ante el BPS de una fracción de campo me tuve que jugar un partido de ping-pon entre las dos oficinas que tenían que ver con el trámite, de la DGI a Banco de Previsión Social quedan tres cuadras, la verdad que transité para un lado y para el otro varias veces hasta lograr culminar el cambio de responsable, para luego pagar, una odisea burocrática del alto impacto negativo sobre mi persona.
A esta altura de nuestras vidas nos resulta inexplicable que hayan tantas vallas en el camino, cuando uno solamente desea ponerse al día con los tributos, pero no se imaginan los vericuetos que debemos hacer para acogernos a alguna exoneración que pueda ofrecer alguna carga impositiva.
Por ejemplo para no pagar el impuesto de primaria (debe ser el tributo que pago con mayor placer porque ayuda a los comedores escolares), en aquellas fracciones menores a 300 ha debe hacerse un trámite que resulta bastante engorroso y si no estás medio ducho en la materia, puede llevarte a desistir de hacerlo.
La verdad que lo que me inquieta realmente no es mi situación en particular, lo que tendría que llamar la atención de las autoridades al igual que en su momento fue la inclusión financiera es como facilitamos los trámites a una población envejecida y con formación previa al desarrollo e imposición de los formularios on-line.
Es un despropósito en gente mayor a 60 años pedirle que resuelvan por computadora o vía teléfono (foto) aquellos asuntos que implican firmas del propio contribuyente además de interpretar que poner en cada casillero.
En la Universidad de la Republica hoy estudian más de 100.000 jóvenes y bien les vendría alguna beca de trabajo en diferentes instituciones o incluso en el propio lugar de residencia del contribuyente, para asistirlo en estos engorrosos trámites que les hacen envejecer sin poder muchas veces completarlos.
En el Banco República hay dos personas jóvenes que ayudan al uso de las tarjetas e incluso permiten seguir de cerca cómo realizar transferencias a otras instituciones si el usuario no cuenta con la experiencia necesaria o debe usar dos terminales para completar su operación. Entiendo la motivación de aquellos compatriotas que viven de la burocracia y hacen todo lo posible para su reproducción e incluso profundización en todos los aspectos de la vida, pero tendrían que tener un poco de compasión con aquellos compatriotas que no solo ayudan a pagar su sueldo, son los que sostienen los ingresos generales del estado para que este sea realmente como decía Batlle “el escudo de los pobres” y para eso no puede ser permanentemente “el generador de caminos tortuosos como el burrito cordobés” que sabemos no tenía apuro por llegar. La burocracia es la única especialización que asegura su propia subsistencia, pero cuidado que la palabra puede lograr su caída irreversible con las nuevas tecnologías de la información, por ejemplo hoy ANTEL realiza cambios de acuerdos con el usuario por teléfono y sin intermediario, como si hubiera un profesional actuando por la forma que se relaciona con el usuario. Quizás algún día la tecnología le gane a la burocracia, pero seguramente antes los burócratas se infiltren entre innovadores y creadores para evitar su derrota y poder seguir creando nuevos tortuosos y culebreros caminos para tramitar nuestros deseos de estar al día con las deudas tributarias o de servicios.