LOS OLÍMPICOS DE POLÍTICA ECONOMÍA E INGENUIDAD CIUDADANA CAEN MAL
Todavía me duele profundamente cuando una compañera afectiva de la juventud en referencia a ciertas incongruencias de mis actitudes de relacionamiento me dijo, “si tú fueras como decís que hay que ser, serías una gran persona”, habiendo provocado un desafío que aún mantengo de ser coherente y fiel a los principios que he asumido como propios.
Este compromiso de ser creíble en nuestras afirmaciones ya sean de índole personal o cuando transmitimos conocimientos como docentes se trasmiten a los semejantes en forma casi lineal, y en muchos casos pueden determinar comportamientos positivos o negativos e inclusive pueden inducir a terceros a tomar decisiones con resultados muy impredecibles.
No es lo mismo un comportamiento personal e incluso los mensajes que emanan de su proceder, que el de aquellas figuras públicas que a través de un medio de comunicación o en un recinto parlamentario o una simple tribuna emiten conceptos tendenciosos, errados o mal intencionados, que lleven a la población a tomar caminos errados, desde comportamientos violentos hasta inversiones de riego con resultados catastróficos.
Cuando se juntan los mensajes económicos con los políticos y los receptores son personas de bajo nivel de discernimiento en estos aspectos, puede haber ganadores o lo más probable grandes perdedores, por eso decimos que este emparedado puede ser fatal para algunos ingenuos, que sean arrastrados por los mensajes equivocados sin tener oportunidad de conocer las verdaderas intenciones del mensajero.
Actualmente aparecen en los medios escritos figuras importantes del quehacer deportivo, político o periodístico haciendo recomendaciones de inversiones en monedas nuevas, y haciendo gárgaras de exitosos depósitos, con ganancias extraordinarias, como solían hacer los bancos con conexiones en paraísos fiscales.
En mi caso en un momento que el interés en dólares era sumamente bajo concurrí a una derivación del City que se denominaba Citicop, que no me pregunten que significaba, pero sabía que pagaban intereses superiores y por suerte quien me atendió a diferencia de muchos bancarios que trabajando en los bancos de Peirano y aconsejaban a poner dinero afuera, me dijo indirectamente la verdad.
Como era hermano de un alumno y al verme que era un pobre mozo con delirios de capitalista, que en realidad pagaban más porque la plata iba a un fondo de capital de riesgo donde podría tener mejores intereses o quedarme sin nada, a lo cual desistí de tan prometedora inversión especulativa.
Desde siempre la política ha servido para que los profanos adquieran conocimientos superficiales de cómo funciona la economía capitalista, pero jamás para que los resultados de su ilusionismo mágico les permita amasar una gran fortuna.
En tiempos de Nardone un verdadero embaucador de aquellos que creían en sus mensajes de economía barata y grandes conquistas para los pequeños productores, que llegaron a acompañarle en grandes cabildos abiertos donde este mensajero de la ruralidad les hablaba del “dollar” y sus condecoraciones en países de Europa, todo lo cual deslumbraba a los incautos mortales, que apostaban a su diatriba de palabras difíciles pero huecas de realidad.
Resultaba hasta cómico la réplica de Gonzales Conci un ex ministro de Batlle, que luego que terminaba la alocución por radio rural le contestaba por la Sur en forma enérgica y locuaz, claro a este lo escuchaban solo los batllista, e incluso en Pando fue famoso un político de San Jacinto, Cartalla de apellido, que luego se afincó en nuestra ciudad; salía con un móvil a medio día haciendo algo similar.
Sin embargo junto a Herrera este señor que hasta se ha dicho que fue sostenido por la CÍA Americana y proveniente de la disputa entre “galerudos y botudos” dentro de la federación rural, llegó a ocupar la presidencia del colegiado nacional en acuerdos con los blancos, desarrollando políticas de neto corte liberal, a favor de los grandes latifundistas del país. Personajes tan o más incoherente como Nardone han habido en la vecina orilla, y han llegado a niveles de que la gente rechazara a todo el espectro político con aquella famosa frase de “que se vayan todos”, que siempre aflora pero nunca consigue un cambio real de los actores políticos y menos de los económicos, que como Cavallo desaparece y resucita de nuevo como actualmente junto al impresentable liberal anarquista y libertario Mileí, algo tan poco creíble como sus mensajes disruptivos.
Desde los comienzos de Argentina hasta nuestros días la confiabilidad de la política ha estado en declive y su descreimiento evoluciona paulatinamente al fondo de la red o mejor dicho siempre termina en el Fondo Monetario Internacional, sin escalas intermedias.
Cuando Menen accede al poder de poncho y patillas hasta casi la boca podrían haber intuido que era una caricatura de un caudillo nacional que desde su Rioja natal quería simular a los gauchos de Buemes o de Rosas,que como este último terminaron defendiendo intereses opuestos a los que decían proponer.
Entre Cavallo y Menen privatizaron todo lo que pudieron a precio de liquidación y luego del vaciamiento hicieron creer que la economía funcionaba por decreto, por lo tanto un peso era un dólar y chau, hasta que vieron en un momento que los dólares se esfumaban y solo tenían pesos sobreevaluados en el tesoro.
Los vecinos venían a nuestro país a comprar barato con dólares que conseguían fáciles y además andaban por el mundo sacando pecho, con el famoso deme dos y sin pensar que alguien iba a pagar tan estúpido desaguisado.
La famosa frase luego de la caída o mejor dicho del vuelo de De La Rúa desde la azotea de la casa Rosada era repetir como Cavallo, que volvió a mantener lo insostenible, dijo quien tenga pesos cobrará pesos y quien tenga dólares cobrará dólares hasta que se desfondó la caja fuerte o mejor dicho quedó solo con pesos devaluados.
Ahora aparece el economista Mileí con un nido de tordo en la cabeza, mirada profunda y actitud crispada diciendo las mismas pavadas sacadas de la ortodoxia liberal mezclada con infusiones de libertad, que nada tiene que ver con la economía propuesta, que seguramente los hará menos libres y más dependiente del poder extranjero.
Con su verborrea de tribuna popular y conceptos económicos forzados este señor que viene al Uruguay a dar conferencias; donde muchos incautos le llevan el apunte mientras él se lleva buenos dólares, que luego cambia en el paralelo para cubrir sus gastos de agitación permanente e intransigencia política cuando pretende y es parte de.
Resulta ridículo escuchar un señor que se ve que no sabe que su país cambia la ecuación ajustando dos o tres variables y revalorizando sus productos agrícolas, hace un análisis como la mayoría de sus colegas desconociendo al campo como motor principal de la economía y socio principal de cualquier gobierno mediante las retracciones (35 % de quita por el grano exportado).
El mazazo se lo dio el vicepresidente Maza, ahora pope de la economía argentina creando el dólar soja, una forma de incentivar las ventas y hacerse con dólares para recuperar la balanza de pagos, aunque le falta ordenar el gasto y bajar el déficit, todo lo cual no es tarea fácil.
De cualquier manera el haber frenado el dólar paralelo e incentivado la venta de su producto estrella en un momento donde los comoditties mantienen su precio elevado, puede provocar un giro interesante, pero no definitivo si no se toman medidas de fondo.
Mientras tanto este señor Mileí sigue apostando a la especulación fiduciaria diría Nardone, y haciendo que los pequeños accionistas apuesten a comprar la moneda norteamericana e invertir sus escasos pesos, luego que bajó de 350 a 280, o sea que cada tenedor de blue perdió 70 a 80 pesos en una semana si quisiera recuperar sus pesos.
En nuestro país por suerte no hay abanderados de las medidas drásticas y radicales e independientemente del gobierno de turno se mantienen los guarismos de racionalidad necesario para no crear alarma o proponer dislates que lleven al pequeño ahorrista a volver a caer en el mismo poso de antes del 2002. Seguramente el señor economista argentino siga olímpicamente con sus arengas radicales que apuntan a los jóvenes despolitizados, espero que en nuestro país no hayan ecos similares para sacar ventajas electorales, porque la mezcla de una mala economía junto con políticas de corte populista terminan con una combinación que puede hacernos mucho mal, porque la ingenuidad poblacional siempre existirá, por encima del tipo o partido de gobierno imperante.
