abril 19, 2026

LOS TIEMPOS DE LA POST PANDEMIA

Master Escribe Fuentes

Escribe Cr. Juan José Fuentes

Llegarán los tiempos en los que la humanidad se libre de la pandemia que nos agobia. Esto no quiere decir que desaparezca el virus. Según algunos especialistas es posible que haya venido para quedarse. Sería un indeseable acompañante de aquí en adelante. Lo menos malo es que en la medida que la vacunación haya hecho lo suyo, su incidencia mermará. Podría haber quienes contraigan la enfermedad pero perdería la categoría de pandemia. No tendría la actual capacidad de trasmisión dado que habría una inmunidad colectiva. Es probable sin embargo, que todos los años haya que recurrir a la vacunación, como ocurre con la de la gripe. Por supuesto, son especulaciones, y como estoy a distancias siderales de saber algo sobre esto, me limito a replicar opiniones de especialistas. De todos modos el futuro tendrá las respuestas. Lo cierto es que habrá un tiempo post pandemia, que seguramente no llegará de un día para el otro, sino mediante un proceso que esperemos sea lo más breve posible. Aunque ahora lo urgente es combatir el virus, no se puede dejar de tomar las previsiones para preparar el escenario en el que nos encontraremos.

El Covid 19 atacó sin contemplaciones a la humanidad en su conjunto. Provocó una tragedia que cortó la vida, hasta ahora, a más de 3 millones de personas, a muchos de los que que pudieron superarla, les generó secuelas, que no se sabe durante cuánto tiempo le seguirán afectando.

Pero además tiene una seria incidencia en la situación social, sobre todo de los sectores menos favorecidos de los países menos desarrollados, y en la economía de estos últimos. Hubo necesidad de aplicar recursos, que no le sobraban, para mitigar, al menos en parte, los daños causados. Basta mencionar entre otros destinos, la urgencia de contar con las vacunas; la obligación de dotar a los sistemas sanitarios de los elementos necesarios para atender una demanda desbordada; de atender a los miles que perdieron transitoria o definitivamente su empleo; de atender a los ya desplazados antes de las pandemia cuya situación se tornó aún más acuciante; de contemplar exigencias de todos los que en mayor o menor medida se vieron perjudicados. En consecuencia, además de la consternación por lo más doloroso, que es la pérdida de vidas, la pandemia empobreció aún más a los países menos desarrollados. De ahí, que aún en medio de la heroica lucha de los trabajadores de la salud en todos sus niveles, y de los sacrificios que todos debemos hacer para no contagiarnos ni contagiar, los gobiernos tienen la obligación de desarrollar estrategias para el tiempo en que vivamos la nueva normalidad. No serán tiempos fáciles pero precisamente en ellos su puede apreciar la capacidad de los gobernantes y la madurez de la población. Costará la recuperación, pero será el aporte que deben hacer las actuales generaciones. A lo largo del tiempo las sociedades pasan por distintas etapas, algunas favorables, otras difíciles. Cuando llegan estas últimas quienes las viven deberán demostrar si están a la altura de lo que la historia les demanda. Esto vale fundamentalmente tanto para quienes tienen responsabilidades de gobernar como también para los que de alguna manera por sus posibilidades económicas o por su influencia pueden hacer mucho por la sociedad que integran. Un desafío imperioso será el empleo. Apuntalar la producción porque crea puestos de trabajo y genera riqueza, deberá ser una tarea prioritaria. Será necesaria tanto la inversión pública como la privada que no son incompatibles, sino que por el contario, se complementan.

Otra de las nefastas consecuencias de la pandemia ha sido el perjuicio provocado en la enseñanza. Sin educación, ninguna recuperación, ningún progreso es posible ni duradero. Pero ese será tema para próximas entregas.

Los tiempos post pandemias exigirán trabajo y talento para salir adelante y solidaridad con los menos favorecidos. Habrá que prepararse.